Ciudad: rechazo a la reforma en las escuelas técnicas

12-07-12

El miércoles 11 de julio más de 1500 estudiantes secundarios, agresados y docentes de escuelas técnicas marcharon desde el Ministerio de Educación Nacional hacia el Ministerio de Educación de la Ciudad en defensa de la formación de las escuelas técnicas públicas.

 

El nuevo plan de estudios “ha sido inconsulto e implica un deterioro de la calidad y las competencias de la educación técnica”, así lo denunciaron en un petitorio que firmaron ya más de 15 mil personas. Marcharon centros de estudiantes de colegios técnicos, de colegios no técnicos de la Capital Federal, el Centro de Estudiantes de Ingeniería, y sindicatos docentes como Ademys y UTE.

El petitorio, dirigido al Ministro de Educación porteño Esteban Bullrich, reclamó tres puntos principales: “1. La suspensión integral de la reforma curricular en curso, incluido el caso de Computación. Esta suspensión no invalida los aportes y proyectos alternativos que están presentando escuelas de varias especialidades, sino que permite considerarlos con la profundidad que merecen. 2. La apertura de espacios de verdadera participación democrática, con representantes de la comunidad educativa y personal de Currícula idóneo en cada especialidad, para la elaboración de los nuevos planes. 3. La necesidad de avanzar en forma simultánea en la adecuación curricular en todas las especialidades y escuelas para la validez nacional de los títulos”.

La reforma aprobada por el Gobierno de la Ciudad (GCBA) reduce horas de materias técnicas indispensables para la profesión, como por ejemplo, dibujo técnico, física y estática. Esto ha sido posible gracias a que las leyes y resoluciones Nacionales del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) imponen un mínimo de horas de formación general y de “Prácticas Profesionalizantes”, que obligan a reducir horas de formación técnico específica respecto al plan actual (ver cuadro).

Al respecto, Marcos Bova -Vicepresidente del Centro de Estudiantes de la E.T. Nº 17 “Cornelio Saavedra”- aseguró que esta “reforma no mejora nada, sino que la empeora” y planteó la necesidad de que se postergue un año “para poder debatir con los alumnos, docentes y egresados sobre las curriculas, y que no la implementen a espaldas de todos sino que las reformas que se tengan que hacer se hagan junto con alumnos y docentes”.

En definitiva, el tipo de formación en las escuelas técnicas es parte del debate sobre cuál es el modelo de país vigente y cuáles son las necesidades para un modelo de país con una industria nacional fuerte y un desarrollo científico y tecnológico propio. Porque con un  modelo industrial como el vigente (basado en soja, megaminería, petróleo, y el ensamblado de autos, notebooks y celulares con componentes importados) no hacen falta técnicos con formación completa.

Esta problemática no es exclusiva de los colegios técnicos, también las carreras universitarias han enfrentado y enfrentan aún hoy los intentos de acreditación ante la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CoNEAU). Un ejemplo de ello fue la lucha de los estudiantes y docentes de la Facultad de Ingeniería de la UBA. En este sentido, Adrián Echaide -Presidente del Centro de Estudiantes de Ingeniería (CEI) y egresado de la E. T. Nº 1 “Otto Krause”- aseguró que hay similitudes entre las reformas que quieren implementar en los colegios técnicos y los planes de la CoNEAU en la universidad.

El Presidente del CEI dijo además que con la falta que hacen los técnicos, si las materias sobre conocimiento general son en detrimento de la formación específica, esta reforma en la carga de horas no sirve a un desarrollo de la tecnología y la ciencia del país. A su vez, remarcó que las prácticas profesionales “tienen que contemplar la realidad socio económica de los estudiantes” porque “hay una gran cantidad de estudiantes que hoy está trabajando para sostener a su familia o poder bancarse sus estudios y estas 200 horas de trabajo los obligaría a renunciar o tener que trabajar 13 horas”. Entonces, continuó, “es importante poner un programa sobre la mesa que tenga prácticas optativas, formativas y remuneradas. Ese fue el programa que pusimos sobre la mesa en la Facultad de Ingeniería cuando nos opusimos a las PPS (Práctica Profesional Supervisada)”.

Por otro lado, aseguró que detras de estas reformas “está el impulso de un modelo de país, que si bien van cambiando los gobiernos y unos los hacen de una manera mas burda que otros, el modelo de país dependiente sigue vigente. Es decir, el INET es parte de la reforma de los `90, la Ley de Educación Superior para las universidades y la Ley Federal de Educación para los secundarios, que se ha mantenido en la década de gobierno kirchnerista, y a su vez, ahora con el gobierno de Macri, han decidido revertir y derrotar esa lucha que se dio en la ciudad contra esas dos leyes”.

Por último, explicó que avanzan principalmente sobre los colegios técnicos y las carreras universitarias de formación científica y tecnológica porque “nos encontramos en un país donde las ramas principales del desarrollo científico y tecnológico están dominadas por diferentes monopolios de grandes potencias” que instalan sus empresas en el país pero la tecnología que tienen es desarrollada en sus casas matrices.  Por lo tanto, la formación de científicos, ingenieros y técnicos para desarrollar una industria nacional fuerte y propia, cada vez es menos necesario.

Muchas son las preguntas y muchos los argumentos, pero pocas han sido las respuestas por parte del Gobierno de la Ciudad. Según la Agrupación A Martillazos -técnicos unidos en lucha-, los siguen “bicicleteando” porque el Ministro de Educación “no dió la cara para tener una reunión con representantes docentes y estudiantes de los colegios” ni dejaron entrar a los representantes de la mayoría de los colegios (sólo entraron 2 personas) ni dieron respuesta al petitorio y recién el 3 de agosto les darían una respuesta. Mientras tanto, los estudiantes tienen planteado seguir organizando iniciativas, como el Festival de Técnicos Autoconvocados el 21 de julio, y seguir el debate sobre las consecuencias de la homologación de esta reforma curricular.