La Ciudad y el problema permanente de la vivienda

El próximo viernes se presenta en la Legislatura Porteña, un proyecto de actualización sobre déficit habitacional que se viene trabajando desde el 2008. Desarrollado por la Asesoría General Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires (Poder Judicial), que tiene la responsabilidad de velar por los derechos de los niños y de las personas afectadas en su salud mental. Trabaja en forma conjunta con el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), una organización no gubernamental que boga por los derechos de los sectores más desprotegidos de la sociedad.
Según Laura Royo, coordinadora de la Asesoría General Tutelar, la Ciudad de Buenos Aires no ha acompañado el crecimiento socioeconómico que tuvo el país durante los últimos años. “Esto tiene que ver con múltiples factores: Un boom inmobiliario que se ve desde la crisis de 2001 y en los últimos años una reducción de esta actividad constructiva. No obstante, ese boom inmobiliario estuvo enfocado en viviendas suntuosas para sectores de poder adquisitivo medio-alto, sin que se hayan promovido políticas para aquellos que viven en situación de vulnerabilidad”, agregó.
Este nuevo informe muestra el incremento de la precarización de las formas de habitar de estos sectores, que según Royo, se debió a la promoción de desarrollos urbanos en barrios que eran habitados primordialmente por sectores de clase baja y que hoy corresponden a sectores de poder adquisitivo alto. “La mirada solo puesta en el mercado inmobiliario ha cambiado estos espacios”, comentó. Acompañado por la densificación y la construcción en altura de la gente que vive en las villas de la Ciudad y sin que se hayan complementado con políticas públicas para velar por los derechos de los que viven de forma más precaria.
“Con la toma del Parque Indoamericano hubo una especie de acuerdo entre Nación y Ciudad en el que se comprometieron a entregar planes de vivienda. Esos planes nunca llegaron”, advirtió la coordinadora y continuó “Lo interesante de la toma del parque, dejando de lado la violencia y todo lo que sucedió, fue que una de las razones por la que se hizo esta toma es producto del incremento de las personas que alquilan en las villas. Este fenómeno que se ha multiplicado en los últimos años hace que aquellos que viven en carácter de inquilinos no sean incluidos en ninguna promesa de urbanización”.
Es la precarización de la precarización. El alquiler de una habitación en la villa alcanza valores del mercado inmobiliario formal. Alrededor de 1500 pesos por mes se paga por una habitación en una construcción precaria y peligrosa. En los hoteles familiares sucede algo similar, precios irrisorios similares al alquiler de un departamento en otro barrio, con acceso a servicios tales como la luz, el gas, el agua, de atención médica y emergencia. “Sabemos que las ambulancias en las villas no quieren entrar”, comentó Royo y reclamó por la falta una política integral respecto de los derechos de todas las personas que viven en déficit habitacional.

Según la coordinadora, desde el Gobierno de la Ciudad hay una desfinanciación de las cuestiones habitacionales. Desde el año 2007 se han ido reduciendo las asignaciones presupuestarias dirigidas a las políticas de vivienda en general habiendo predominio de respuestas de carácter transitorio. Las políticas que se proponen son cuestiones meramente de emergencia y no se están evaluando políticas permanentes como la urbanización de las villas o el acceso al crédito para estos grupos que viven en un hacinamiento crítico.
“Un problema que persiste en la Ciudad de Buenos Aires a pesar de que en la página del IVC (Instituto para la Vivienda Ciudad de Buenos Aires) se estén promocionando créditos de muy fácil acceso como “Mi Casa Buenos Aires”, de hasta un millón de pesos en plazos de 15 años. Se promociona mucho pero en los hechos vemos que cada vez más habitantes vienen a la Ciudad de Buenos Aires, que somos más, más apretados y en menos espacios. Y al haber menos espacios hay mayor precarización y vulnerabilidad en los más pobres”, concluyó la Coordinadora de la Asesoría General de Buenos Aires.