Zapatear en el asfalto

Los integrantes de la peña La Sembradora, analizan la movida folklórica, pese a todos los obstáculos, crece y crece en la Ciudad.

Abran Paso: ¿Cómo surge la “movida peñera”?
Negro: Es toda una movida muy grande de gente joven que del 2001 a esta parte se fue acercando al folklore, quizá en busca de raíces y de identidad, en medio de todo lo que estaba pasando en el país y de ahí se afianzó un movimiento bastante masivo. Va por oleadas, yo entré a los 23 años y sigo, pero ahora veo una nueva camada de pibes que se meten.
AP: ¿Y cómo se vive hacer folklore en la Ciudad de Buenos Aires?
N: En el interior el folklore se vive de chico, cosa que acá no suele suceder, es más difícil y las peñas son el lugar donde verdaderamente se vive, se siente, y se vuelve a dar una vuelta de tuerca a eso. Los que vivimos en la Ciudad venimos de otra experiencia, con otros gustos, otra idiosincrasia y eso se ve plasmado tanto en lo musical como en el baile y en las peñas en sí mismas que son distintas a las que se hacen en el interior. También hay una camada de grupos como Correntada, José Lima, que son parte de esta movida peñera, y en sus letras y su música se ve la impronta de otros ritmos que tienen que ver quizá con la vida de la Ciudad.
AP: Contanos un poco sobre La Sembradora…
N: La Sembradora es una peña que armamos el año pasado y lo que buscamos es aportar a ese movimiento peñero sin olvidarnos de las raíces, tenemos un textito donde hablamos de rescatar al gaucho perseguido, al negro esclavizado que nos legó todo el ritmo del folklore, a los pueblos originarios. Rescatando todo esto y tirando nuestra identidad hacia adelante, porque muchas veces el folklore se ve como una foto, como una pintura de algo que ya pasó, un folklore muerto. Nosotros estamos por un folklore vivo y así lo sentimos y lo vivimos.
AP: Imaginamos que no fue fácil armar una peña desde abajo
N: Mirá, La Sembradora se transformó en una peña trashumante a fuerza de las dificultades que genera organizar una movida de estas características: con una entrada popular, con una barra popular, que se le garpe a los artistas. Nos fuimos encontrando con muchos obstáculos: clausura de los lugares en donde estábamos, la policía… Los lugares que tienen habilitación efectiva son los grandes boliches, tenés que pagar 80 mangos una entrada, más o menos te ténes que gastar el sueldo un sábado para poder salir.
Por todo esto en un momento que nos quedamos sin lugar fuimos a copar un espacio público que es también el lugar donde tiene que estar la cultura popular. A la vez hemos organizado festivales contra la megaminería, con los chicos de Abran paso, de la peña Para Seguir Bailando, del Cine Taricco, por la reapertura del mismo. Ahora venimos de realizar una peña exigiendo justicia por Mariano Ferreyra donde participaron Bruno Arias y artistas de la movida peñera de baires. Porque la peña también es el lugar donde aportar a la transformación de la realidad, juntándonos con otros espacios culturales y peleando lo que tiene que ver con la cultura en sí misma pero que es parte de las peleas generales que tenemos como pueblo.

 

 

 

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