Los comerciantes de la avenida Entre Ríos porteña frente a la crisis cambiaria

Un recorrido por el impacto y las estrategias que adoptan los comercios minoristas en el marco de la devaluación.

Pasaron las PASO, otra vez se volvió a disparar el dólar y las consecuencias para comerciantes y vecinos que consumen aún no se vislumbran. 

El comercio minorista atraviesa una dura crisis que ya lleva año y medio. “Hace 18 meses que tenemos una resección imposible. Adquirimos deudas que no podemos pagar, no porque no tengamos ganas, sino porque son impagables”, afirmó Andrea Carricaburu, presidenta de la Asociación de Comerciantes de avenida Entre Ríos, en diálogo con Abran Paso.  

En relación a las medidas anunciadas por Mauricio Macri, respecto a dar un plazo de 10 años para que las PYMES puedan ponerse al día y mejoras para los trabajadores que podrían impactar en el consumo, consideró que en el momento en que está actualmente el comercio minorista, necesitan que directamente les saquen las deudas.

“No creemos sea pedir demasiado. Hace 18 meses que tenemos una recesión muy importante, no es que hayan bajado un poco las ventas; por lo tanto estas deudas que adquirimos son impagables, así nos den en un montón de cuotas a 10 o 15 años”. Al mismo tiempo destacó que siempre son bienvenidas las políticas que alienten el consumo, pero no cree que sean suficientes, “va ayudar, pero no va alcanzar porque la devaluación es enorme y la inflación es terrible”.

¿Qué sucede en el comercio minorista en épocas de inflación?

Carricaburu  explicó que el comercio minorista es un comercio que sigue vendiendo siempre porque vive de lo que vende día a día. Vende a riesgo de no poder reponer mercadería, ya que cuando tenga que reponer no sabe con los precios que se puede encontrar. Eso a corto plazo tiene un rebote importante sobre en el comercio porque rápidamente baja el stock de mercadería y el capital queda reducido. Esa situación es muy difícil de superar, no se supera rápidamente. Desde su perspectiva, muchos comercios van a quedar en una situación de debilidad enorme para los próximos meses. 

¿Qué hace el comerciante frente a esta situación?

El comerciante minorista traslada los costos a precios, lo suma al producto. No es formador de precio. Si no sabe los costos de reposición de mercadería el riesgo es que a la larga no puede reponerla. Las alternativas que evalúan en estos días son diversas. 

Las empresas que fabrican alimentos nacionales tuvieron un incremento del 8 %, los que venden accesorios importados alcanzaron el 10 %.

En el sector de indumentaria, la mayoría de los proveedores informaron un 10 % de aumento. 

Con respecto a los distribuidores que compran y revenden, informaron retrasos en la entrega de mercadería, o aumentos de 15 a 20 %. “Hay muchísima especulación”, advierten desde uno de los comercios.

Otro comerciante comentó que “ante la falta de ventas, a pesar de descapitalizarme, acepté vender mercadería a precio del viernes para hacer circular”.

Para las verdulerías, las variaciones se sienten con fuerza en el caso de las frutas y verduras que se importan como la banana de Ecuador o la palta de Chile. La mercadería que llega desde el Mercado Central aún no registró incrementos.

En el caso de las veterinarias, las empresas multinacionales por el momento no remarcan los precios, más allá de los aumentos que estaban programados.

“Un buen consejo para la gente es que busque precios. Sí va a estar tan condicionada la venta, va a haber gran diferencia entre distintos comercios”, recomendaron.

“Una de las formas que hice siempre para no estar cambiando permanentemente los precios, es pasar los importes a dólares. No hay que asustarse. En nuestro caso muchos proveedores no nos entregan mercadería y las listas las tienen suspendidas; justamente se da en los que no pasaron sus precios a dólares”, destacó un comerciante del rubro matafuegos y habilitaciones. 

“En textil, no hay precio de la tela. Pero, a su vez es difícil aumentar los precios ya que no se vende nada, es muy complicado y necesitamos vender para cubrir los gastos, y por otro lado, no se sabe que es mejor, si vender o no, para proteger nuestro capital”, manifestó un comerciante del rubro.   

Comparada con la época de Alfonsín, comenta Andrea Carricaburu que, “la gente ante el miedo de la inflación salía a comprar, ahora no puede stockearse porque no tiene con qué.  Se ven cierres de comercio de más de 30 años que nunca imaginamos que podían cerrar. En la Av. Entre Ríos cerraban y abrían otros comercios, y nunca había locales vacíos. Devaluación e inflación, más la situación de recesión es un combo diabólico”, finaliza visiblemente preocupada la presidenta de la Asociación.

https://soundcloud.com/abranpasoradio/andrea-carricaburu-sobrelas-medidas-del-gobierno