La fuerza de la memoria

0000 24 de mayo -Movilización

Muchas cosas cambian en Argentina, pero hay una que sólo parece incrementarse; cada 24 de marzo aumenta la movilización más allá de los vaivenes políticos. Abran Paso estuvo en la movilización para contarla y escuchar las opiniones de dos mujeres símbolos de la lucha contra la represión del Estado.

Buenos Aires, 24 de marzo, tres y media de la tarde. En la Plaza de Mayo está por comenzar uno de los actos en conmemoración del golpe de Estado de 1976. En el otro extremo de la Avenida de Mayo se congregan los participantes de la segunda movilización. El sonido de la percusión de las organizaciones políticas y sociales se funde con el de los camiones de los cuales se escuchan canciones cantadas por mujeres militantes.

La primera marcha tiene la Plaza colmada con algunas columnas enormes de organizaciones kirchneristas y decenas de miles de personas sin identificación partidaria. La multitud se extiende hasta Avenida 9 de Julio por Avenida de Mayo. Allí comienza la segunda marcha, que se llega hasta la Plaza de los Dos Congresos. Sólo algunos observadores expertos en la materia pueden distinguir que hay 2 marchas.

Caminar se torna difícil, para hacerlo hay que empujar. El recorrido por la segunda marcha parece una exposición: organismos de derechos humanos, gremios, militantes trans, purgas, grupos de danza y batucadas componen una escena digna de un relato cinematográfico que se cuenta por sí solo.

Argentina es uno de esos pocos países donde cada año miles de personas se vuelcan a las calles para repudiar el terrorismo de su propio Estado. La visita del presidente del país más poderoso de la tierra no solo no logró distraer la atención sobre la conmemoración mencionada, sino muy por el contrario, detonó un nuevo incremento en la masividad de la concentración.

El gobierno de Estados Unidos anunció la desclasificación de los archivos secretos donde figuran sus vínculos con la dictadura argentina y llamó la atención de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. “Me crea una pequeña, una pequeñísima expectativa” cuenta Elia Espen, Madre de Plaza de Mayo, mientras camina por la avenida. “Quiero esperar a ver que hace, porque de promesas estamos re podridas. Porqué no los abrieron antes, porque esperaron a que se mueran tantas Madres. La mayoría de nosotras superamos los ochenta. No es joda la cosa. Yo creo que usaron los Derechos Humanos. Gracias a Obama vino mucha más gente”.

Elia también se refirió al cambio político a partir de la asunción de Mauricio Macri como presidente “Si un obrero recurre a su patrón y no lo escucha, va a su gremio y tampoco lo escucha, ¿qué le queda? Salir a la calle y hacer su reclamo. Yo estoy con los trabajadores y voy a seguir estando mientras pueda. Por eso me metieron el Proyecto X. Tuve que ir a declarar, pero no me importa. Lo voy a seguir haciendo. Derechos Humanos no son solamente nuestro desaparecidos, Derechos Humanos es una buena educación, es salud, es un buen trabajo, es que los jubilados cobremos como corresponde. Ningún gobierno hasta ahora los respetó”

María del Carmen Verdú de la Coordinadora contra la Represión Institucional, opina que “Si a este aniversario le agregamos la provocación grosera de la visita de un presidente yanqui y la coyuntura concreta en la que estamos con una batería de medidas para que puedan llevar adelante el saqueo y el ajuste es todo un conjunto de cosas que hacen que esta marcha sea muy especial”.

La abogada querellante en la causas Walter Bulacio y Mariano Ferreyra, agrega “Este ajuste requiere de una enorme represión que la estamos viendo desde el día de la asunción del actual Gobierno, dirigida a trabajadores organizados, pero también con incremento muy fuerte de la represión de control social en los barrios con medidas como el protocolo anti piquetes, la declaración de emergencia en seguridad o el equipamiento para las fuerzas represivas. Además están las medidas judiciales como la posibilidad de que se pueda detener a cualquiera sin un indicio de sospecha como hizo el fallo 3 de enero del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, o el fallo que avala el uso de las picanas portátiles Taser. Todo ese escenario potencia la necesidad de denunciar la represión actual”.