LA JOYA DEL BAFICI

El documental El Crazy Che pasó por el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, donde generó un impacto importante y los realizadores recibieron propuestas de productoras para hacer de la historia del espía argentino una película de ficción.
Por Natalia Cappa y Joaquín Vila Moret

“El cumplió siempre con su palabra a lo largo de estos tres años, nosotros siempre con miedo porque era alguien que se había metido con agencias de seguridad”, confesó Nicolás Iacouzzi sobre la realización del documental El Crazy Che, que junto a Pablo Chehebar estrenaron en el Bafici. Tras tres funciones y mucha repercusión en la prensa (hasta la BBC realizó una nota del documental), los realizadores están planeando realizar una ficción de la historia.
La película cuenta la historia de Guillermo “Bill” Gaede que nació en Lanús, siempre simpatizó con el comunismo y cuando se encontraba trabajando en el Silicon Valley, donde se realizaban las primeras computadoras, vio la posibilidad de ayudar a revolución de Fidel Castro que tanto admiraba pasándoles información tecnológica. Tocó timbre en la embajada cubana y se ofreció como espía, pero después de algunos años visitó Cuba, se desencantó con el régimen y empezó a colaborar con la CIA. Nicolás Iaocuzzi, uno de los directores, y el protagonista Guillermo “Bill” Gaede contestaron algunas preguntas para Diario Publicable.
¿Cómo surge lo de ser espía?
Bill Gaede: La oportunidad hace al ladrón, yo veía que podía sintetizar el socialismo en el cual creía junto a mi vida empresarial y las uní. Quise ser partícipe de la política mundial.
En la película usted habla de copiar información y no de robar…
BG: Pasamos de la era de manufacturación a la de información y las leyes de hace 50, 60, 70 años atrás son la que me aplican a mí. Que es una ley de robo de autos, entró como ley federal no el robo en sí sino el transporte de material robado. Porque el material que yo copié no era de Intel, hasta el día de hoy, porque ellos no lo tienen patentado, no hay copyright. Pero a partir de mi caso se hace la Ley de Espionaje Industrial en 1996 que da 25 años de prisión por entrar a una empresa y sacar ese tipo de información. A mí me aplicaron una ley rara, ellos no tenían caso contra mí y fueron contra mi esposa, y yo negocié.
¿Por qué se fue a vivir a Alemania?
BG: ¿Por qué no?
Eso no es una respuesta
BG: Sí, es una respuesta de espía (se ríe).
Gaede se retiró a atender otros compromisos y seguimos con el director.
¿Cómo te llegó la historia?
Nicolás Iacouzzi: Nosotros estábamos haciendo un documental sobre científicos que viven afuera del país, así nos llega la historia de Guillermo, que es profesor de física en Alemania, y cuando vimos su historia pensamos ‘esto no puede ser, esto es imposible’, pero empezamos a investigar y muchos hechos nos decían que la historia era real. Entonces nos juntamos a comer un asado con él y nos dio cassets donde tenía filmada gente de la CIA, el FBI y la SIDE. Él ahora publicó un libro que también llamó “El Crazy Che”, que es como lo apodaron en Cuba, con detalles más jugosos de su vida, porque este documental es un resumen de 20 años de su vida en 83’ minutos.
El documental tiene un tono de humor y algunos hechos son difíciles de creer…
NI: Lo mismo nos pasaba a nosotros pero había pruebas innegables, la historia que está contada acá está respaldada, “Bill” estuvo preso por espionaje industrial. Nadie nos creía la historia entonces fue difícil encontrar recursos y elegimos el género documental. La historia tiene muchas vueltas y demasiada información por eso tiene partes de animación para hacerla más ligera. La principal virtud de la película es “Bill”, que es un narrador maravilloso y ahora ya hay interesados en convertirla en película, tuvo mucha repercusión, pegó mucho, tuvimos notas en la BBC, en Miami, Madrid, La Nación y Clarín.
¿Qué ofertas recibieron?
NI: Surge del interés de gente especializada en el formato documental de Canadá, Rusia, Alemania. Y, hay interés de productores que la vieron en el Festival Ventana Azul, que es para productores y distribuidores, donde ganamos dos premios y se acercó gente interesada en hacerla serie o película.
¿A quiénes les hubiese gustado entrevistar que no pudieron?
NI: Nos contactamos con varias de las personas acá nombradas y otras que no aparecen. Charlamos como José “Pepe” Cohen, que fue un espía de los Estados Unidos en Cuba, y Steve Lund, jefe de Seguridad de Intel, que no quisieron participar del documental pero confirmaron la historia.
¿Cambia la perspectiva de la película lo que sucedió, el acuerdo Cuba EEUU?
NI: La verdad que sí, fue un giro, pensamos que no había más vueltas de tuerca y un día nos llama “Bill” diciendo que Obama estaba hablando de Trujillo, el espía que se intercambió para acercar posiciones tras estar 20 años preso, pero él no va a poder aportar mucho porque debe estar de incógnito en algún lugar de Estado Unidos.
¿Que quedó afuera del documental porque decidieron o no pudieron mostrarlo?
NI: Dejamos afuera, obviamente, todo el material de la SIDE que Bill filmó y se ven las caras de los agentes que no se puede mostrar por ley. Recordemos lo que le pasó a Gustavo Béliz cuando mostró la foto de Stiusso que es la que circula hoy. Ahí tuvimos un poco de miedo.
Eso acaba de cambiar…
NI: Sí, pero una cosa es la ley y otra cosa es que pasa con los espías que uno muestra. Viste cómo funciona la Argentina y lo dejo ahí (se ríe).
¿Y a “Jaime” Stiusso lo conoció?
NI: Le preguntamos, le mostramos una foto… y dijo que cree que sí pero que mucha información prefería guardársela.