Un conflicto de las grandes ciudades

El Defensor del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires Alejandro Amor brindó ayer una entrevista a la Asociación de Medios Vecinales y se refirió, entre otros temas, al profundo conflicto social que atraviesan Balvanera y otros barrios porteños con la venta ambulante.

En el marco de una extensa entrevista que mantuvo el Defensor del Pueblo porteño con la Asociación de Medios Vecinales de la Ciudad de Buenos Aires, encuentro al que asistieron más de 20 medios vecinales, Abran Paso realizó al Defensor algunas preguntas acerca de los conflicto que afecta a vendedores ambulantes y vecinos de la zona de Once y otros barrios de la Ciudad.

Compartimos una parte de la entrevista con las preguntas realizadas por el periodista de Abran Paso y las respuestas del Defensor del Pueblo.

– Hay un tema que es muy polémico y que genera muchas diferencias entre los vecinos de varias zonas de la Ciudad que tiene que ver con los manteros y los predios que se les asignaron. ¿Qué opinión tiene sobre el tema? Por un lado, está la necesidad que tienen las personas de trabajar y las mafias que muchas veces operan detrás de esa necesidad, y al mismo tiempo, los vecinos plantean sus demandas con respecto al espacio público. Ambos aspectos son contradictorios y cuesta mucho encontrar un punto intermedio donde cada uno vea la necesidad del otro. 

Alejandro Amor: – Es como lo describiste, hay una pluralidad de derechos que chocan irremediablemente. El Estado, a nuestro juicio, lo que debe hacer es trabajar sobre la composición de esos choques, mediando. Nosotros en el conflicto en Once tuvimos un trabajo muy fuerte, de hecho, la mesa se conformó a partir de un pedido de la Defensoría del Pueblo, estuvo María América González (defensora adjunta) al frente de ese conflicto. Nosotros siempre arrancamos del sector más vulnerable que es el trabajador indocumentado, después el trabajador documentado y después ya comienzan una serie de situaciones distintas. ¿Quienes son los proveedores de estas personas? ¿Que rol tienen los locales que están frente a estos puestos que están en la calle? Sabemos que en la Av. Avellaneda los mismos locales que adentro vendían con factura, afuera vendían sin factura y los puestos que estaban en la calle, en algunos casos, eran de los mismos locales de adentro, no de manera generalizada, pero sí bastante frecuente. Después, ¿Qué pasa con el cobro de coimas? Yo lo dije públicamente, esto no funciona si no hay un sistema que garantice su funcionamiento, y para esto tiene que haber personas que estén involucradas. Primero hay que busca un acuerdo, no es que nos levantamos…, anoche no había nada y hoy está todo, hay un proceso de desarrollo de estas actividades a lo largo del tiempo, de incremento de la ocupación de la vía publica.

A nuestro juicio, si se va a actuar con la fuerza de seguridad y la intervención judicial, hay que buscar a las bandas que operan con la introducción de mercadería ilegal a la Argentina. Hacer inteligencia sobre los depósitos donde se almacena esta mercadería y fijarse cuáles son los niveles de complicidad, o los niveles de omisión de actuación, de determinadas fuerzas que permiten que estos espacios sean ocupados.

El 7 de agosto fui con varios de mis compañeros a la marcha de San Cayetano y hoy veo en el diario que se va a realizar una intervención policial en la zona de Liniers.

La fiscalía, la justicia y nosotros conocemos Liniers; la ocupación de las veredas se fue armando y consolidando con el tiempo. Sabemos que hay hasta una jaula donde se pelea UFC, luchas de combate por plata; la Defensoría no cuanta con un Servicio de inteligencia, si tenemos esta información es por los vecinos del barrio o los conocimientos que podemos tener.

Hay que trabajar desde el Estado, primero con las personas más débiles buscando una mediación. El Estado debe buscar otros mecanismos, y tiene que ver con trabajar paulatinamente. Creo que el gobierno ha tomado una decisión que ha logrado un consenso mayoritario por parte de la sociedad al liberar estos lugares. Las personas coinciden que si hoy vas a Once se encuentran con un lugar en condiciones de circulación, muy distintas a cuando estaban ocupadas. Al mismo tiempo se logró la distribución de algunos trabajadores. Hay algunas medidas que tienen un fuerte acompañamiento público, de rápida acción con intervención de las fuerzas de seguridad y que dan resultado electoral, yo prefiero el diálogo.

– Los lugares donde fueron a parar la mayoría de los manteros no funcionan, no venden casi nada a diferencia de lo que les ocurría en zonas de alto tránsito de peatones. ¿Lo más probable es que vuelvan a la calle?

    A. A.: – No van a volver a la calle porque hay un despliegue de seguridad muy fuerte para impedirlo. Esto es una situación que se da en las grandes ciudades. En Nueva York se ve, estás en la 5ta Avenida y uno ve tipos vendiendo carteras y paraguas, o en cualquier otra ciudad grande como Roma se pude ver. He estado en Roma, en el Vaticano hace un tiempo atrás vi una intervención muy fuerte de la policía en el puente del Castel Sant’Angelo, en la que salieron corriendo como 20 o 30 vendedores y la policía les sacaba los paraguas que estaban vendiendo. Había pasado antes muchas veces, los tipos estaban ahí y la policía estaba al lado. En el Castel Sant’Angelo hay un puesto de Policía con 3 o 4 patrulleros y ahí se vendía. No sé qué pasó ese día que decidieron actuar; por supuesto al otro día estaban de vuelta.

Hay una situación que tiene que ver con condiciones sociales de personas que están afuera del sistema y de alguna manera buscan entrar y, al mismo tiempo existen bandas que negocian, que necesitan de esas personas, porque son carne de cañón y les dan muy poco de la ganancia de lo que venden, quedan absolutamente expuestas.

Esto es un problema de las grandes ciudades y tiene que ver como se ataca. Se puede atacar desde la desocupación del espacio público, es una forma, y se puede atacarlo de otra forma, que es tomar los problemas e ir resolviéndolos.

Yo creo que hay que tomarlo y buscar ir resolviéndolo partiendo de los lugares más vulnerables. Creo que la necesidad del espacio público a disposición de todos es un ámbito de participación democrático, también creo en la necesidad de que las personas que están en estado de vulnerabilidad puedan incorporarse al sistema.

La grieta que veo es la de personas que están adentro del sistema y las que están afuera. Yo trataría de cerrarla incorporando a las que están afuera.