La vuelta al espacio público en Balvanera y San Cristóbal

El Gobierno porteño permite la instalación de mesas y sillas al aire libre y reuniones en el espacio público de hasta 10 personas. Abran Paso realizó un recorrido por los bares, plazas y parques de la zona.

Mientras se define qué tan alto puede llegar la meseta de contagios porteños, el Gobierno de la Ciudad avanza en la “nueva normalidad”. Los bares pueden sacar mesas y sillas al aire libre y los vecinos pueden reunirse de hasta 10 en espacios públicos sin que ello implique una violación al aislamiento social para contener la pandemia de Covid-19.

En palabras de la ministra de Espacio Público e Higiene Urbana, Clara Muzzio, se vive “un regreso progresivo de los vecinos y vecinas al espacio público”, lo cual implica “una oportunidad para que sigamos construyendo una ciudad más cercana y segura”.

Desde el lunes hay 1.800 negocios habilitados. Son los que ya tenían su área gastronómica aprobada (espacio asignado en veredas o decks sobre el cordón). Más tarde, otros tantos negocios pidieron permiso para sumarse. Son más de 230, muchos de ellos de Balvanera y San Cristóbal (Comuna 3).

El protocolo incluye: “No podrá haber servicio alguno en los salones internos. Se debe inhabilitar el acceso a áreas de juegos. Distancia entre personas de al menos 1,5 metro. Llevar al mínimo posible la convivencia simultánea en un mismo espacio físico. Uso de tapabocas permanente tanto para el personal como para las personas ajenas al establecimiento. En caso de que los establecimientos no cuenten con un acceso directo desde el exterior al patio o terraza, se deberá demarcar un pasillo (libre de objetos) que contemple ambos sentidos de circulación. Se debe evitar la permanencia de personas en la vía de circulación”.

El Gobierno nacional validó esta semana las mesas y sillas en la vía pública porteña, pero no habilitó las terrazas y patios internos de los bares. Es una situación que perjudica a seis de cada 10 negocios gastronómicos porteños, según estimaciones del GCBA.

La Decisión Administrativa 1600/2020 del Gobierno nacional establece que quedan exceptuados del aislamiento social los negocios de “actividad gastronómica al aire libre, exclusivamente en vereda, calzada u otros sectores del espacio público, sin el uso de espacios o salones interiores, patios interiores, terrazas jardines o similares, a desarrollarse en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quedando las personas afectadas a dicha actividad, exceptuadas del aislamiento social, preventivo y obligatorio”.

“Se deberá garantizar la organización de turnos, si correspondiere, y los modos de trabajo y de traslado que garanticen las medidas de distanciamiento e higiene necesarias para disminuir el riesgo de contagio de COVID-19”, establece el documento oficial y agrega: “Los empleadores o las empleadoras deberán garantizar las condiciones de higiene, seguridad y traslado establecidas por la jurisdicción para preservar la salud de las trabajadoras y de los trabajadores, y que estas y estos lleguen a sus lugares de trabajo sin la utilización del servicio público de transporte de pasajeros”.

Este medio recorrió el viernes por la tarde la zona del corredor Guardia Vieja, en el límite entre Balvanera y Almagro, donde se concentraba una buena parte de negocios gastronómicos a la calle. Se comprobó que muchos ya sacan mesas al aire libre. Es el caso de Le Troquet de Henry, en Guardia Vieja y Bustamante. Estos meses sobrevivió mediante el envío domiciliario de viandas y cenas. Cuenta con un deck, es decir, un corralito de madera que ocupa el lugar de un auto estacionado y tiene espacio para varias mesas con distancia social.

Esta situación fue aprovechada también en torno al Abasto. La sucursal de la cadena Starbucks sacó sus mesas sobre la plataforma al lado de la escalera de ingreso de la calle Anchorena. Esto ocurre mientras todos los ingresos al shopping siguen cerrados e incuso vallados, como pasa en torno a la calle Agüero. 

El Pasaje Gardel es otro de los sitios que se asemejan a su versión prepandemia. Este medio corroboró que los locales gastronómicos sacaron las mesas al aire libre y desde allí atienden a la clientela con protocolos sanitarios.

Este pasaje, entre Anchorena y Jean Jaurés será una de las Áreas Peatonales Transitorias (APT) que inauguró este jueves el Gobierno porteño. Vale recordar que el Gardel es ya una calle peatonal, pero se le agregarán demarcaciones especiales para ordenar la distancia entre mesas a fin de evitar aglomeraciones. Funcionará entre viernes y domingos (y feriados) de 10 de la mañana a medianoche. Si no hay problemas de cronograma, desde el viernes 11 de septiembre estaría habilitado. 

En el límite entre San Cristóbal y Boedo, la calle Humberto Primo será otro APT, entre Maza y la avenida Boedo. Se complementará con el corredor peatonal de la avenida Boedo, entre las avenidas San Juan e Independencia.

