La Escuela de Comercio Nº 36 se manifestó contra cierre de los establecimientos nocturnos

Docentes y alumnos del establecimiento educativo realizaron una protesta en la esquina de las avenidas Entre Ríos y San Juan para repudiar la decisión de la ministra de Educación de la Ciudad Soledad Acuña.

El Comercial Nº 36 “Isaac Halperín” es una de las escuelas afectadas por la decisión que tomó el Poder Ejecutivo para cerrar establecieron educativos. Sus docentes y estudiantes decidieron ser parte de las medidas de fuerza junto a otros colegios de la Ciudad.

El martes por la noche se movilizaron hasta la esquina más transitada de la zona. En Entre Ríos y San Juan desplegaron pancartas, banderas e hicieron sonar su percusión cada vez que se detenía el transito por el semáforo, cortaban las avenidas. “Hacemos esta movida porque no queremos interrumpir el tránsito, pero a la vez nos vemos forzados a lograr una visibilización de la situación”, afirmó Camilo Rivera, profesor de Historia y Educación Cívica en el Colegio, en diálogo con Abran Paso.

Desde la Cartera educativa de la Ciudad de Buenos Aires afirman que las escuelas nocturnas afectadas no están adecuadas al nuevo Plan de Estudios. El plan vigente para dichos establecimientos fue elaborado en 1974.

“Es un argumento ridículo porque se podría adecuar el plan sin cerrar la escuela. Eso es lo que reclamamos”, afirmó el docente y agregó que los maestros “elevaron proyectos de renovación de la currícula con distintas propuesta pedagógicas, pero nunca fueron tomadas en cuenta por parte del Ministerio”.

Mientras Camilo mostraba toda su indignación, conductores de autos, colectivos y camiones mostraban su apoyo con el sonido de sus bocinas. “Es muy fuerte cerrar 14 escuelas. Hay un peso simbólico importantísimo más allá de los partidos y de las opciones ideológicas, esto no puede pasar”, destacó.

El Comercial 36 tiene una planta de 60 docentes y cursan 220 estudiantes. Según Camilo, tienen pocas posibilidades de reubicarse. La matrícula es pequeña, pero los alumnos estudian allí porque trabajan a la mañana o a la tarde. Si la escuela se cierra, se quedaran sin escolarización. “La alternativa que les ofrecen es el cierre y que se jodan”, señala el docente.

Cierre de lactarios, traslado del Jardín del Hospital Ramos Mejía, falta de vacantes, reforma de los profesorados sin acuerdo de la comunidad educativa, y ahora, cierre de las escuelas nocturnas. Estos y otros hechos parecen demostrar que la educación pública y gratuita está lejos de ser una prioridad para el Gobierno porteño.

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