“Si pasaba en el túnel, hubiese sido una tragedia”

Descarriló una formación de la línea E en la estación Independencia y la metrodelegada Magali Aguirre detalló la situación del subte. El coche se desprendió entrando al andén. Afortunadamente había pocos pasajeros y no hubo heridos de gravedad.

El martes pasado, al ingresar al andén de la estación Independecia, un tren perteneciente a la línea E de subterráneo se desplazó por una falla en el bogies y golpeó contra el cemento, dañando la mampostería de la terminal. No hubo heridos de gravedad pero el conductor recibió un fuerte golpe, causado por el tirón que sufrió debido a la velocidad en la que venía la formación y el tamaño de la cabina.

Por su parte, los trabajadores denunciaron que esa diligencia debería haber estado fuera de servicio. “Si esto hubiera pasado en el túnel hubiera sido una tragedia porque no volcó justamente porque estaba contenido entre la pared y el andén. De lo contrario habría sido un desastre”, le manifestó Magalí, conductora y delegada, a Abran Paso. Además, reclamó: “Estos coches estuvieron fuera de servicio desde el inicio de la pandemia. Ahora como la empresa necesita sumar servicios, le hicieron una modificación a esos trenes que estaban prácticamente abandonados. Pero ellos nos aseguraron que estaban en condiciones, que habían sido revisados por material rodante y que eran seguros tanto para nosotros como para los pasajeros. Y evidentemente nada de eso sucedió”.

El próximo paso será una reunión en la que los delegados manifestarán que no permitirán que las formaciones modificadas vuelvan a funcionar. En este sentido, Magalí resaltó que “evidentemente, después de estar siete meses parados, no están en condiciones de volver a servicio. Son tres los que se modificaron para llegar a 10, porque nosotros tenemos un diagrama de vueltas que está armado para que haya 18 trenes dando vueltas, y no llegamos ni a 10. Esa es la realidad de la línea E”.

Pero no es la primera acusación sobre las condiciones de los vehículos. “Venimos hace muchísimos años denunciando el estado del material rodante. Esto que sucedió ahora es la frutilla del postre, pero nosotros tenemos muchísimos problemas con lo que es el subterráneo en general y la administración de la línea E en particular. Lo único que la empresa y el Gobierno de la Ciudad ha modificado fue en realidad una presión nuestra para sacar esos coches de circulación”, explicó.

Gracias a la lucha de los gremios, además, fueron incluidos en el Registro de Agentes de Riesgo (RAR), a través del cual deben realizarles estudios sistemáticamente y evaluar si tienen lesiones pulmonares producto del asbesto (que está presente en toda la flota de la línea). Pero no llegaron a realizarse los exámenes correspondientes debido a la pandemia de COVID 19, y tampoco hay un proyecto de cambio de flota. Y en cuanto a los protocolos durante la pandemia, están trabajando con un sistema de licencias, donde cada empleado se presenta día por medio, en grupos y con días fijos, con el objetivo de no mezclarse, poder aislarse en caso de que haya algún caso sospechoso y que no se disparen los contagios.

“Lo que sucede es que nosotros nos hemos ocupado de cada compañero que presentaba síntomas, de buscar los contactos estrechos, de decirle a donde tiene que llamar o qué tiene que hacer, mientras que la empresa lo único que hace es querer mandarnos a trabajar. Constantemente tenemos que estar peleando para que se respeten los protocolos, nos den los elementos de protección personal, o para tener un espacio donde podamos mantener la distancia. Todo funciona así en Metrovías”, concluyó Magalí.