XXI Marcha del orgullo LGBTIQ

Este 10 de noviembre la Plaza de Mayo se lleno de las voces apartadas y silenciadas. Envueltos en banderas con los colores del arcoíris, banderas verdes del movimiento de mujeres, las wipalha, símbolo de la rebeldía de los pueblos originarios, y demás expresiones de la lucha por la liberación, avanzaron por Av. de Mayo más de 100.000 personas (entre las que se encontraban principalmente jóvenes secundarixs, universitarixs y trabajadorxs “casualmente” de los lugares más precarizados como los call centers y McDonald’s) en la 21ª edición de la Marcha del Orgullo.

Probablemente fue una de las más masivas. Muy diferente a la mítica movilización de 1992 cuando apenas 250 personas –con su valentía a cuestas– gritaron sus reclamos por vez primera. En aquella oportunidad muchos lo hicieron con su rostro cubierto con caretas de cartón por temor a perder sus trabajos o convertirse en blanco de los militantes homofóbicos, referenciados en la Iglesia católica.

Avanzamos en el tiempo…

Todos los años se conmemora mundialmente el día del Orgullo LGBTIQ, recordando los sucesos de Stonewall, un famoso club nocturno neoyorkino en 1969. Allí, por primera vez compañerxs de la comunidad se negaron a ser reprimidxs y discriminadxs por las fuerzas policiales. La llamada rebelión de Stonewall duró varios días y se llevo 1 muerto y 300 detenidxs originando una serie de protestas que junto con la creación del GLF (Frente de Liberación Gay) dieron comienzo al movimiento LGBT.
En la Argentina, desde 1992 las marchas se celebran entre el primero y el segundo sábado de noviembre.
Por mucho tiempo las consignas estuvieron vinculadas a la cuestión de la visibilidad, la igualdad y la conquista de derechos como la lucha por una Ley de Matrimonio Igualitario o una Ley de Identidad de Género. La aprobación de estas leyes es un enorme avance asociado a los años de organización y pelea sostenida del movimiento LGBTIQ. A la vez, a medida que se fueron materializando estas conquistas en el terreno legal, fueron surgiendo nuevas “viejas” cuestiones que llevan el debate al plano de la vida cotidiana.

Estas cuestiones cristalizaron en la consigna central de este año: “Educación en la diversidad para crecer en la igualdad”. Las otras consignas convocantes fueron la inclusión laboral para personas trans, la aplicación efectiva de la Ley de Educación Sexual Integral en todo el país, la modificación de la Ley Antidiscriminatoria para acabar con los crímenes de odio, la derogación de los códigos contravencionales que legalizan la violencia institucional, terminar con la trata y la violencia de género, legalización del aborto seguro y gratuito, y contra la xenofobia y el racismo.

