Vendedores de la feria de La Rioja 50 no volverán a la galería sin las garantías sanitarias

Los comerciantes manifestaron que no irán al establecimiento hasta que la curva se aplane ya que el Gobierno porteño no les ofrece ningún resguardo en cuanto a protocolos de limpieza para evitar que se contagien de coronavirus.

Los vendedores ambulantes que fueron trasladados a la feria ubicada en La Rioja 50, en el barrio de Balvanera, Comuna 3, ya habían denunciado en otras ocasiones las malas condiciones estructurales del establecimiento. Lo que, sumado a la mala ubicación del lugar, provocó que muchos abandonen sus puestos tiempo después de la mudanza. En medio del pico de casos positivos de COVID 19 en la Ciudad, afirmaron que no se arriesgarán a un contagio masivo.

Margarita, una de las feriantes, le comentó a este medio que no confían en que se haga una limpieza como la que debería hacerse para desinfectar el espacio. “No lo hicieron antes, muchos menos ahora. Y nosotros estamos expuestos, arriesgando nuestra salud. Sí, tenemos necesidades y estamos desesperados por trabajar, pero queremos salvaguardarnos. Es una locura salir sin las medidas de precaución. El gobierno tiene que entender que nosotros somos cabeza de familia, y si nos llega a pasar algo, ellos no se van a hacer cargo. Perdimos dos compañeros antes de la pandemia y nos tuvimos que hacer cargo nosotros”, denunció.

En este contexto, los comerciantes crearon su propia red de contención en la que, entre todos, cooperaron para anotar en el Ingreso Familiar de Emergencia a quienes cumplieran los requisitos necesarios, al mismo tiempo que brindan asistencia alimentaria a quienes más lo necesitan, con la ayuda de Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) y el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE). “La Ciudad no fue capaz de preguntarnos cómo estábamos viviendo o apoyarnos con algo. Si no es por el MTE no tenemos nada. Eso es injusto e inhumano”, enfatizó la feriante.

Y agregó: “Ellos tienen cómo contactarnos y hasta ahora no escuché ni una voz de aliento por parte de la Dirección General de Ferias o de la ministra de Espacio Público. Hacen oídos sordos. Le dan más a los que tienen altos negocios y más plata, y nosotros somos un número más. Ni la pandemia les hace cambiar esa arrogancia. No tienen que velar solo por la gente millonaria, la gente humilde es la que sale, pone el pecho y trabajo duro. No le robamos nada a nadie. A la gente le sirven nuestros artículos, porque tenemos buenos precios. Tienen que valorar también a las personas trabajadoras. No nos pueden excluir”.

Por el momento, se encuentran vendiendo el stock que les había sobrado de manera online, a través de las redes sociales o MercadoLibre. Sin embargo, concuerdan en que el volumen de ingresos es mucho menor al que hacían en la calle, por lo cual no ven como una posibilidad la idea que reemplazar el sistema de venta luego de que termine el aislamiento social, preventivo y obligatorio. En este sentido, otro de los reclamos con los que continuarán luego de la cuarentena será la mudanza del lugar, ya que sostienen que sobre la calle La Rioja transita muy poca gente e incluso tienen problemas con las estructuras edilicias: muchos de ellos perdieron parte de su mercadería con la lluvia, y a otros se la robaron.

“Los inspectores nos dicen que si en la calle llovía, nadie nos reponía la ropa. Pero en la calle, nosotros preveíamos. Y se supone que si estamos en un centro de trabajo cerrado, tendríamos que tener un seguro, que nos es negado. Exigimos que nos den un lugar en plena zona de Once, sobre Avenida Rivadavia o Pueyrredón. Les brindamos muchas propuestas para ese predio, porque siempre apostamos a querer sacarlo adelante, pero los números no dan más. Planteamos hacer un shopping o un mini market, pero tampoco. Nunca nos dieron las herramientas”, destacó Margarita.

En este aspecto, subrayó: “Nosotros invitamos a Rodríguez Larreta en una oportunidad para que el venga y verifique con sus propios ojos cuál es la real situación de La Rioja. Que se ponga en nuestros zapatos. Prometió que iba a venir a visitarnos y nunca lo hizo. Yo entiendo que hay muchas necesidades en todo el país, pero creo que si el gobierno se comprometió a velar por la integridad de cada familia, deberían buscarnos un buen lugar, no mandarnos al muere”.