“Los familiares de la Tragedia de Once edificamos sobre llanto”

FileAccessHandlerA cuatro años del accidente ferroviario que se cobró la vida de 52 pasajeros, María Luján Rey y Mónica Bottea, madres de Lucas y de Tatiana repasaron la enorme lucha de los familiares de las víctimas que permitió condenar a funcionarios y empresarios.

“Hace exactamente 4 años, la corrupción política y empresarial nos empujaba a transitar este camino. Sin saberlo, esos minutos transformaban nuestras vidas, y la historia de la Nación para siempre. Bajo una mole de fierros podridos, se quedaban para siempre sueños sin concretar y tantas palabras sin decir. El silencio le ganaba a sus risas. Tanta vida quedaba absurdamente destruida. De prepo, la muerte nos arrebataba a 52 inocentes irremplazables, sin darnos ninguna chance para defendernos”. El lunes 22 de febrero, como el 22 de cada, los familiares recordaron un nuevo aniversario de la pero tragedia ferroviaria que vivió nuestro país.

En un documento extenso, los familiares recordaron el derrotero que los llevó a conseguir finalmente un hecho inédito en la política argentina: la condena a funcionarios. En una extensa charla que ABRAN PASO, María Luján resaltó como un elemento clave del fallo que condenó a los exsecretarios de Transporte Juan Pablo Schiavi y Ricardo Jaime a 8 y 6 años de prisión, que la justicia no sólo abordó lo sucedido el 22 de Febrero de 2012 sino las causas estructurales que permitieron que la tragedia sucediera. “En nuestro caso, la justicia decidió mirar para atrás, entender qué película permitió llegar a esta foto. Esto no es habitual. Si fuese habitual, en el choque de Castelar no se hubiese culpado sólo al motorman”.

A su vez, María Luján y Mónica recordaron que los fundamentos de la sentencia contra 21 de los 28 imputados se conocerán recién el 30 de marzo y adelantaron que, pese a estar conformes con lo dictaminado, cuestionarán las absoluciones a Pedro Ochoa Romero y Antonio Eduardo Sícaro, ex interventores de la CNRT así como la legislación que permite que aquellos funcionarios y empresarios condenados en primera instancia, aún continúen libres. “La sentencia sobre Once es un ejemplo de que fueron condenados como un delincuente común, cuando en realidad no lo son. Cometieron delitos y eso esta demostrado, pero además violaron el mandato popular.
Y esto no es una crítica al fallo. Se obró de acuerdo a los códigos vigentes. Pero un funcionario es depositario de la fé pública. Y violar ese compromiso debe agravar su condena, sobre todo si su resultado es la muerte.

Entonces, volvemos a hacer el llamado a los señores legisladores: la sociedad pide a gritos verse representada en códigos que impones penas durísimas para los delincuentes disfrazados de funcionarios. Queremos delitos imprescriptibles y penas implacables,, queremos que les sea incautado todos los bienes mal habidos, queremos prisión efectiva y cárcel común desde la condena en primera instancia, queremos que nunca mas puedan volver a presentarse en listas electivas ni en ningún cargo público. La sociedad los rechaza y los repudia. Es hora que los códigos reflejen ese sentimiento, que no soporta volver a ser violentado. Los funcionarios corruptos no son delincuentes comunes. Son peores, Porque no solo causan el daño a la víctima sino que los corruptos dañan a toda la sociedad”.

“Hoy los condenados están libres. Pueden circular como cualquiera de nosotros, con el agravante que muchos de ellos poseen los medios económicos para profugarse en cuanto quieran. Y eso es algo que también debe modificarse” aseguraron en el comunicado leído en la estación Once.

Sin embargo y pese a estos reclamos, la fuerza y el optimismo de los familiares sigue intacto. Como ellos mismo lo explicaban, “teníamos un horizonte que parecía inalcanzable y al que , sin saber como llegar, empezamos a buscar. Ese no era otro que el de encontrar, juzgar y condenar a los responsables. Sabíamos que , llegado el momento, la verdad sería incontrastable. Pero éramos conscientes de que los escollos no iban a ser pocos, y que tendríamos que levantarnos de muchas caídas. Aún así, estábamos dispuestos a todo. Y aquí estamos”.