La Villa Horizontal, el Polo Falopero y la continuidad de los manteros, los temas del último FOSEP

Frente a la autoridades. Los vecinos de la Comuna 3 se reunieron con los funcionarios del área de seguridad.

Una treintena de vecinos habló con comisarios y fiscales en el Círculo de Suboficiales de la Policía Federal Argentina.

Este miércoles 27 de noviembre por la mañana se desarrolló en el Círculo de Suboficiales de la Policía Federal Argentina (Belgrano 2584) la nueva reunión del Foro de Seguridad Púbica de la Comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal). Se plantearon casos particulares y se volvió a insistir, por parte de los vecinos, sobre zonas peligrosas, como sectores linderos a la Plaza Miserere.

Por parte de los Poderes del Estado porteño estuvieron: Rolando Macerata, de la Dirección General de Contención Primaria de la Ciudadanía ante Delito; Jorge Tanucio, de la Dirección General de Vinculación Ciudadana del Ministerio de Justicia y Seguridad porteño; Agustín Buono, secretario de Cámara en el Área de Transición al Área de Casos Especiales de la Unidad Fiscal Este (Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires); por la Policía de la Ciudad estuvo el subcomisario de la Comisaría Vecinal 3-B (Catamarca 1345), Alejandro Gustavo Ramírez; el jefe de Comisaría Vecinal 3-A (Lavalle 2625), Orlando Quintana; el jefe de la Comisaría Comunal 3, Comisionado Mayor Juan Carlos Carna (Lavalle 1958). 

El primero en hablar fue Tanucio, quien dijo que este último FOSEP se hizo de mañana, a diferencia de los encuentros anteriores hechos por la tarde, por el cambio de gestión, que asumirá el 10 de diciembre. A fines de noviembre se debía rendir la información de los Foros en las 15 Comunas. Pese al cambio de horario, hubo una buena concurrencia, que rondó los 30 ciudadanos.

El primero en hablar fue un vecino llamado Emilio, quien contó dos problemáticas en torno a su hogar, en Viamonte, entre Jean Jaurés y Ecuador, al norte de Balvanera.

Por un lado, se quejó porque, contó, allí desde las 22 “hay un supermercado en la calle de droga”. Señaló que hay personas que despachan sustancias y que no hay presencia policial suficiente que disuada sus transacciones. Los comisarios y funcionarios judiciales reconocieron que la zona señalada es un punto clave del narcomenudeo local, que se ramifica hacia el lado de la avenida Corrientes.

Este ciudadano dijo que habló en persona con el vicejefe de Gobierno a cargo del Ministerio de Justicia y Seguridad, Diego Santilli, y que este funcionario le había prometido revisar la situación.

En segundo lugar, contó que hace poco le robaron su auto, con el que trasladaba a su esposa discapacitada. Dijo que el robo fue violento, los ladrones tuvieron un coche de apoyo. Este vecino hizo la denuncia correspondiente, pero se quejó porque no hay avances. El expediente quedó en la justicia federal (no de CABA), porque esa competencia todavía no se trasladó al ámbito capitalino. Expuso que le recomendaron constituirse como querellante, algo que los fiscales porteños desaconsejaron al oír su relato.

Este vecino aportó pruebas determinantes como audios y filmaciones de buena calidad. Sin embargo, dijo, el expediente no tiene novedades. “Me siento un ciudadano de octava porque llamo y me dicen que tengo que esperar. Hablo con la gente de Santilli y ni bola. En la fiscalía me ponen trabas”.

Quintana explicó sobre la distribución de uniformados, una queja recurrente entre quienes asisten al FOSEP. Dijo que hay muchos puestos en consigna por orden judicial. Por ejemplo, un policía está todo el día frente a la casa de una persona que es víctima de violencia de género. Si pasa algo alrededor de esa vivienda el oficial no puede intervenir, no debe dejar su lugar. El comisario dijo que intenta liberar a la mayor parte de los policías de la Comuna para que circulen y hagan prevención.

Luego tomó la palabra la vecina Marta Susana, que vive hace 30 años en Corrientes y Larrea. “Desde las 10 de la mañana están los manteros en la vereda. Son de todas las nacionalidades. Venden arándanos, palta, sánguches, medias. Cada vez que vuelvo a mi casa y están en la vereda llamo al 911. No quiero que nadie sepa los horarios y movimientos míos ni de los copropietarios del edificio”.

“Pido que haya personal policial que camine por las veredas, que disuada a los manteros. Pasa el patrullero tan lento que los manteros levantan su mercadería, ven que se va el patrullero y se vuelven a instalar”, dijo.

Quintana explicó que hay policías de la Ciudad destinados exclusivamente a las avenidas, como por ejemplo Corrientes o Pueyrredón, que son nodos de manteros. Dijo que iba a hablar con la autoridad de esta área para reforzar la presencia.

