Los gestos del fútbol: entre el odio y el orgullo

La Selección Nacional Argentina salió campeona después de 28 años en el Maracaná contra Brasil. La última vez había sido en el Monumental de Guayaquil contra México. Entre una copa y la otra cambiaron muchas cosas, pero otras no tanto: en el mundo del fútbol “puto” todavía se usa como insulto y la homosexualidad es tabú. Pasado el Mes del Orgullo, los gestos del arquero “Dibu” Martínez y los cantitos de la selección a los periodistas en el partido frente a Colombia reabrieron el debate en las redes sociales y grupos de WhatsApp. Si la heteronorma manda en hinchadas, vestuarios y canchas ¿Cómo vive un jugador homosexual? ¿Qué siente cuando la hinchada canta que los del equipo contrario son “todos putos”? ¿Qué piensa cuando su Selección Nacional canta “esos putos periodistas”?

A fines del año pasado, Oscar Ruggeri (59) y Sebastián Domínguez (40), ambos ex jugadores y actuales panelistas en el programa de televisión 90 minutos en ESPN, abrieron el juego y hablaron de la homosexualidad en el fútbol: “Es una deuda grande que tenemos los futbolistas –aseguró Domínguez– porque no estamos viendo lo que pasa en el mundo si seguimos pensando que “si sos trolo no podés jugar al fútbol”. Somos unos cavernícolas. Y no sólo en Argentina, sino a nivel mundial”. El ex de Vélez y Newell’s compartió su intervención en Twitter y escribió: “Este es el fragmento final. Pero es el comienzo de un debate que tiene que ser coherente, honesto y sincero. Es una deuda muy nuestra, del futbolista y de los que amamos este deporte, que tenemos que asumir con respeto y empatía”.

Ruggeri, campeón del mundo en el 86 y capitán cuando la selección ganó la Copa América en el 93, le reconoció a Domínguez que en su época para el jugador de fútbol la homosexualidad era un “tema difícil” porque no se podía hablar como ahora: “Yo también en esa época era muy cerrado, pero pude abrir la cabeza”. En su época, exactamente en 1990, el jugador inglés Justin Fashanu fue el primer futbolista de élite en contar públicamente que era gay. Lo hizo en una entrevista al The Sun, uno de los medios más conocidos del Reino Unido.  Después de la publicación, el jugador fue expulsado de su equipo, recibió burlas de sus compañeros y nunca más fue contratado por otro equipo. Por todo ese hostigamiento que sufrió, tuvo una gran depresión y se quitó la vida ocho años después.

Para que no se repita, cada 19 de febrero -aniversario del nacimiento de Fashanu- se conmemora en el mundo el Día Internacional contra la Homofobia en el Deporte. Su sobrina es una reconocida periodista y fue la que produjo un documental para la BBC sobre la homosexualidad en el fútbol inglés que conmocionó a la sociedad británica. ¿Cuánto cambió el fútbol y el mundo desde entonces? ¿Qué puede perder y ganar un jugador que sale del closet? ¿Por qué la heteronorma marca la cancha? Para Juan Branz, Licenciado en Comunicación Social (UNLP), ex jugador de fútbol profesional y autor de Machos de verdad.  Masculinidades, deporte y clase en Argentina, la historia del fútbol argentino moldeó a los jugadores dentro de un esquema absolutamente heteronormativo, desde cada párrafo de El Gráfico hasta cualquier picado en cualquier barrio.

El beso de Diego y el Cani

En 1995, se corrió una versión que decía que en la Selección Nacional había un futbolista gay. En ese marco, El Gráfico le preguntó al DT Daniel Passarella si convocaría a un futbolista homosexual y su repuesta fue “no”. A Pasarrella tampoco le gustaba el pelo largo en los jugadores. Por eso, no convocó a Fernando Redondo y se lo hizo cortar a Gabriel Batistuta. ¿Pensaría Passarella que el pelo largo era “cosa de homosexuales”? ¿Y que los homosexuales no jugaban bien al fútbol? ¿Y que si lo hacían igual no eran dignos de jugar en la Selección Nacional?

El repudio del colectivo LGBT no tardó en llegar. Carlos Jáuregui, uno de los fundadores de la Comunidad Homosexual Argentina en 1984 y luego de Gays por los Derechos Civiles en 1991, le respondió públicamente a Pasarrella:

Si hay en la Selección jugadores gay no tiene que importarle a nadie. Lo que sí debería importar es la discriminación por orientación sexual que practica Passarella. El fútbol es de hombres, dicen. Los gays también somos hombres. En general, coincidimos en que Passarella es lo mejor que pudo pasarle a la Selección desde Bilardo.

