La UMI, donde la unión hace la fuerza

La experiencia de la Unión de Músicos Independientes, que nació para hacerle frente a los abusos de las compañías discográficas y ya tiene entre sus filas a El Otro Yo y Las Manos de Filippi.

 

El músico baja de la limusina con sus gafas negras, dos modelos infartantes y una botella del mejor champán francés en la mano. Vive de noche y de excesos. Nunca un madrugar, un estar preocupado por no conseguir lugar para tocar o en cómo llegar a fin de mes. Y sí, el sistema también arma su imagen de músico, funcional a sus intereses; genera y alimenta esa caricatura. Perejiles como Juanse se ocupan de confirmarla. Pero la realidad es otra, la realidad del músico, como la de cualquiera en Argentina, es que hay remarla. Remarla para sacar un disco, para conseguir un lugar para tocar, hasta para estudiar algo relacionado con el arte. Eso de “cultura para todos” que vocifera el gobierno parece que vale solo desde el lugar de espectadores, nunca como protagonistas. La plata va para grandes cachets a grandes músicos  = grandes espectáculos = vótenme en las próximas elecciones. Ahora, arreglar los conservatorios de música, crear nuevos, generar espacios para que las bandas puedan tocar, eso no: ¿cuántos votos da?

Los señores de la industria

La posibilidad de vivir de la música, entonces, pende del hilo de las compañías discográficas. Ellas te dicen si servís, es decir, si sos vendible o si “mejor dedicate a otra cosa, pibe”. Y son las que, mediante la firma de contratos degradantes, te convierten en sus súbditos. Pero como viene sucediendo desde algunos años en nuestro país, la gente empieza a tomar los problemas en sus manos. Y la música no podía quedar afuera de este proceso.La Uniónde Músicos Independientes es producto de esto. “La UMI nace básicamente no como un grupo de terapia ni de contención afectiva, sino para cambiar determinadas cosas de la realidad que creemos que están mal”, explica a Abran P aso Diego Boris, el principal impulsor del proyecto. “Le hicieron creer al músico que se tenía que ocupar solamente de la música, que los negocios los hacían las compañías, que lo administrativo y comercial eran malas palabras. A un músico le decís que hay que organizarse, cumplir con un horario y es `ay, no, yo me ocupo de tocar´, pero no es un problema de los músicos, es un problema que está bajado de arriba para que no trabajen en el negocio de las compañías”.

Unidad e independencia

Llevando adelante esta idea de que para cambiar algo primero hay que juntarse y organizarse, en poco más de dos años de trabajo, los más de cien grupos y solistas que se fueron agrupando (entre los que se encuentran El Otro Yo, Arbolito, Tren Loco, Cuentos Borgeanos, Ulises Butrón y  Las Manos de Filippi) consiguieron algunos logros importantes para el beneficio de todos los socios que van desde la obtención de una personería jurídica hasta convenios con fábricas de CD e imprentas que permiten abaratar los costos de producción de discos.”Tenemos un precio que es menor al que pagan las compañías. Hoy estamos pagando el disco igual que antes de la devaluación y lo único que hicimos fue juntarnos. También hicimos un convenio con una imprenta especialista en tapas de cartón, que es más barato y que te hace ahorrar la tapa de plástico. Esos son dos logros concretos y formales que hacen que podamos producir los discos”

-¿Qué significa ser independiente?
-Hoy es sinónimo de ética. Hay bandas que dicen que van a ser independientes y no pueden, porque no es lo mismo una banda que estuvo saliendo de gira con tres peluqueros y se hacían las estrellas de rock a gente como Cristian Aldana que viene con el bolsito de los discos desde que era chiquito. No es que de un día para otro vas a ser independiente, esa es otra soberbia del poder de la guita, porque con una cuenta bancaria, es independiente cualquiera” responde Boris. Mientras tanto planifica para un futuro cercano. “La idea es ir creciendo en organización a medida que aumenta la cantidad de gente que se compromete. Tratamos de apelar a lo mejor que tiene cada uno de los músicos para que esto sea un lugar de construcción colectiva y no sólo un lugar de donde sacar ventajas”.