La historia de un orgullo para el barrio de Balvanera

El coordinador de la Red de Vecinos Manzana 66 Verde y Pública contó a periodistas de medios vecinales y nacionales la historia de la nueva plaza pública de Balvanera.

Alberto Aguilera cuenta que todo comenzó en 2014 cuando, a través de una nota de Claudio Corsalini del diario Perfil, los vecinos del barrio se anoticiaron de un proyecto para construir un microestadio y un estacionamientos, subterráneo para autos, con conexión al subte de la Línea H, en la manzana 66 ubicada entre las avenidas Jujuy, Belgrano y las calles Catamarca y Moreno,.

Luego tuvieron una reunión en el Gobierno de la Ciudad donde le presentaron a Aquiles Sojo, que era el inversor de la obra, para que les explicara la iniciativa. “Ahí nos enteramos que lo que pretendían era mucho peor. Consistía en la construcción de dos pisos de estacionamiento subterráneo, una planta baja con restaurante gourmet, un microestadio de tres pisos para 18.000 personas, y sobre la calle Moreno, dos torres con Hotel cinco estrellas”. Este proyecto estaba avalado por el Gobierno de la Ciudad.

Un grupo de vecinos decidió juntarse e informar a la gente lo que se venia y que iba  a ser muy nocivo para el barrio por la contaminación, los ruidos, la basura, etc. “Nos comenzamos a reunir, empezamos a volantear e informar al barrio”, recuerda Aguilera.

Desde ese momento los vecinos comenzaron a trabajar y a luchar para impedir la construcción del microestadio y poder recuperar el espacio para las necesidades del barrio. Se reunieron en el Escuela Mariano Acosta y en la parroquia de la zona. Realizaron diversas medidas hasta que lograron que no se hiciera.

En asamblea de vecinos elaboraron un proyecto para crear en ese lugar una plaza, una escuela, un polideportivo, un espacio para adultos mayores y la sede del Conservatorio Manuel de Falla.

Respaldados por mucha gente, asociaciones y partidos políticos, el proyecto fue presentado por los vecinos en la Legislatura. Llevo mucho tiempo, se conversó con cada uno de los legisladores. Durante tiempo el proyecto se cajoneó, se volvió a insistir muchas veces, hasta que les prestaron atención.

En 2017 el Gobierno de la Ciudad cambió su postura, comenzaron las charlas y culminó en el proyecto con participación de los vecinos, que estableció la construcción del nuevo espacio verde de más de una hectárea para la Comuna 3.

Sobre los resultados del proyecto y la concreción de la plaza, Aguilera detalló sus primeras impresiones: “Para nosotros es importante lo que se ha realizado. Pero, tenemos muchas veredas para nuestro gusto, necesitamos más verde, faltan más árboles, bancos, luminarias, tachos de basura, riego, los bebederos no funcionan. La estación saludable y el punto verde todavía no están colocados. Aun no existe un cartel visible en relación a la construcción de la escuela inicial. Queremos, que aunque sea, nos pongan el cartel de obra donde diga que se va a hacer la escuela”. No entiende la inauguración que hizo el Gobierno de la Ciudad porque están faltando muchas cosas.

Para Aguilera, si se concretaba el proyecto del microestadio “la Legislatura hubiera dado un mensaje a la gente que no correspondía. La idea de que si vos tenés plata para comprar una manzana haces lo que se te canta. Pero, cuando esto salió en los medios, los del gobierno decidieron hacer otra cosa” y señaló el apoyo de los medios de comunicación al proyecto.

Para finalizar, Alberto Aguilera destacó lo que considera más importante: “Tenemos que ver que acá no está el estadio”, en el lugar hay una plaza por la participación y lucha de los vecinos, el objetivo principal está cumplido.

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