Nuevo gerenciador en el Centro Gallego de Buenos Aires

BASA Salud, perteneciente al Grupo Olmos, gerenciará el Centro Gallego de Buenos Aires por los próximos 30 años, con opción de compra. El traspaso fue aprobado el martes 21 de mayo, por unanimidad, en una asamblea extraordinaria.

Tras la rúbrica del contrato de gerenciamiento, que lleva la firma de Roberto Olmos, por parte del oferente (Buenos Aires Servicios de Salud), y del interventor judicial, Martín Moyano Barro, por el Centro Gallego de Buenos Aires; la prestadora médica asumió el control del hospital y el pago de todas las deudas que, según Olmos, ascendería a unos $ 2.000 millones.

El titular de la corporación aseguró que cuando se haya liquidado la mayor parte de lo que se debe, estarían en condiciones de escriturar la compra-venta del inmueble, previo aval de la asamblea. “Nuestra prioridad es restablecer lo antes posible los servicios del centro hospitalario y para ello necesitamos equipamiento médico, ya que la entidad está prácticamente desmantelada y lo poco que tiene es obsoleto”, manifestó Olmos en Ámbito Financiero. Haciendo también mención del mal estado del edificio.

“Esto es producto de muchos sufrimientos, mucha lucha, muchas ollas populares, de mucha movilización, tantos de trabajadores como de socios y, es producto también, de la complicidad que se dio, en el proceso de más de dos años y medio, entre el gobierno macrista y el sindicato ATSA, que junto con la intervención de Martín Moyano Barro planificaron el vaciamiento del Centro Gallego”, afirmó Yolanda Guitian, delegada del Centro Gallego a Abran Paso.

Guitian denunció que de los 1500 trabajadores que eran en 2012, en la actualidad no llegan a 300. Dejaron un tendal de gente despedida, estafaron a más de 800 a quienes les prometieron que si se retiraban voluntariamente les iban a pagar lo adeudado, pero eso nunca pasó, nunca se cumplió; fue una estafa para sacarlos de sus puestos de trabajo.

Yolanda explicó que si bien se empezaron a pagar algunas deudas, la preocupación de los trabajadores, es que el sanatorio sigue con dos pacientes y el problema es que el grupo tiene clínicas en otros centros de salud y les prometieron a los socios que en la medida que no lo puedan atender en el Centro Gallego, por falta de profesionales, o hasta que no se reactive, derivarán a los socios a alguno de los 18 centros donde el grupo brinda atención.

La delegada consideró, que si bien es cierto que el hospital necesita una reactivación, estructuralmente está en condiciones de seguir funcionando, sólo se requiere la decisión política de reactivarlo. De ponerlo a funcionar con profesionales y trabajadores que aún quedan; para garantizar los puestos de trabajo y para cumplir con los socios que se quieren atender en su histórico Centro Gallego.

Los trabajadores están afligidos por la posibilidad de nuevos despidos ya que “un día antes de firmar el acuerdo con el grupo BASA, la intervención despidió a una compañera enfermera, enferma y con un bebe de ocho meses, Jacqueline Mendoza”. Consideran que fue por represalia por haber denunciado en Crónica TV la situación de vaciamiento del hospital. “Nosotros reclamamos la reincorporación de la compañera”, sostuvo Guitian.

En este contexto, el grupo de seis delegadas pidieron una reunión con el grupo BASA para concretar lo de Mendoza y para saber en qué condiciones van a quedar los 278 compañeros que están resistiendo aún en el hospital. Quieren dialogar sobre la continuidad laboral del personal y el pago de la deuda salarial de más de 19 meses.