Fuentes del Gobierno porteño indican: “A causa de la pandemia que se vive a nivel mundial, las ciudades se vieron forzadas a adaptarse a una nueva dinámica en la cual lo global se replegó a lo que sucede en cada barrio. Buenos Aires vive un momento histórico. Tiene la oportunidad de volverse aún más humana, y profundizar un modelo de ciudad que pone en el centro a las personas y apunta a mejorar su calidad de vida fomentando la identidad y respetando las características y dinámicas particulares de cada uno de los barrios que la conforman. De esta manera, también se evita la sobrecarga del transporte público de automóviles particulares y se consolida un cambio urbano y cultural que estaba en proceso y que hoy se acelera. El espacio público está siendo reconfigurado para garantizar el distanciamiento social y los protocolos de higiene, esenciales para prevenir futuros contagios y asegurar un acceso igualitario y seguro para todos los vecinos”.

Felipe Miguel, jefe de gabinete de la Ciudad de Buenos Aires, dijo: “Hoy estamos transitando una vuelta lenta pero sostenida hacia la normalidad, en la que el espacio público tiene un lugar central: estamos apostando a que sea el punto de encuentro entre los vecinos, porque la evidencia nos indica que ahí el riesgo de contagio es mucho menor. Por eso decidimos peatonalizar una calle por Comuna los fines de semana, para que la gente tenga más espacio para circular y hacer sus actividades de la manera más ordenada y segura posible. Queremos seguir recuperando libertades, priorizando siempre el cuidado de la salud y de todos los avances que conseguimos hasta el momento”.

Esta semana el Gobierno porteño también habilitó el uso dentro de edificios de sectores de parrillas, terrazas, canchas de tenis, parques, correderas o terrazas y lavadero (laundry). “Se deberá implementar un sistema de turnos que habilite la reserva de los espacios por un tiempo establecido de uso”, dicen fuentes oficiales.

Los administradores deberán informar a los consorcistas todas las medidas adoptadas para evitar los contagios en los nuevos espacios habilitados y así facilitar su cumplimiento. Ambas partes, consorcistas y administradores, deberán coordinar el uso de un sistema de turnos que sea transparente para todos. Ante la presencia de casos sospechosos es importante actuar conforme  a lo establecido por la autoridad sanitaria a través de los distintos canales que dispone la Ciudad: la página web buenosaires.gob.ar, la línea de Whatsapp 11-5050-0147 o llamando a la línea gratuita 147, aclaran.

También otra forma de volver a recuperar el vínculo con el espacio público es mediante las Ferias Itinerantes de Abastecimiento Barrial (FIAB). “Siguen funcionando en 127 puntos de la Ciudad con el fin de brindarle a los vecinos una alternativa para realizar sus compras durante la nueva etapa de aislamiento social, preventivo y obligatorio”, dicen fuentes oficiales. Ahora hay demarcaciones en las calles donde se desarrollan las mismas para garantizar el distanciamiento.

Funcionan de 8 a 14 con excepción de cuatro que funcionan de 15 a 21 y una de 14 a 20. En la zona están las de Gallo 600 (viernes), Boulogne Sur Mer 200 (sábado), La Rioja 100 (sábado), México 2600 (miércoles), Loria 1000 (lunes), Sarandí 1400 (martes), Barcala y La Rioja (jueves), Yrigoyen y Pichincha (sábado), Lavalle y Salguero (martes). 

El Gobierno porteño también habilitó las reuniones sociales de hasta 10 personas en el espacio público. Es una forma de desalentar los encuentros en lugares cerrados. 

A comienzos de agosto, el jefe de Gabinete Felipe Miguel había expuesto ante la Legislatura porteña que era intención del Gobierno fijar demarcaciones en plazas y parques para garantizar la distancia social. Hasta el momento esta acción no se ejecutó, pero sí continúa la presencia de guardianes de espacio público y en algunos casos concientizadores (trabajadores públicos) que buscan garantizar la distancia social. 

“Sabemos que hoy una de las cosas que más nos pesan a todos los vecinos es no poder juntarnos con nuestros seres queridos, compartir un almuerzo un domingo, vernos en persona. Por eso, dentro del plan integral y gradual de puesta en marcha tenemos contemplado poner demarcaciones en las plazas y parques”, dijo el funcionario.

Miguel sumó: “Como sabemos que jugar es fundamental para los más chicos y para su crecimiento, y hoy los patios de juegos no están habilitados, estamos evaluando intervenir algunas zonas, en lugares que lo permitan, para poner juegos alternativos para ellos”.

Este medio recorrió distintos espacios verdes de la Comuna 3 y comprobó que en los hechos buena parte de las personas que asisten a los mismos respeta la distancia social y que incluso no utiliza los juegos para niños, los cuales están intervenidos por cintas de peligro. Así ocurre por caso en el Parque de la Estación de Gallo y Perón. 

Las plazas de menor tamaño, como la vecina Plaza Fumarola de Perón y Anchorena. La cuidadora de la plaza abre una de las dos rejas de ingreso al espacio público para que los vecinos puedan disfrutar del verde durante un rato, con distancia y sin generar aglomeraciones.