La Sala Alberdi le dice No al desalojo

La pelea por la Sala Alberdi vivirá un nuevo capítulo este jueves 24, cuando integrantes de diferentes organizaciones sociales se movilicen a la Unidad Fiscal Sudeste a fin de impedir que el Gobierno de la Ciudad avance con el desalojo de los artistas que hace ya más de dos años pusieron en movimiento el sexto piso del Centro Cultural San Martín.

Es importante recordar que el 2013 comenzó con una nueva estrategia por parte del Gobierno porteño ya que el 2 de enero cerró las puertas del Centro Cultural con sesis de los integrantes de la Sala adentro y resolvió judicialmente que los artistas debían abandonar el espacio, abriendo una causa penal por ocupación. “Hace 20 días que resistimos a este hostigamiento con un Acampe Cultural que garantiza la seguridad y la salud de los compañeros que han quedado aislados y restringidos de sus derechos más básicos. El amedrentamiento por parte del gobierno se está llevando a cabo por personal de seguridad privada no identificada, policía e infantería metropolitana” denuncian los integrantes de la Sala en un comunicado.

Un poco de historia

Como bien describen los artistas, hace mas de 25 años funciona en el sexto piso del Centro Cultural General San Martín (CCGSM) una sala de teatro que brinda talleres y espectáculos, promoviendo actividades culturales gratuitamente, a toda la comunidad. A partir del año 2005 la Sala Alberdi entra en conflicto con el Gobierno de la Ciudad, ya que éste decide unilateralmente cerrar el espacio con la excusa de remodelar el edificio. Sin embargo, desde el Ministerio de Cultura no existió voluntad de garantizar otro espacio físico adecuado para el traslado de las actividades, que involucraba más de 700 alumnos y 45.000 espectadores al año, mientras durara la obra, y por eso la cooperativa que administraba la Sala decidió iniciar acciones legales. Después de 5 años, y a pesar de las medidas cautelares presentadas, el gobierno seguía sin dar respuestas concretas, confirmando que el plan de remodelación integral no contemplaba la permanencia de la Sala Alberdi en el Centro Cultural. Por eso, el 17 de agosto de 2010, los integrantes de la Sala Alberdi resuelven tomar el espacio para garantizar la autogestión de las actividades y su carácter gratuito. “La toma arrancó en el 2010 luego de que agotamos todas las vías políticas y judiciales para resolver el conflicto”cuenta Nicolás, vocero de la sala. “Nosotros teníamos un amparo a nuestro favor que impedía el cierre de la Sala, pero el Gobierno de la Ciudad la cerró arbitrariamente con la excusa de una supuesta reforma que nunca llegó. A partir de ahí, estudiantes, docentes y artistas en general impedimos el cierre y generamos una autogestión del espacio abriendo la Sala y realizando talleres y espectáculos a la gorra, como era la identidad histórica de este lugar”.
La puesta en producción del espacio dio resultados inmediatos: solo el año pasado se presentaron 2500 artistas y circularon más de 30.000 espectadores, con un promedio de un espectáculo por día. Todos a la gorra. Todos abiertos al público.
Esta avalancha de iniciativas transformó al sexto piso en una “incómoda excepción” a la política de vaciamiento y privatización impulsada por el gobierno porteño para un Centro Cultural que, con sus trece pisos y seis subsuelos, no llegó siquiera a generar la mitad de las iniciativas que sí supo autogestionar la sala.
La enseñanza, sencilla, aflora sola: cuando algo está abandonado o lo quieren cerrar hay que tomarlo y ponerlo a producir. Esto se torna muy peligroso para un gobierno que prioriza sus negocios a las necesidades populares.

“En estos 2 años y medio hemos comprobado que el proyecto de reconversión no es más que una privatización encubierta; es decir, un negocio millonario que no pretende sostener la identidad histórica del CCGSM como espacio de formación, producción y divulgación artística” denuncian los integrantes de la Sala en el comunicado. “A pesar de los 92 millones de pesos que el Banco Interamericano de Desarrollo prestó al ministerio de cultura para llevar a cabo las obras, hasta el día de hoy ni siquiera han realizado la manutención de los ascensores. Al contrario, lo único que han hecho hasta ahora fue vaciar las actividades del centro cultural y hacer concesiones a empresas privadas”