Podríamos enumerar hasta el hartazgo casos de homosexuales en el fútbol, pero no nos interesa comprometer a nadie, porque sabemos que eso les arruinaría el futuro. Pero es esa la realidad que indigna más. Que se prefiera el silencio, la mentira, la hipocresía de tantos. Ocultar la verdad nunca es mejor. A los homosexuales no se nos ayuda escondiéndonos.

Estamos seguros que el día en que el eufórico hincha, el apasionado seguidor de nuestra Selección, no tenga en cuenta que un arquero con los labios pintados salga a jugar un partido, ese día ya no existirá la discriminación a las minorías. Sería un día inmensamente feliz para todos.

Otro de los repudios fue el de Diego Armando Maradona. El 10, enemistado en ese momento con el DT, le salió al cruce y dijo: “Tiene una mentalidad de la edad de piedra, es un retrógrado. Además, si alguien que es gay hace tres goles por partido, vamos a ver qué director técnico no lo cita. No puede ser tan tajante”. Pero la jugada del ya campeón y mejor del mundo no terminó ahí, porque el 14 de julio de 1996 se dio un beso con Caniggia en un Boca-River. ¿Cuál fue la reacción de las hinchadas? ¿Cómo fue recibido por la comunidad LGBT? ¿Y qué dijeron los otros jugadores?

El escritor y columnista del Suplemento SOY, Alejandro Modarelli, recordó aquel beso en Maradona: el héroe partido como “aquella hermosa provocación a Passarella”. Pero también, repasó otras reacciones del jugador como contracara: desde la desacreditación del contrincante hasta la burla por la iniciación sexual de Pelé. “Y, sin embargo –continuó- nada en él evocaba a quien pudiera negar el derecho de las maricas, de las travas, de las tortas a vivir en plenitud jurídica. Nada. Imposible imaginarlo en plan Pinedo o Bullrich contra el matrimonio igualitario o la ley de identidad de género”.

El Orgullo del fútbol

Aquel intercambio entre Ruggeri y Domínguez en ESPN no fue casualidad. Fue el reflejo de lo que viene pasando afuera de la cancha, pero también adentro. Nicolás Fernández, arquero de General Belgrano de La Pampa, se convirtió en el primer jugador argentino de fútbol en salir del closet. Lo hizo a través de una publicación en Facebook el Día del Orgullo, aunque reconoce, no lo hizo por eso, sino porque ese día lo sintió: “Soy feliz. Gracias a quienes lo entienden. Y perdón a quién no. Un género no determina nada y mucho menos habla de quién soy como persona. Estoy enamorado y sí, de alguien de mi mismo sexo”.

En una entrevista con Tiempo Argentino contó que se tuvo que aguantar muchas veces a las hinchadas del equipo contrario gritándole “puto”, pero que ahora se da vuelta y se ríe.  Además, recordó cuando en su anterior equipo lo increpó el capitán en el vestuario frente a sus compañeros: ““¿Y vos qué onda? ¿Te gustan los chicos o las chicas?”. Se hizo un silencio. Y les dije que había estado en pareja tres años con un chico, y que si alguno tenía un problema, me lo dijera. Y si no, que acá no había pasado nada. Fue simple, y los muchachos aceptaron sin ningún problema. Me sentí aliviado”.

A diferencia del jugador inglés Justin Fashanu, Fernández no está solo ni adentro ni afuera de la cancha.  De a poco, otros jugadores y clubes de fútbol empiezan a plantarse por la igualdad y la diversidad. Como el “Patón” Guzmán, ex arquero de Newell’s y de la Selección Nacional, que el pasado 19 de febrero recordó en sus redes la historia de Justin Fashanu reclamando “un fútbol sin homofobia”. O como Juan Pablo Ghiglione, arquero de Central Ballester de la Primera D, que el 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, usó su cinta con los colores del arcoíris por iniciativa de la prensa del club.

Por otro lado, a partir del Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+ y la realización de los Juegos Olímpicos de Tokio, la organización 100% Diversidad y Derechos lanzó la campaña Jugá con Orgullo para visibilizar a deportistas LGBTIQ+. La campaña está dirigida a deportistas profesionales y amateurs, a entidades deportivas, al público seguidor del deporte y a toda la comunidad. En el primer spot participa Fernández junto a referentes y referentas de otros deportes. Juntes se plantaron con Orgullo para terminar con el homo, lesbo y trans odio en el mundo del deporte.

Sole Vela.-