Manteros / Un reclamo que no encuentra salida

Una realidad que resurge una y otra vez y propuestas de solución que no tranquilizan a ninguna de las partes. Muchos vecinos de Balvanera consideran que hay que sacar a los vendedores ambulantes sin importar el destino de esas personas. Otros tiene una mirada que toma en cuenta la humanidad de los vendedores. Los manteros aparecen en el banquillo de los acusados, pero la mayoría son personas que solo intentan trabajar para obtener un ingreso y alimentar a sus familias. Se ubican donde circula gente y, como dijo Horacio Rodríguez Larreta, Once es una de las zonas con mayor circulación del país.

“Lamentablemente los manteros se adueñaron de la calle”, le dijo un vecina llamada Adelina al Jefe de Gobierno. “Vos vas por Pueyrredón entre Corrientes y Rivadavia y es un desastre. Ni se te ocurra ir por Bartolomé Mitre. Es gente sumamente agresiva, con la droga en la mano. No se puede caminar del olor a marihuana que hay. Es un espanto. Yo te escucho siempre decir que el problema está resuelto, pero están ganando la calle de nuevo. Los vecinos de Balvanera no merecemos semejante trato”, agregó.

“Nadie me puede decir que es igual a lo que era hace tres años, cuando estaba todo tomado. No era venta ambulante porque no ambulaban, tenían tiendas fijas. Todo Pueyrredón era una especie de tolderio fijo. Eso no existe más y no va a volver”, respondió Horacio Rodríguez Larreta. “Era la peor concentración de venta ambulante de la República Argentina. Tuvimos un avance, pero eso no significa que no tengamos situaciones en las que van a vienen y violencia”, agregó.

El contexto violento lo vinculó al accionar de una colectividad extranjera que trabaja en la zona. “Yo no tengo nada contra gente de otros países, pero uno de lo grupos más violentos viene del extranjero. Estamos trabajando para ver si podemos extraditarlos”, destacó y el salón comenzó a aplaudirlo.

Es comprensible que los vecinos reclamen un espacio público que permita caminar con tranquilidad. No tienen la obligación de aportar soluciones exitosas, eso le corresponde la Poder Ejecutivo. Es preocupante la irresponsabilidad y el oportunismo con el que actúa el Gobierno de la Ciudad frente a un tema tan sensible. Lejos de explicar las raíces del problema, plantea soluciones cosméticas que no resuelven el problema de fondo y que, con declaraciones xenófobas, responsabiliza a los extranjeros.

Millones de personas circulan a diario por Once porque allí se encuentra una de las estaciones de trenes más importante de la Ciudad. En Retiro y Constitución ocurren situaciones similares.

En cualquier lugar donde no abundan las oportunidades laborales, muchas personas se dedican a actividades autónomas para poder obtener un ingreso. Una de las más comunes es la venta ambulante y sus protagonistas suelen desplazarse a las zonas de mayor circulación de personas. Si alguien atenta contra su mercadería, que es su fuente de ingreso, se defienden y comienzan los hechos violentos. A nadie le gusta que le roben.

Por más que se los corra, los vendedores regresan una y otra vez porque no tienen otra forma de garantizar un ingreso para sus familias. El conflicto tiene un origen social y económico, requiere de soluciones para el corto, mediano y largo plazo. En primer lugar, hay que ubicar a los vendedores en zonas de circulación sin afectar las veredas y el espacio público. Los galpones asignados hasta al momento están alejados de los transeúntes. Luego, habrá que buscar mecanismos de fomento que hagan crecer los emprendimiento personales y ayudar a cubrir las necesidades básicas y los derechos sociales de estas personas. Por último, sería interesante tener como objetivo generar las condiciones para que los vendedores tengan la oportunidad de acceder a un empleo digno.

 

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