Reconstruir el tejido social a través del arte y la cultura en Balvanera

El Centro Cultural Molokai ubicado en Agüero al 250 (Comuna 3), nuclea a gran cantidad de gente de diversas comunidades con el fin de lograr el encuentro entre todos los vecinos. A través de la cultura y el arte intentan acercar los intereses, los gustos de los vecinos y evocar la identidad del barrio.

El espacio, como lo hemos comentados en una nota anterior, busca combatir la exclusión y la discriminación creando escenarios alternativos para que los vecinos del Abasto puedan acercarse a realizar distintos talleres y unirse a compartir una pieza de tango.

La directora del Molokai, Lourdes Cabanillas, le comentó a Abran Paso que conviven en un contexto complejo, ya que en Balvanera y, en particular en la zona del Abasto, convergen muchos inmigrantes de países limítrofes. “La complejidad tiene que ver con la falta de comunicación y encuentro entre los vecinos”, explicó.

El Centro Cultural trabaja con esta complejidad que, según Cabanillas, nace del “no saber quién es el otro”. Para desarmar los prejuicios comenzaron con el armado de “Santo Domingo”, un encuentro que comienza con una clase de tango, luego se presenta la compañía de baile Tempotango y más tarde comienza la milonga.

“Queremos combatir la exclusión que se produce por no acercarse, no preguntar, no saber quién es el que tengo al lado. La proximidad hace que el prójimo no sea un otro diferente. Por eso me planto en el tango y la milonga como puente que sirve para reunir”, explicó Lourdes.

La respuesta a la actividad fue muy positiva, logrando que se acerquen muchas personas del barrio, de diferentes franjas atarías y clases sociales: desde abuelos que no entraban al lugar desde los ‘70 y hoy van a bailar hasta jóvenes estudiantes.

Las entradas anticipadas, que se reservan a través de la página de Tempotango, salen $150. Desde el CC Molokai sostienen que es importante que el precio sea accesible para que la magia acontezca. “La idea es que participe la comunidad, porque así ocurre la magia, donde termina mucha gente en un patio abierto bailando una zamba, cantando… Cosas que hacen bien al alma”, sostuvo la entusiasta directora.

Además, en el espacio se dan clases de teatro, guitarra y patín artístico para adultos y niños; y lecciones de tango para todos los niveles con Paola Tacchetti, integrante de TangoReQueer.

En cuanto a la financiación del centro, desde el centro cultural presentaron varios proyectos ante la Legislatura para recibir una ayuda económica, pero todavía no cuentan con subsidio y si el Molokai puede hoy estar en actividad es “por la ayuda de muchas manos y muchas personas que lo soñaron y que quieren que esa magia siga presente”.

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