La Policía Federal ocultó información a la familia del joven baleado en San Cristóbal

Vecinos de la Comuna 3 junto a la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) denunciaron abusos en el accionar policial que tiró a la cabeza de un joven desarmado en la intersección de Carlos Calvo y Jujuy.

Nicolás Álvaro Soriano tiene 36 años y se encuentra internado en el Hospital Ramos Mejía luego de recibir 2 impactos de bala por parte un efectivo de la Policía Federal el jueves pasado. Según la versión oficial se trató de un forcejeo entre el joven y el agente a quien se le escapó un disparo accidental. Los vecinos contaron una versión en la que Nicolás no se resistió a la detención, pero igual recibió un disparo en la cabeza.

El nombre de la víctima estaba en conocimiento del Juzgado desde el jueves 22, sin embargo el policía que fue a constatar el domicilio en la localidad de Virreyes no avisó a la familia que había sido herido. Sólo se supo que Nicolás Álvaro Soriano era el NN del Hospital Ramos Mejía cuando lo ubicó CORREPI.

Durante una semana fue “el pibe de San Cristóbal”, sin nombre ni edad, sin otra compañía en el sector de Terapia Intensiva del Hospital Ramos Mejía que la contradictoria presencia de los policías que el Juzgado puso de consigna, y los militantes de CORREPI que esperaban los partes médicos.

“Anoche, mientras en el quirófano los médicos intentaban aliviar la presión intracraneana con una nueva operación, un trabajador solidario del hospital nos contó que, desde hacía unos días, en la historia clínica figuraba un nombre, Nicolás Álvaro Soriano. Y nos explicó que la bala entró detrás de la oreja y salió por la ceja” contaron desde la CORREPI en un comunicado.

A partir del nombre pudieron encontrar su domicilio, en Virreyes, San Fernando. Una hora y media después, interrumpieron la cena de un joven matrimonio y sus hijos. “Me dijeron que estaba detenido, yo esperaba que me avisaran cuando lo podía visitar”, dijo la hermana de Nicolás, que no terminaba de creer lo que le contábamos” agrega el texto de la organización liderada por la conocida abogada María del Carmen Verdú.

“Desde la medianoche, gracias a las muchas personas que nos ayudaron, Nicolás ya no está solo con la policía en el hospital, y muchos, además del juez, sabemos su nombre” culmina el texto de la coordinadora que denuncia los casos de Gatillos Fácil.

Más allá de las intervenciones permanentes de la CORREPI para denunciar la violencia institucional, es interesante destacar la valentía de los vecinos de la Comuna 3. Cómo testigos de los hechos no dudaron en denunciar el caso y reclamaron el acceso a las cámaras de seguridad ubicadas en la zona para que se puedan comprobar los hechos y la violencia ejercida contra el joven.