La comunidad trans de la Comuna 3 sufre las consecuencias de la pandemia

Desde la Junta Comunal se le brinda bolsones de alimentos a aproximadamente 120 personas por semana.

A pesar de la reglamentación actual, que establece los derechos para la comunidad travesti y trans en Argentina, en la actualidad siguen viendo vulnerado su acceso a la

salud, la educación, el trabajo, la vivienda y las condiciones dignas de existencia. Esta situación se ve agravada por la pandemia de coronavirus, por lo que, ante este contexto, la Comuna 3 les está brindado un bolsón de alimentos con aceite, harina, fideos, galletitas, algunas conservas.

Los beneficiarios pueden ingresar a la lista a través del 147, o a través de los listados que arman las organizaciones activistas. Según explicó la comunera Nadia Monserrat a Abran Paso, asisten a 120 personas por semana, que se van rotando. También manifestó que la mayoría vive en hoteles, y que notaron que en muchos casos, se mudan de una semana a la otra, lo cual implica un riesgo mayor de transmisión.

“De todas formas, son muy conscientes de su situación y su vulnerabilidad. De hecho, cuando les vamos a llevar las cosas, ellos ya tienen barbijos, guantes, todo. Saben que corren un riesgo y tienen mucho miedo. No todos tienen la suerte de estar insertados laboralmente, y si bien eso le sucede a gran parte de la población, hay una tendencia a la discriminación. En muchos lugares no quieren a una persona trans. Y si le aceptan, que no se note”, expresó Nadia.

Según datos de la Fundación Huésped el 94,8% de las personas trans no están incorporadas al trabajo formal. Las principales causas son la falta de un DNI acorde a la identidad de género autopercibida y la existencia de prejuicios en muchos ámbitos laborales. Asimismo, gran parte de población trans vive en condiciones de vulnerabilidad, consecuencia de múltiples exclusiones (de la familia y de la escuela, al momento de manifestarse en el género autopercibido), por lo que en muchas ocasiones terminan en situación de calle, sin acceso a la educación, salud y contención, alejándose de un futuro trabajo formal.

Además, la evaluación de  octubre de 2016 sobre el cumplimiento de la Comité de Expertos de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer respecto de la “Situación de los derechos humanos de las travestis y trans en la Argentina”, analizados por la Dirección General de la Mujer, la Subsecretaría de Promoción Social y el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad, arrojó que una de cada tres personas trans vive en hogares pobres y que su expectativa de vida es de 35 años.

Nadia Monserrat aseguró que cuando los vecinos de Balvanera y San Cristóbal la interpelan porque no están de acuerdo con la asistencia, ella les contesta que el Estado debe llegar a todos los sectores, porque de lo contrario estarían discriminando y decidiendo, en medio de una pandemia, “quien vive y quien no”.

“Quién soy yo, quién es el vecino para decidir quién come y quién no. Se trata de trabajar para todo el mundo, no para un sector político o para una fracción de la sociedad. Es muy feo ver que como seres humanos estemos tratando de diferenciarnos, quién es mejor que quién, y quién se merece qué. Esto nos puede tocar a cualquiera. Yo hoy tengo un trabajo, y mañana no”, enfatizó y concluyó: “Esto nos tiene que servir para sacar un poco nuestro lado humano, no nuestras miserias”.