Se agrava la crisis en el predio de los feriantes de La Rioja 70

Los ex manteros, alojados en una feria muy cerca a Plaza Miserere, advierten que cada vez venden menos por la reducción del consumo y por el aumento de la cantidad de vendedores ambulantes en la zona.

Los feriantes están organizando una olla popular en la puerta del predio de La Rioja 70, una vez por semana. “Es una forma de demostrarle al Gobierno de Rodríguez Larreta que las cosas no están bien. Este año está peor que el año pasado, que se vende muchísimo menos”, destacó Salvador, vendedor del predio, en diálogo con Abran Paso.

El puestero también se refirió a los efectos que provoca el aumento de la venta ambulante en la zona del Once y la competencia que implica, “hay una realidad: cuantos más vendedores hay en la calle menos gente viene a los predios a comprar”, agregó.

Hace dos años y medio el Gobierno porteño realizó un fuerte operativo para desalojar a los vendedores que se ubicaban a lo largo de avenida Pueyrredón y otras calles aledañas a la Plaza Miserere. Luego del desalojo anunció la apertura de un empadronamiento voluntario, mediante el cual los vendedores recibirían un curso para emprendedores y luego serían beneficiados con la asignación de un puesto en un predio de la zona.

Muchos manteros tomaron el curso, se registraron en la AFIP como monotributistas y comenzaron a desarrollar su actividad con puestos en el predio de La Rioja 70. Pero la medida del Ejecutivo porteño no resultó una solución para ellos. Los transeúntes que circulaban por la zona de Once no visibilizaron el lugar, los nuevos feriantes vendieron cada vez menos y las veredas alrededor de la plaza se volvieron a llenar de nuevos vendedores ambulantes qué escogieron ese tipo de venta ante la falta de oportunidades laborales.

La escena en Rioja 70 es dramática. “Estamos de brazos cruzados esperando un milagro. Cada vez hay más necesidades”, agregó Salvador y muestra el registro con su teléfono las imágenes de los pasillos con los puestos montados en un día sábado, sin personas circulando.

Las instalaciones del lugar también están afectadas. Los baños clausurados y los arreglos que nunca llegan son una constante inoperancia de la gestión del Ministerio de Ambiente y Espacio Público que está a cargo de la feria.

La crisis económica y social muestra una de sus peores facetas en zona de Once. El consumo se contrae, el comercio no vende y el desempleo obliga a miles de personas a buscar diferentes formas de ingreso. La realidad es compleja, pero las repuestas de las autoridades de la Ciudad se destacan por su ineficacia y represión.