Un recorrido por los puntos destacados del delito organizado en Balvanera

Los vecinos que se movilizarán el próximo viernes para denunciar la zona tomada por el narcotráfico contaron los detalles de la actividad delictiva.

“Se nos hace dificil movilizar gente porque tienen miedo, pero nosotros estamos cubiertos, sabemos que esto hay que hacerlo. No queremos convertirnos en Colombia o en México”, describe Alberto Aguilera. 

Su preocupación se puntualiza en los más jóvenes. “No me gusta que a un chico vea a la gente vendiendo merca en el recreo de su escuela”, agrega. Aclara que la cuestión no tiene que ver con los consumidores, sino con los vendedores. 

También pone reparos con las acusaciones contra los habitantes de casas tomadas. Considera que los habitantes de estos espacios no la pasan bien, no tienen más opciones que vivir ahí o en la calle. “Algo que sí nos molesta es un aguantadero. Hay que reventar esos lugares”, afirma.

La zona de Balvanera tomada por el narcotráfico incluye al Teatro Luisa Vehil. El funcionario Juan Pablo Arenaza asistió a una reunión con vecinos en el espacio cultural. Allí se comprometió a solucionar la falta de iluminación de la cuadra, algo que pudo observar de forma directa. Pasó el tiempo y el problema persiste.

Otro de los focos de conflicto se concentra en la chicas trans. Con el tiempo, muchas abandonaron el ejercicio de la prostitución en los hoteles de la zona. La falta de oportunidades laborales las obligó a desplazarse hacia la distribución de drogas. La Ley que establece un cupo para que las empresas las contraten es un avance, pero aún son muy pocos los casos donde se verifica su cumplimiento. 

Algunos vecinos las condenan y otros consideran que su presencia ayuda generar tranquilidad porque las conocen y hay alguien observa lo que pasa en horarios nocturnos. 

Los comisarios le mostraron un monitor a los ciudadanos del barrio. Allí se puede identificar la presencia policial en cada zona, en tiempo real. Aguilera contó que “en la calle no se ve un policía. Tal vez a la mañana, con suerte a la tarde, pero a la noche ya no hay nadie”.

Alberto Aguilera lleva 50 años vinculado a Balvanera. Desde su mirada considera que siempre fue así. A partir de su experiencia y la de otros vecinos, elaboraron una propuesta que consiste en crear un Centro Cultural y Comercial en la zona más conflictiva.