Las tarifas en los comercios de barrio

Los responsables de pequeños comercios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires contaron los cambios que tuvieron que afrontar en sus gastos a partir de los aumentos en las tarifas.

Los comerciantes de la zona oeste de la ciudad de Buenos Aires manifiestan un cambio de ánimo representado en, preocupación por los aumentos, esperanza de que todo se revierta en el próximo semestre o rechazo de hablar con la prensa.

“Es que las cosas ya no son como antes”, opinaron varios comerciantes. “Cambió drásticamente, bajó un 30 % la venta. Se está haciendo bastante complicado” contó Marcelo, responsable de un kiosco ubicado en la intersección de las avenidas Juan Bautista Alberdi y Larrazabal.

En un sondeo de opinión en la zona, muchos comerciantes  advirtieron que se redujeron las ventas en general y que los clientes se están fijando mucho en los precios. “Los aumentos son muy pronunciados y se nota mucho la merma en el trabajo” agregó el kioskero.

Marcelo también aludió preocupado el incremento en los gastos de su negocio a partir de los aumentos tarifario, “Yo pagaba mil pesos cada 2 meses, ahora estoy pagando tres mil quinientos por mes”.

Hasta ahora, las estrategias adoptadas por los comerciantes afectados para afrontar esta situación, consistieron en ofrecer nuevos productos para a traer la atención de los clientes. No realizaron presentaciones judiciales, ni se asociaron entre ellos para realizar presentaciones comunes.

“Hay que aguantar y espera, dicen que va a reactivar. Esperemos que mejore, porque si no va a estar todo muy complicado” agregó Marcelo para graficar que, a pesar del contexto crítico mantienen cierta expectativa en que la situación económica se revierta.

En la Pescadería de Alberdi, señalan que no se produjo una reducción en el consumo, pero sí se ven afectados por el incremento de la tarifa de la luz, “Pagábamos mil quinientos pesos de luz por bimestre, ahora nos llegan facturas de siete mil a diez mil pesos por mes” afirmó Roxana, responsable del comercio.

Roxana describió que buscan evitar que los incrementos se trasladen a un aumento del precio del pescado, algo que se torna complicado porque por las pésimas condiciones climáticas  “hay escasez en el marco de los temporales que impiden a los barcos salir” y eso también derrama en los precios.

Se puede observar luego de entrevistar a varios comerciantes de la zona, que los mismos se encuentran atomizados. Cada uno busca su camino para sortear la situación que atraviesan, mientras que muchos de ellos no abandonan la esperanza de que llegue el prometido segundo semestre de la recuperación económica del país.