Proponen denominar Raúl González Tuñón a una Estación de Subte

La actual Estación Venezuela de la línea H de la red de subterráneos de la ciudad de Buenos Aires ubicada debajo de la Avenida Jujuy entre la calle Venezuela y la Avenida Belgrano, en el barrio de Balvanera, se denominaría Raúl González Tuñón.

El objetivo es rendirle un homenaje al poeta mediante la sanción de una ley del diputado de la Ciudad de Buenos Aires Edgardo Form.

La Legislatura ha tratado diversos expedientes vinculados al poeta como homenajes y recordatorios. Asimismo, vecinos y vecinas del barrio de Balvanera colocaron una placa en la que fuera su casa de la calle Saavedra, al cumplirse cien años de su nacimiento. Consideran que es fundamental que la Legislatura rinda un homenaje que quede para la posteridad, que las generaciones venideras puedan preguntar quién fue González Tuñón al transportarse en subte, que sirva para difundir sus ideas estéticas y políticas, que permita no olvidar a aquellos artistas que durante toda su vida estuvieron al servicio de las causas más nobles.

Raúl González Tuñón nació en la Ciudad de Buenos Aires el 29 de Marzo de 1905 y falleció el 14 de Agosto de 1974. Fue un destacado poeta y escritor y fundamental militante popular de la izquierda argentina y latinoamericana. Su vasta obra trascendió las fronteras de nuestro país y lo llevó a múltiples encuentros con otros intelectuales y poetas de la época, con quienes nutrieron la cultura popular gran parte del siglo XX.

Con sólo 17 años de edad publicó sus primeros poemas en las revistas Caras y Caretas e Inicial. En 1923 participó de la redacción de la Revista Proa, fundada por Jorge Luis Borges y en el periódico Martín Fierro, en el que también escribieron Oliverio Girondo, Francisco Luis Bernárdez, Leopoldo Marechal, Macedonio Fernández y Eduardo González Lanuza, entre otros.

Diversas corrientes culturales ubican a González Tuñón en las vanguardias literarias de los años veinte, habiendo participado de los debates entre el Grupo Florida y el Grupo Boedo. En 1928 publicó “Miércoles de ceniza” y en 1930 “La calle del agujero en la media”.

En la poesía de Raúl González Tuñón de los años 20, aparece el puerto, los suburbios, los conventillos. También su poesía es escenario de unidad entre lo descriptivo y la imagen. “En otros poemas, El séptimo cielo, por ejemplo, utiliza la palabra en función de onomatopeya, de dibujo verbal. Es lo que se advierte también en Poema de la Cenicienta Ciudadana, donde los nombres ingleses de los artistas de cine o de su máquina de escribir, sirven de rima y música interna al poema” (Página de Poesía).

Ya para la década del30, “(…) el discurso poético se distiende, se abre para incorporar lo sensorial en infinitos detalles, para registrar pequeñas anécdotas que tienen la brevedad de una instantánea. (…) Como constante, queda su observación de lo cotidiano, su mirar en las vidrieras y en los ojos fraternales: los de un saxofonista, los de un vendedor de globos, los de las chicas del music-hall, los de Blanca Luz que está lejos, los del organista de la iglesia de San Suplicio” (Página de Poesía).

A inicios de la década mencionada, González Tuñón viajó como corresponsal de guerra en Paraguay para el diario Crítica. En1933, apoco más de diez años de iniciada su carrera de poeta y periodista, funda la revista Contra, instalado en Río Gallegos.

En 1934, luego de haber sido detenido y procesado por “incitar a la rebelión”, Tuñón viaja a España, entablando una profunda amistad con García Lorca, Neruda y Hernández.

Frente a la Guerra Civil española, Raúl González Tuñón con mujer Amparo Mom, junto a Pablo Neruda y su compañera, Delia del Carril, viajan de Madrid a Chile. Una vez radicado en el país hermano, acompaña a Neruda en la fundación de la sección chilena de la Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura.

A mediados de los 30, publica uno de sus libros claves, “La Rosa Blindada”, inspirado en un levantamiento minero en Asturias. Es conocido el reconocimiento que Neruda le hiciera al poeta, al expresar que Tuñón fue “el primero en blindar la rosa”.

Además de su labor poética, escribió varias obras de teatro: El descosido, La cueva caliente y, en colaboración con el poeta Nicolás Olivari, Dan tres vueltas y se van.

En los años 50, un grupo de jóvenes formó el grupo literario “El pan duro”, como continuación de la línea política y estética de Raúl González Tuñón. De allí surgió el primer libro de Juan Gelman, “Violín y otras cuestiones” y la editorial La Rosa Blindada.

Silvia Friera dijo sobre la poesía de Raúl González Tuñón: “El placer lúdico y funambulesco por la imagen insólita, su fruición por el truco y la prestidigitación, la fluidez cinematográfica que les confería a las imágenes, el tono coloquial, casi confidente del hablante que parece susurrarle su secreto en el oído del lector, el tono coloquial, casi confidente del hablante que parece susurrarle su secreto en el oído del lector, las mutaciones de los estados de ánimo, son algunas de los rasgos de su poesía, que se proyectan con mínimas variaciones, desde sus primeros libros al resto de su producción, Himno de pólvora, Primer canto argentino y Hay alguien que está esperando, entre otros”. Página 12, 29/03/2005).

En una entrevista realizada al poeta por Horacio Salas y frente a la pregunta sobre cuáles de sus obras son sus favoritas, dijo lo siguiente: “Siento una gran piedad y ternura por el primero, el Violín del diablo, con sus balbuceos, y una especial predilección por La calle del agujero en la media, pues la ida a Europa, y en especial a París, tuvo algo de deslumbramiento en mi vida (bien se dijo con razón, por otra parte, que se ve que esos versos fueron escritos por un porteño) y asimismo me es entrañable La Rosa Blindada, porque aquí se produjo una ruptura dramática, y a ese libro siguieron grandes tragedias, muchas muertes y exilios”.

Además del valor estético de la poesía de González Tuñón, escribía poesía social, militante, de resistencia. Es decir, además de ser militante orgánico del Partido Comunista de la Argentina desde 1934, desplegó toda una serie de intervenciones artísticas que lo colocaban en el lugar de los poetas comprometidos con su tiempo y con su historia, tanto en lo nacional como en lo internacional. El poeta recibió el influjo ideológico de personajes como César Vallejo, Federico García Lorca, Miguel Hernández y Pablo Neruda, como ya mencionamos. Adhirió a la causa republicana durante la Guerra Civil Española y viajó en dos oportunidades a la Unión Soviética. La poesía de Tuñón luego de la Rosa Blindada muestra la incorporación de las ideas de la literatura militante comunista, y lo posiciona como un intelectual comprometido con la defensa de los principios revolucionarios, denunciando la confabulación fascista internacional. El poeta también interviene en los Congresos de Intelectuales para la Defensa de la Cultura donde conoció a Robert Desnos, Tristán Tzara, Louis Aragón y Pablo Picasso.

Octavio Paz, haciendo alusión a las generaciones juveniles de mediados de siglo, decía que  “escribir poesía combativa era escribir a la sombra de Raúl González Tuñón, es el Rubén Darío de la poesía social”. (Revista Ñ, 20/10/11)

Jorge Boccanera, en sintonía con la idea de Paz, “observó que supo enlazar en su obra a los opuestos: fue porteño y cosmopolita, partidario de la vanguardia formal y a la vez militante político; en tanto que en su expresión poética combinó la imagen fulgurante con una oralidad extendida” (InfoNews, 11/01/12)