Se profundizan los reclamos contra el cierre del Jardín del Hospital Ramos Mejía

La comunidad educativa tiene esperanzas en que el Juez falle a su favor, y no se mude a la institución.

Se llevó a cabo la audiencia pública por el reclamo contra el traspaso del jardín de infantes del Hospital Ramos Mejía (Venezuela 3158) a la Manzana 66, ambos espacios de Balvanera, Comuna 3. La cita fue en el juzgado 18 del fuero Contencioso Administrativo porteño, a cargo Marcelo López Alfonsín, donde la comunidad educativa volvió a pedirle al magistrado que ordene la derogación de la Resolución Nª 3968, revierta el traslado y habilite de forma urgente la inscripción de la nueva escuela en Catamarca y Moreno.

El primero tiene lugar para cerca de 350 menores de edad, el segundo tendrá cerca de 500 vacantes. Si se cierra la institución de la calle Venezuela se perderán 350 lugares, que serán absorbidos por el otro jardín. Pero, a pesar del rechazo de las familias y los docentes, el primer día del ciclo lectivo, los profesores fueron convocados al nuevo edificio- que aún no está terminado-. Además, se ha desafectado a todo el personal auxiliar, y de ahora en más la limpieza será realizada por una empresa tercerizada, un hecho curioso en un colegio público.

Laura Valdez, una de las madres de la comunidad le aseguró a Abran Paso que el ingreso a la audiencia fue tenso, ya que primero entró la conducción del jardín, funcionarios de la Ciudad y maestros a favor del traslado, dejando sin espacio a quienes opinaban lo contrario. “Le atribuyo la maniobra al Gobierno. Es algo que decide el juez pero había cierta cantidad de cupos y ellos se presentaron más temprano para anotarse y ocuparlos, para que no ingresemos nosotros. Pero al final pudieron ingresar miembros de los sindicatos UTE y SUTECBA, las familias y docentes”, expresó.

Una vez dentro, y luego de la lectura de los documentos habituales, tomaron la palabra, por parte del Gobierno porteño, sus abogados y la vicedirectora del jardín, Evangelina Mendoza. Según Valdez, tanto ella como la directora, Claudia Otero (quienes están en el cargo hace menos de un año), están a favor de la mudanza. Los argumentos de la conducción se basan en que el nuevo edificio es más nuevo y tiene mayor espacio para los niños.

“Ellos piensan que el jardín es como su casa y les están ofreciendo una casa mejor. Pero estamos hablando de instituciones educativas. La mudanza es una decisión meramente política y esa es la discusión que algunos no entienden, creen que solamente es un cambio de fachada y no dan respuesta en cuanto al verdadero problema: las vacantes, la calidad educativa, y lo que quisieron hacer con el Jardín del Ramos. Porque parece que se olvidan que quisieron cerrar una sala entera y que recortaron el horario de la jornada completa. Entonces es como que van recortando y avanzado conforme este tipo de conducciones los van dejando”, denunció.

Por parte de quienes están en contra del traspaso, hablaron docentes delegados de los gremios, padres de la comunidad, la abogada que lleva la causa y una vecina de Manzana 66, defendiendo la escuela nueva como alternativa para ellos. Laura manifestó que luego de la asamblea quedaron esperanzados, ya que cuando funcionarios del GCBA hablaron del plan de 54 nuevas escuelas, el Dr López Alfonsín les respondió que eso era una mentira,

“El Juez nos escuchó, con interés y empatía. Tiene unos cinco días hábiles para responder así que esperamos que para mañana haya un fallo definitivo, que reacondicionen el Jardín del Ramos como corresponde, que se lo habilite para seguir funcionando y que la institución de Manzana 66 sea una escuela nueva, como prometieron”.