La línea olvidada

Larga espera. Usuarios del subte esperando la llegada de una formación en el andén de la Estación Pichincha.

Los vecinos de San Cristóbal que utilizan la línea E del subte afrontan serias dificultades para trasladarse. Retrasos en la frecuencia y principios de incendios son alguno de los hechos que se viven todas las semanas.

El 3 de junio se inauguró la extensión de la línea E. Esto implicó tres nuevas estaciones con un total de cuatro nuevas boleterías, dos de ellas con boleteros y dos vacías, sin personal para recargar la SUBE.

La inauguración implicó varias complejidades. Se sumaron 2.3 km de tramo sin agregar un sólo tren, obligando a las mismas formaciones existentes, y en mal estado, a cubrir mayor recorrido. En consecuencia, se empeoró la frecuencia. Para prestar un servicio normal, la línea debería contar con 23 trenes y hoy tiene apenas 15, de los cuales funcionan entre 9 y 12, según el día; los coches son de 1954.

El martes pasado se recalentaron los motores de un formación de la Línea E. Esto provocó que se queme grasa, se expandió humo y se inició un incendio que fue rápidamente controlado. Esto sucede cotidianamente, por eso el Sindicato del Subte solicitó que se declare la emergencia de la Linea y que SBASE brinde información sobre la situación. 

La apertura de las nuevas estaciones provocó la violación a los compromisos asumidos por los metrodelegados y SBASE en un acta firmada el 13 de junio de 2013, ya que la misma indica que en cada nueva boletería, debe designarse un mínimo de tres boleteros o boleteras.

Los metrodelegados estaban sorprendidos por la pasividad de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado. Existieron instancias para resolver el conflicto. Se realizaron volteadas, batucadas, aperturas de molinetes, tres paros de pocas horas y nueve audiencias en la Subsecretaría de Trabajo, pero no hubo respuestas.

“Parece que el Gobierno de la Ciudad deja correr esta conflictividad porque hace algún tipo de lectura política. Lamentablemente, a la fecha no hemos encontrado más que intransigencia y negativas de parte de las empresas”, consideró el secretario de prensa del Sindicato del Subte Enrique Rositto, en diálogo con Abran Paso.

Buena parte del foco del conflicto se relaciona con las tendencias que adoptan las empresas frente a la implementación de la tecnología. “Siempre nos decían que levantemos la medida así dialogamos sobre la reconversión del boletero”, agregó Rositto y aclaró que no rechazan implementar nuevas tecnologías siempre que sea para hacer el trabajo más seguro y más cómodo en lugar de reemplazar al ser humano. 

El miércoles por la tarde los metrodelegados informaron la suspensión de las medidas de autodefensa hasta nuevo aviso porque avanzaron en las negociaciones con respecto al conflicto en la estación Catalinas.

Las medidas para afrontar la emergencia y la decadencia del servicio aún no aparecen. Los vecinos de San Cristóbal que usan las estaciones Entre Ríos, Pichincha, Jujuy y Urquiza padecen serias dificultades para trasladarse en subte.

La línea E es la única que transita por el sur de la Ciudad. Su estado se suma a la larga lista de indicadores que muestran el abandono estatal para quienes residen y trabajan en estas zonas olvidadas por el Estado.