Además, señaló que para lograr el repliegue de los manteros de forma efectiva hay que hacer operativos “de saturación”, es decir, desperdigar decenas de agentes por las calles y avenidas de Once. Estas acciones se hacen junto a agentes del Ministerio de Ambiente y Espacio Público que hacen actas de contravención (artículo 83 del Código Contravencional CABA).

Cuando se hacen estos operativos en general hay incidentes y represión entre los manteros y los uniformados. Quintana dijo que tuvo a varios efectivos parados meses por lesiones graves. Del mismo modo, reportan casos de manteros con heridas de distinta gravedad, con causas por atentado y resistencia a la autoridad y por ley de marcas (delito federal).

En el último tiempo se pueden identificar dos actores sociales desde el lado de los manteros: la agrupación Vendedores Ambulantes Independientes de Once (VAIO) y los manteros de origen senegalés; ambos reciben apoyo y orientación de la CTEP. Sus miembros denuncian xenofobia por parte de las autoridades policiales y judiciales.

Macerata también mencionó que tras la expulsión de los manteros en el verano de 2017 (removieron toldos en torno a la estación ferroviaria Once que estaban las 24 horas) se crearon dos paseos de compras para que los puesteros sigan trabajando. Como contó este medio, las ferias (Boulogne Sur Mer y Perón; La  Rioja y Rivadavia) tienen infraestructura deficiente, pocas visitas del público. Esto genera malestar entre los vendedores, muchos de los cuales eligen volver a las calles, pese al riesgo que esto implica.

La vecina también se quejó por dos inmuebles donde se vende droga, en particular pasta base. Están en Larrea al 400 y en Corrientes al 2500.

Buono habló de este último. Dijo que desde la Justicia se ordenaron varios allanamientos, gracias a los cuales se identificó la dinámica. Dijo que es una “villa vertical de ocho pisos, donde viven y duermen en las habitaciones vendedores ambulantes y ladrones de celulares. La droga no está en ninguna habitación sino en pasillos o recovecos del inmueble. Hay un portero que vigila y los vendedores cumplen horarios. Ya detuvieron a varios que tienen prisión preventiva en Villa Devoto o Ezeiza. Dice que hay que ir por las cabezas de esta organización que digitó la vida en este edificio tomado.

Dijo que la presencia de estos bunkers de droga es problemática para los vecinos, ya que los usuarios de droga consumen en los umbrales de los edificios y están deambulando durante varias horas bajo los efectos de las sustancias, sin recibir ningún tipo de asistencia médica o estatal. Algunos usuarios se ponen violentos y roban a los peatones para consumir más dosis.

Más tarde Alberto Aguilera, de la red de Vecinos por la Manzana 66 (la plaza pública con escuela inicial de Belgrano y Jujuy que se construyó gracias a su lucha barrial) habló del “Polo Falopero”.

Como había contado este medio en otras ocasiones, los vecinos del sur de Plaza Miserere están organizados para que haya mejor seguridad entre 24 de Noviembre, Jujuy, Moreno e Hipólito Yrigoyen. Dicen que hay casas tomadas, locales clandestinos con música fuerte a toda hora, narcomenudeo.

Hubo un contrapunto entre vecinos y comisarios. Los primeros contaron que hace poco hicieron una recorrida por el lugar junto a una fiscal federal y que encontraron a un solo policía para estas 15 cuadras a la redonda. Los uniformados dijeron que hay al menos 10 policías para vigilar el área.

Los vecinos dijeron que hace poco recuperó la libertad una puntera y revendedora de droga y que su regreso se hace sentir porque hay mayor actividad en este “Polo Falopero”. También pidieron una inspección y la clausura de una casa tomada de Urquiza al 200, que se usa como bailanta clandestina y sitio de reventa de droga.

Hubo algunos momentos tensos, por las situaciones delicadas que narran los vecinos. Muchos ya plantearon estas mismas situaciones en encuentros anteriores y se lo hicieron notar a los comisarios y fiscales. Desde la parte oficial admiten que la queja es válida y hablan de “acciones que no alcanzan”.

De todos modos, apuestan a que la situación se agilizará en el mediano plazo porque recién este año, dijeron, se pasaron de la órbita federal a la porteña delitos como en narcomenudeo. Señalaron que antes las causas de bunkers a escala barrial demoraban mucho tiempo porque el eje de la justicia federal eran los grandes contrabandos, en particular en la frontera Argentina.

El FOSEP no es la única instancia de diálogo entre ciudadanos y autoridades. Este jueves 5 de diciembre se hará la última edición de 2019 de Comisarías Cercanas, donde los ciudadanos se pueden acercar a las dependencias de la Comuna a exponer sus quejas, sugerencias y hablar sobre investigaciones en curso.