Proponen día gratuito para menores en cines y teatros de la Ciudad

Es una iniciativa del diputado de la Ciudad de Buenos Aires Fernando Muñoz. Propone eximir del pago del derecho de ingreso en cines o teatros, sean públicos o privados, en las funciones que se desarrollen los días lunes entre las 13 y las 20 hs., a los menores de 12 años.

El mundo en general y nuestra sociedad en particular ha evolucionado de manera considerable, respecto de los derechos que le asisten a los menores.

La importancia del juego y la recreación en la vida de todo niño fue reconocida hace ya tiempo por la comunidad internacional, como lo demuestra la Declaración de los Derechos del Niño de 1959, en que se proclamó que “el niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho”. Esta proclamación se reforzó luego en la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989, en cuyo artículo 31 se declara explícitamente que “los Estados partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”.

En el proyecto de Ley se establece que quien acompañe a los jóvenes abonara el cincuenta por ciento (50%) del valor de la entrada que corresponda a la función que concurran. Para acceder a los derechos indicados en la ley, se debe presentar copia de los documentos de identidad.

La  Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en su artículo treinta y nueve establece que la Ciudad reconoce  a los niños, niñas y adolescentes como sujetos activos de sus derechos, les garantiza su protección integral y  aclara que deben ser informados, consultados y escuchados.

También afirma que se otorga prioridad dentro de las políticas públicas, a las destinadas a las niñas, niños y adolescentes.

Asimismo el artículo sexto de la Ley 114 instituye que la familia ,la sociedad y el Gobierno de la Ciudad, tienen el deber de asegurar a niños ,niñas y adolescentes, con absoluta prioridad, la efectivización de los derechos a la vida, a la libertad, a la identidad, a la salud, a la alimentación, a la educación, a la vivienda, a la cultura, al deporte, a la recreación, a la formación integral, al respeto, a la convivencia familiar y comunitaria, y en general, a procurar su desarrollo integral.

El artículo séptimo de la normativa citada abunda en la cuestión al establecer que el Gobierno adopta medidas legislativas, administrativas y de otra índole para dar efectividad a los derechos reconocidos a niños ,niñas y adolescentes por normas jurídicas ,operativas o programáticas.

Volviendo a la convención sobre los derechos del niño el comité que sigue el cumplimiento de la convención está particularmente preocupado por las dificultades con que tropiezan ciertas categorías de niños para disfrutar de los derechos enunciados en el artículo 31 en condiciones de igualdad, en especial, las niñas, los niños pobres, los niños con discapacidad, los niños indígenas y los que pertenecen a minorías, entre otros.

El Comité apoya la opinión de que es a través de la vida cultural y de las artes que los niños y sus comunidades expresan su identidad específica y el sentido que dan a su existencia y configuran una visión del mundo que representa su encuentro con las fuerzas externas que afectan a sus vidas.

La expresión cultural y artística se articula y se disfruta en el hogar, en la escuela, en la calle y en los lugares públicos, así como a través de la danza, los festivales, las artesanías, las ceremonias, los ritos, el teatro, la literatura, la música, el cine, las exposiciones, las películas, las plataformas digitales y los vídeos. La cultura emana de la comunidad entera; ningún niño debe verse denegado el acceso a su creación o a sus beneficios. La vida cultural emerge de la cultura y la comunidad, no se impone desde fuera; la función de los Estados es actuar como facilitadores, no como proveedores.

Estamos convencidos que tanto los niños o niñas como las personas mayores merecen- y necesitan- un acceso diferenciado al esparcimiento.

En este caso estamos proponiendo que las salas cinematográficas y teatrales no cobren el ingreso a los menores de 12 años los días lunes en las funciones que se desarrollen entre las 12 y las 20 hs.

Esta acción tiene como objetivo favorecer la equidad en el acceso a las actividades culturales, para que niños, niñas y adolescentes tengan la posibilidad de ver películas u obras teatrales en forma gratuita.

Se trata de un aporte concreto, útil y didáctico, de alto grado social y educativo y de alcance masivo debido al poder comunicativo del medio audiovisual.

Como recurso para el aprendizaje, la película puede utilizarse en su función informativa, como motivadora para disparar procesos de investigación sobre el tema que propone o bien para integrar conocimientos y contenidos. En ese sentido, las funciones de cine o teatro, son aptas para el desarrollo de un trabajo interdisciplinario, pudiendo ser utilizadas transversalmente como disparador de integración de niñas, niños y adolescentes.

El objetivo es brindarles capacitación que les permita construir las herramientas para la creación de vínculos y de su futura inserción social.

La representación teatral o la película de cine deja de ser una opción cultural y pasa a contener una función social, de rehabilitación y de estimulación para esa persona. Este solo hecho alcanza para justificar este proyecto, teniendo en consideración la mínima perdida que sufriría el empresario y la ventaja cualitativa que supone para la persona en particular y para toda la sociedad en general.

Así como en muchas oportunidades se realizan funciones benéficas o distintas salas brindan espectáculos para grupos determinados de personas, en este caso se pretende invertir la carga y establecer como un derecho general, eximiendo del pago, en beneficio de todos aquellos que más necesitan del cuidado del gobierno y la comunidad.

Y para otorgar este derecho, apelamos al deber del conjunto de la sociedad y de los empresarios en particular, quienes a partir de un mínimo margen pueden lograr un provecho evidente para los menores.

De la misma manera, que las empresas de autotransporte deben otorgar pases libres a personas discapacitadas o cobrar una tarifa diferenciada para escolares, en este caso se observa y protege un bien jurídico superior, como es de los niños, niñas y adolescentes por sobre el derecho del empresario a tener una ganancia.

En definitiva, si nos atenemos a un concepto de responsabilidad social empresaria amplia, llegaríamos a determinar que en definitiva, todas las partes tendrían su ganancia; en distintos tiempos y distintos caracteres.

Por todo lo expuesto, solicito a mis pares, por su intermedio, la pronta sanción del presente.