Oportunismo gayfriendly y doble carácter de la festividad

La sanción de las leyes de Matrimonio Igualitario e Identidad de Género marcaron un antes y un después en las conquistas del movimiento LGBTIQ. La aprobación de estas leyes forma parte de las conquistas democráticas y populares que conseguimos a partir del Argentinazo de 2001 en adelante, conquistas que se obtuvieron principalmente producto de años de lucha del pueblo y que efectivamente hallaron eco en un gobierno que supo hacer una buena lectura de estas demandas y ha desarrollado una amplia política de diversidad de género a través de agrupaciones como Putos Peronistas, Movimiento Evita por la Igualdad y La Cámpora Diversia, que hoy forman parte de la Comisión Organizadora de la marcha.
Sin embargo, hay hechos que demuestran que también en este plano el oficialismo lleva adelante una política global contraria a los intereses populares. En el país del doble discurso donde mientras se derogan las leyes de obediencia debida y punto final, se descuelgan los cuadros de la ESMA y se inician los juicios a los genocidas de la última dictadura, también se sanciona la Ley Antiterrorista y más de 5.000 luchadores sociales continúan procesados, la situación en el terreno de la pluralidad de géneros y el reconocimiento de derechos no es muy distinta.
Pese a lo avanzado de la sanción de las leyes de diversidad, este gobierno hace oídos sordos al pedido de separación efectiva de la Iglesia y el Estado, es cómplice de las redes de trata y explotación sexual y por ahora sigue negando la sanción del aborto legal, seguro y gratuito.
A través de su participación en la Comisión Organizadora, el oficialismo se encarga –no sin intenciones– de exacerbar el carácter festivo de la marcha.
La festividad de las marchas fue pensada originalmente como una propuesta transgresora y con el objetivo de darle visibilidad a la comunidad ante la sociedad, como una respuesta a la discriminación y la represión de un Estado, una Iglesia y una sociedad castradora. Por otra parte, la fiesta también remite a la alegría de encontrarse en las calles y poder mostrarse ante una sociedad que oculta, patologiza y etiqueta a las personas no heterosexuales.
En este sentido, la fiesta es una propuesta valida y original, a la vez que la exacerbación de este aspecto, sumado a una “cultura del reviente” que mete la idea de que “sin faso y escabio no hay fiesta”, ningunea lo esencial de la movida que son los reclamos puntuales y la denuncia respecto del rol de la Iglesia y el Estado. Transforma una protesta social en el ámbito propagandístico de las empresas-disco gays y contribuye a reforzar los estereotipos con los que necesitamos romper.
Otros sectores de las clases dominantes también son parte de este oportunismo gayfrendly y mientras que promueven leyes “progres” para que la comunidad LGBTIQ pueda donar sangre (si! Posta! Ahora no se puede!), como lo hizo el radical Gil Lavedra, siguen pegados a los sectores más reaccionarios de la Iglesia.
A la derecha más reaccionaria y conservadora no le da ni para caretearla ya que mientras las propagandas del PRO cometen la osadía de poner “putos” en sus publicidades del Banco Ciudad, la impresentable de Michetti tuvo que salir a pedir disculpas por haber realizado una de las declaraciones públicas más homofóbicas de los últimos años (ver recuadro).
Se abren paso “otras” formas de amar
¿Cómo se dan las relaciones afectivas entre las personas en el día a día? ¿La igualdad ante la ley resuelve las causas sociales de la discriminación? ¿Es posible alcanzar una plena igualdad en la diversidad, en la sociedad actual? ¿Las relaciones no heterosexuales están exentas de las formas opresivas que predominan en las relaciones afectivas?
Estamos 100% de acuerdo con que la educación y otros aspectos de la vida social contemplen la perspectiva de género y peleamos y pelearemos a fondo por eso, a la vez que somos conscientes de que –nos guste o no– este sistema reproduce cotidianamente valores de una sociedad patriarcal, con normas socialmente establecidas, por las cuales todxs debemos ser heterosexuales. Esto es funcional a la generación de sujetos dóciles que garanticen la reproducción del orden vigente. Pensamos que los vínculos sociales que hoy predominan deben ser reemplazados por otro proyecto de sociedad que haga posible que lo hegemónico pase a ser la lucha contra los valores y las concepciones tradicionales (machistas, patriarcales, sexistas, etc.), alimentados a lo largo de años de convivencia en sociedades divididas en clases antagónicas.
La pelea de fondo sería entonces que las relaciones heterosexuales no sean una norma impuesta por la sociedad sino una posibilidad afectiva y sexual más como lo son las homosexuales o bisexuales.
Si bien el mismo sistema capitalista se ha encargado de ir degradando una serie de valores tradicionales que le son funcionales, el machismo y la heteronorma siguen plenamente vigentes y son uno de los pilares del sistema, aunque efectivamente los años de lucha hayan ido generando mejores condiciones para enfrentarlo.
La masividad de la marcha expresa un salto en la conciencia de miles que se plantan contra la discriminación, los crímenes de odio, los estereotipos que estigmatizan y degradan a las mujeres y, al mismo tiempo, también condicionan las relaciones afectivas y sexuales de los varones, sometiendo a ambos sexos a un férreo control de las formas que deben asumir tanto la “femineidad” como la “masculinidad”. La irrupción del “orgullo gay”, la alegría social por los triunfos del movimiento LGBTIQ, inclusive en las familias “normalmente constituidas” (como dice Bergoglio), da cuenta de profundas angustias sociales que ponen en debate las maneras en que los seres humanos construimos nuestros vínculos afectivos y desarrollamos nuestra sensibilidad y nuestra sexualidad en esta sociedad, en este mundo. Parientes del divorcio, los derechos de las mujeres y ojala que muy pronto del aborto, a fuerza de lucha y a pesar de los traumas y dolores, lo diverso, lo plural se va abriendo camino…

* lésbico-gay-bisexual-travesti-transexual-transgénero-intersexual-queer