PASO porteñas: de la austeridad al cambio de prioridades

Todo preparado para las elecciones del próximo domingo

El oficialismo puja por tener un cuarto periodo al frente de la CABA. La oposición se une en busca de políticas de mayor perfil social.

Ya pasaron 12 años en la Ciudad bajo el mismo signo político, que ahora busca permanecer otros cuatro con la reelección del jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta. Educación, salud, eliminación de barreras del tren Sarmiento son las promesas salientes de campaña, en medio de una austeridad marcada por la crisis económica del país. En la vereda de enfrente, la oposición critica sus políticas públicas por falta de sensibilidad social y busca consolidarse como una alternativa viable, como un cambio de época.

Este domingo 11 de agosto se celebrarán las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en la Ciudad y en el país. Por primera vez desde su Autonomía, en la Capital Federal se vota el mismo día por candidatos para la administración porteña (jefe de Gobierno, legisladores, comuneros) y Nación (presidente, diputados, senadores). Lo mismo ocurrirá en los comicios generales de 27 de octubre y el posible balotage del 24 noviembre.

El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires oficializó nueve alianzas porteñas para jefe de Gobierno, legisladores, comuneros: Autodeterminación y Libertad (AyL); Frente de Izquierda y de Trabajadores (FIT-U); Juntos por el Cambio; Frente de Todos; Unite por la Libertad y la Dignidad; Movimiento al Socialismo (Nuevo MAS); Partido Demócrata Cristiano; Dignidad Popular; Compromiso Federal. 

En líneas generales, el oficialismo en estos 12 años consolidó un modo de hacer, más que política, gestión. Desde la digitalización de documentos, la creación del BAC (Buenos Aires Compras para licitaciones) hasta obras públicas como el Metrobus que se replican en otras partes del país. Las obras hídricas (arroyos Vega, Medrano, Cildañez) van en esa línea.

Desde la oposición hay una crítica conjunta a que estas políticas se ejecutan en detrimento de otros sectores, en especial los más desfavorecidos. La muerte de personas en situación de calle en las últimas semanas dio visibilidad a los problemas de este sector, pese a la existencia de paradores y del 108 (línea de atención para gente en situación de calle).

Otro eje del debate es la calidad de las obras. “No se inunda más, carajo”, dijo Mauricio Macri en el cierre de campaña de Juntos por el Cambio y al instante le llovieron críticas y videos de esquinas anegadas durante los últimos temporales. En este apartado también ingresan las obras escolares: hay denuncias y pedidos de informes en la Legislatura porteña por establecimientos sin gas, sin luz, con ratas o con mampostería que se cae.

De un modo simplista, el oficialismo se presenta como una fuerza que empezó a modernizar Buenos Aires en 2007 y pide renovar mandato para seguir con obras de primer nivel. Desde la oposición dicen que en el distrito más rico del país faltan vacantes escolares, escuelas de calidad, hospitales con insumos y otras cuestiones básicas que quedan relegadas a aspectos superficiales como arreglos de plazas o campañas de marketing.

“La gente evalúa la gestión, no el contexto nacional”, dijo Rodríguez Larreta. El mandatario confía en que obras como el Paseo del Bajo o la construcción de 54 nuevas escuelas (número puesto en duda por la oposición) alcanzan para imponerse en primera vuelta o al menos sacar la mayor ventaja posible. Sabe que la recesión y otros indicadores negativos erosionarán, pese a que son materia de Casa Rosada.

El oficialismo se ufana de ser diverso y haber sumado en los últimos años a sectores radicales (Martín Lousteau), Coalición Cívica (Elisa Carrió), Confianza Pública (Graciela Ocaña), entre otros. Sin, embargo, parece ser una cualidad de estas elecciones, marcadas también por la polarización.

Bajo la idea de unidad nació el Frente de Todos, encuentro del peronismo, kirchnerismo, progresismo y otras fuerzas. Su meta común es ganar la Ciudad y comenzar una nueva época en la administración local. El precandidato a jefe de Gobierno es Matías Lammens, presidente del club San Lorenzo de Almagro, y la vice es Gisela Marziotta, periodista y excandidata a diputada nacional por Unidad Ciudadana.

El clima de unidad también anidó en la izquierda. El FIT (Izquierda Socialista, PTS, PO) convalidó su acercamiento al MST, un hito del sector; aun así, disputará electorado con AyL, cuya precandidata a jefa de Gobierno es Marta Martínez, la única mujer para este cargo porteño, y el Nuevo MAS, cuya líder nacional es Manuela Castañeira, única precandidata mujer a la presidencia de la Nación.