Un mapa de la sombra para la Ciudad

Su implementación permite promover el incremento del arbolado urbano aumentando los porcentajes de sombras libres de radiación solar  permitiendo prevenir y mitigar el impacto  de la isla de calor.

Argentina forma parte de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que inspirada en los principios de la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Declaración del Milenio y las conclusiones obtenidas de las cumbres de Desarrollo Humano y Población, busca ser un instrumento para la lucha en favor del desarrollo humano, incluyendo temáticas como el agua, el saneamiento, el cambio climático, la energía y la biodiversidad.

La Ciudad se comprometió alcanzar la meta de carbono neutral para el año 2050,  en el marco de la Cumbre del Clima de Bonn, Alemania, iniciativa impulsada por la red C40, que nuclea a las principales ciudades del mundo que buscan reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar su impacto sobre el cambio climático.

Los ciudadanos dependen para su supervivencia y bienestar,  de un ambiente adecuado y equilibrado. Las sociedades están íntimamente ligadas al medio que las rodea, por ello resulta necesario la existencia de un ambiente sin riesgos, limpio, saludable, de mejor confort y sostenible.

La protección del Ambiente nos involucra a todos los ciudadanos. Por ello, resulta conveniente diseñar políticas públicas en defensa de los valores ambientales que constituyan acciones activas de mejora y recuperación, poniendo especial énfasis en la complementariedad entre desarrollo sostenible y gestión ambiental.

Para recuperar la calidad ambiental en las vías públicas, las actividades forestales urbanas resultan esenciales a la hora de  contrarrestar los problemas ambientales. Especialistas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), recomiendan el desarrollo de la arboricultura urbana de modo intenso, progresivo y responsable como principal herramienta de contribución para la calidad ambiental a los efectos de la purificación del aire, la reducción de la contaminación, regulación de la temperatura, la polución sonora, y dando albergue a gran variedad de vida silvestre.

Los espacios verdes constituyen una esfera de amortiguación de la salubridad del espacio urbano. Es necesario incentivar un plan ambicioso de forestación, que contemple el compromiso de los ciudadanos a través de la conservación y la forestación con especies adecuadas que conformen parte de la superficie absorbente necesaria para la ciudad de Buenos Aires. 

Es importante encontrar un equilibrio entre distintas especies arbóreas para maximizar los servicios ambientales urbanos por eso es importante la creación de la nómina oficial de especies arbóreas del arbolado público urbano, como por ejemplo los árboles de hojas perenne tienden a ser mejores para retener partículas, gracias a las características naturales de su área foliar y combinados con los árboles de hojas caducas, donde la textura rugosa de sus hojas mejora considerablemente la retención de partículas que existan en el ambiente.

Los organismos mundiales especializados recomiendan interceptar los rayos solares con vegetación antes de que lleguen a superficies duras y se transforman en calor. En las ciudades el aumento de las superficies grises no absorbentes por sobre los espacios verdes absorbentes, tienden a la problemática  de la “efecto isla urbana de calor”, que puede llegar a producir incrementos de hasta 10ºC de la temperatura. Esta situación de acumulación de calor tiende a incrementar los extremos de altas temperaturas en el verano y de frío en invierno, aumentando de manera proporcional  el consumo de energía para climatizar. 

Las plantas reciben la energía solar y, a través de la evapotranspiración, disipan la mayor parte del calor porque lo absorben con el agua de los tejidos y lo transforman en vapor. 

Por esto resulta necesario la elaboración y actualización permanente del Mapa de la Sombra en las ciudades; su implementación permite promover el incremento del arbolado urbano aumentando los porcentajes de sombras libres de radiación solar  permitiendo prevenir y mitigar el impacto  de la isla de calor. Constituir un mapa que brinde información acerca de las áreas con sombra en la ciudad, permitirá no solo disminuir la temperatura ambiental, sino fijar los elementos contaminantes líquidos y gaseosos, aumentar la humedad, producir oxígeno y disminuir la incidencia de vientos. 

Resulta conveniente de acuerdo a estas recomendaciones, que el espacios públicos en la Ciudad de Buenos Aires cuenten con una eficiencia ambiental cercana al 50%, a los efectos de contrarrestar el efecto isla de calor y favoreciendo las políticas de eficiencia energética.

Actualmente, en la Ciudad existen alrededor de 70.000 árboles considerados no aptos, por poseer características consideradas no viables de acuerdo a las distintas variables que presentan las ciudades.  Estas especies prestan servicios ambientales de baja calidad, por lo tanto es un menester garantizar las reposición de dichas población por especies que son consideradas aptas, logrando paulatinamente la reducción sostenida en el tiempo de las especies consideradas no aptas y aumentando la calidad del arbolado público de la Ciudad.  

El pleno disfrute de un medioambiente de calidad, limpio, seguro y sostenible es un derecho inherente del ser humano, que goza cada vez de un mayor reconocimiento y que ha de ser ejercido en una relación de respeto y armonía con el propio entorno. Un medio ambiente saludable es también un requisito fundamental para el disfrute del resto de derechos de los que toda persona es titular desde su nacimiento.