Reabrir un local gastronómico en la Ciudad

Con la última flexibilización de la cuarentena se habilitó la atención en mesas en las veredas para los locales de venta de comida. Sin embargo, mientras para algunos es un alivio abrir sus puertas, a otros no les modifica su situación económica.

El lunes pasado comenzó una nueva fase del aislamiento social, preventivo y obligatorio en la Ciudad, en la cual se habilitaron los locales gastronómicos (con atención presencial en veredas) y las obras de construcción. Los negocios habilitados para abrir son los que ya tenían permiso de utilizar la calle anteriormente.

No obstante, algunos comerciantes sostienen que siguen teniendo muy poca ganancia: “Yo tengo un restaurant en Villa Devoto. Nosotros no abrimos el lunes y sé que hubo algún movimiento, pero martes y miércoles prácticamente nada. El lugar tiene cero rentabilidad. Desde hace seis meses no retiramos dinero ni siquiera para pagar los impuestos de nuestra casa. Consumimos algunos ahorros, porque es una estructura muy grande. La queríamos sostener porque para una pyme es muy complejo generar un equipo de trabajo”, le comentó Arturo, un comerciante, a Abran Paso.

Al negocio de Arturo le habilitarían unas cinco mesas de dos personas en la vereda, según cuenta. Pero antes debieron ampliar el seguro social integral, para asegurar a los clientes en la vereda, y realizar los trámites necesarios para obtener la autorización de la utilización de la vía pública. “Nosotros vamos a poder atender a un tercio de la gente que atendíamos. No vamos a lograr revertir la rentabilidad. Suponete que en el mejor de los casos, lográs atender a la mitad de gente de la que atendías antes… Ese es el costo fijo de nuestro espacio. De 100 clientes que se sientan, con 40 pagamos el alquiler, la luz, la limpieza, la rotura de las cosas, el seguro, la ART. Los establecimientos gastan funcionando y no funcionando”, evaluó.

Es por esta razón que están considerando modificar y reducir la carta para disminuir costos. “La carta anterior no la podemos dar ahora porque tendríamos que cobrar el plato dos mil pesos. Vamos a ir a lo más popular, alguna pasta sencilla, algún sándwich sencillo, unas hamburguesas gourmet caseras, porque además también hay una dificultad con el tema de la vajilla. Vamos a empezar a utilizar vajilla descartable”, destacó el dueño del negocio.

A pesar de que ellos contaban con un local de venta de verduras orgánicas, debieron readaptar el restaurante también, para vender los productos que usan para cocinar a los clientes. Del mismo modo debieron acomodarse muchos proveedores que comenzaron a envasar sus insumos en empaques más chicos, para la venta al público. “Con eso fuimos remando, complicados porque tuvimos que sostener un lugar con 17 personas. Todos los empleados siguieron cobrando los salarios. El primer mes con un crédito bancario, el segundo mes recibimos el 50% del ATP. Y hace dos semanas pedimos otro al Banco Ciudad para el tema de incorporar mercadería y capital de trabajo”, expresó.

El delivery tampoco funcionó, ya que representa solo un 10% de su movimiento de comida porque su servicio era más enfocado a la atención de salón y muchos de los platos ni siquiera podían ser envasados en los pack utilizados para entregas. Sin embargo, Arturo enfatizó en que no está de acuerdo con la flexibilización porque considera que el comercio se desarrolla en el contexto adecuado. “A las pizzerías de la calle Corrientes, por más que le pongas mesas en la vereda, van a tener mucho menos público, porque necesitan de los teatros y los cines. Y no podés reemplazar los tres pisos de Guerrin con la vereda. Digo, es una idea porque de alguna forma tenés que empezar, pero asumimos riesgos muy importantes para nuestro personal y nosotros mismos”, enfatizó.

Y agregó: “Es complejo, uno a veces se queja de que no se hizo algo, de que es difícil entrar a los programas de asistencia. Pero también hay que tener en cuenta que las balas te pasan cerca, porque hay un conflicto sanitario importante que no podemos controlar. Nosotros teníamos un montón de planes para este año que tuvimos que dejar de lado ante la emergencia, porque uno evalúa si seguir las medidas o te enfermas y te morís. No hay mucha alternativa. No es que le podes esquivar a esto de alguna forma”.