Subte, concesión y conflicto sindical en puerta

Mientras se rumorea la llegada de actores extranjeros para operar el subte durante los próximos años, comienza aumentar la temperatura de la paritaria con los metrodelegados.

Por Martín Bustamante

En Abran Paso radio hablamos mucho del subte. Antes, hablábamos los comunicadores en todos los programas radiales y escribíamos muchas notas sobre este servicio de transporte que es estratégico para la Ciudad de Buenos Aires porque tiene una centralidad fundamental para la vida laboral, social y política de la Ciudad. Cada vez que para, automáticamente pasa a ser la primera noticia.

Es cierto que la opinión pública y los usuarios no suelen estar muy contentos con esas medidas de fuerza. Por eso, los metrodelegados, cada vez que las hacen, lo piensan dos veces. Su as bajo la manga, para evitar el enojo de la población, suele ser la liberación de molinetes.

Pero, los pasajeros tampoco están muy contentos con las condiciones en las que se viaja. Apretados en hora pico, con bastantes demoras por fallas técnicas, con pocas formaciones que tengan aire acondicionado en verano (y las que sí lo tienen, muchas veces funciona mal), y con algunas situaciones de peligro y robos.

Esta semana empezamos a entrar en uno de esos momentos en los cuales el subte puede llegar a ser tapa de todos los diarios. Las razones son varias y complejas. Se está discutiendo algo determinante para el futuro del servicio. El próximo 3 de junio el Gobierno larretista debe decidir quién será la empresa que llevará adelante la operación del transporte sobre rieles porteño durante los próximos 12 años, o sea, hasta 2031.

Metrovías, la empresa Benito Roggio, fue la asignada durante los últimos 25 años y ahora va por la reelección, pero tendrá que asociarse a un jugador externo y luego competir con otros.

Rodríguez Larreta dijo que busca, que en este proceso licitatorio participen la mayor cantidad de actores para mejorar la calidad del servicio, “sobre todo, con la incorporación de algún operador de afuera con experiencia”.

El Jefe de Gobierno  viajó a España, Francia, Alemania, Inglaterra y Canadá para ofrecer el tesoro subterráneo de Buenos Aires. Se podría decir mucho de las características de cada uno de los interesados, pero si hay algo que tienen en común, es que todas son empresas estatales.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires,  en vez de intentar imitarlos, de pispear, estudiar cómo hacen los que prestan servicios de calidad y aplicar su experiencia en nuestras tierras, les pide que vengan y operen ellos. Es como otra forma de razonar; no hacen falta muchas luces para constatar que la condición número uno para llevar adelante este tipo de transporte es que lo opere el Estado.

Un servicio público no puede estar regido bajo la lógica de la ganancia, no puede estar pensado en como ganar guita, porque sino, las variables de ajuste son siempre las mismas: aumentan el boleto, o reducen el sueldo a los trabajadores, o el servicio es una porquería. Repito, con el subte no se puede pretender ganar guita.

“¿Sabes cuál es la condición que pusieron estas empresas? Bajar la carga salarial, mediante una reducción de la cantidad de empleados o con un hachazo a los sueldos. Y todo esto, por supuesto, sin conflictividad laboral”, dice un trabajador del subte.

El primer paso lo dio la Corte Suprema de Justicia cuando avaló un fallo que anula la personería gremial del sindicato del subte. Luego, la UTA, el sindicato de choferes de colectivo, firmó en nombre de los laburantes del subte una paritaria del 15,2 %.

Y la Asociación Gremial de Trabajadores de Subte y Premetro, el sindicato mayoritario, no se quedó de brazos cruzados y lanzó liberaciones de molinetes y paros de dos horas en las líneas A y B. Por ahora es algo muy chiquito, pero ya empieza a tener bastante repercusión.

Hay que tener en cuenta que esto puede ir creciendo, porque así como los metrodelegados se morfan toneladas de insultos, ellos fueron los que en 2005 demostraron que un salario podía ser igual a la canasta familiar, y se llevaron puesto a un Ministro de Economía, y en ningún lado está escrito que eso no pueda volver a suceder.