La Comuna 3 ante la pandemia

Las comunas de la Ciudad surgen como un modo de descentralizar el poder del Gobierno porteño, pero trabajan articuladamente con este. En diálogo con Abran Paso, la presidenta de la Junta Comunal 3, Silvia Collins comentó cómo están funcionando en el contexto actual.

En un panorama de epidemia mundial del coronavirus, todas las áreas dependientes de los gobiernos (tanto nacional como porteño) debieron modificar sus actividades y prioridades. En la Ciudad de Buenos Aires, las comunas pasaron a ser los sectores de apoyo para llevar a cabo acciones de las que antes se encargaba exclusivamente el GCBA. Por ejemplo, la Comuna 3, integrada por Balvanera y San Cristóbal, está realizando tareas relacionadas a las denuncias efectuadas al 147, en cuanto al sistema de atención de enfermedades transmitidas por los mosquitos: las llamadas de los vecinos son derivadas a la jurisdicción comunal, quienes deben evaluar el criterio de las acusaciones.

“No tenemos poder de policía para clausurar espacios, pero tenemos la autoridad en términos de control del espacio público, y por eso son nuestros inspectores los que salen a la calle”, explicó Silvia Collins, a la vez que agregó: “Vivimos un contexto que nos obliga a gestionar en un entorno que parece casi de ciencia ficción. Por eso, se han articulado una cantidad de medidas que hacen al abordaje de esta situación desde el área metropolitana, que es de alto riesgo por la concentración de gente y las condiciones ambientales. El detenimiento del dengue nosotros lo vivimos de forma coetánea a esta crisis, y la Ciudad no detiene su movimiento, sobretodo de prevención, asistencia y control. De esto, hoy, somos las comunas las que nos hacemos cargo”.

En cuanto a las denuncias por romper la cuarentena, Silvia aseguró que han disminuido en comparación con los primeros días. Según considera, esto sucedió porque a veces se generan interpretaciones erróneas o hay falta de información sobre la normativa. “Inclusive salimos con personal jerárquico de toda la Comuna a asistir al principio, porque había muchas de estas denuncias, por ejemplo, la gente pensaba que los bares tenía que cerrar, no que podían estar abiertos para hacer delivery”, destacó Collin.

Con respecto al funcionamiento interno, se realizó un relevamiento acerca de las zonas que no podrían dejar de funcionar y qué empleados pertenecían a la población de riesgo, y a partir de allí se determinó la cantidad de personal que está autorizado para poder circular en la calle. La mayor parte del trabajo se realiza de manera remota y cuando hay que hacer una inspección, se encuentran directamente en el lugar. Las unidades de atención no están funcionando, excepto en cuestiones indispensables, como los DNI. Por esta razón, el GCBA determinó que se prorroguen las renovaciones y los vencimientos, tales como las del carnet de conducir y el pago de multas.

Por otro lado, cuando se le preguntó su opinión acerca de la situación del Hospital Ramos Mejía- en donde los trabajadores reclaman los insumos de bioseguridad básicos-, la cabeza comunal argumentó que el Gobierno porteño compró los insumos para un año, en una compra única, para todo el sistema de salud y que actualmente todos los recursos del presupuesto de la Ciudad están asignados a la emergencia.

“Yo entiendo la situación de los operarios y el esfuerzo que está realizando el sistema de salud, y también es cierto que es un área central y que ha tenido una cantidad de repercusiones en función de que se han suspendido las licencias, pero creo que hay que reflexionar sobre que los centros asistenciales tienen áreas destinadas específicamente para la atención de los posibles infectados y otras que no, entonces tenés que darle prioridad a los que tienen mayor riesgo de contagio”, afirmó.

Y enfatizó en que confía en la autoridad sanitaria porque, según replicó, los protocolos se están implementando como corresponde. “Entonces yo creo que a medida que pase el tiempo va a haber más provisión, pero uno no puede pretender que de un día para el otro, tengan cubierto el suministro de materiales al 100% del espectro del personal sanitario”, destacó.

Luego habló sobre la gran cantidad de personas en situación de calle de la Comuna 3, que se debe, entre otras cosas, a que es el mayor centro comercial de la Ciudad, con una gran circulación de gente, y que, además, es el centro de transbordo de muchos transportes públicos. La comunera informó que el GCBA fortaleció la presencia del Buenos Aires Presente (BAP), que se ocupa de atender a personas y familias en condición de riesgo social, afectadas por situaciones de emergencia o con derechos vulnerados.

En este sentido, la Comuna 3 está trabajando de cerca con el BAP y con el polideportivo Martín Fierro, ubicado en Oruro y Urquiza (San Cristóbal), que está albergando alrededor de 100 personas en situación de calle. Además, desde la Ciudad y la Comuna intervinieron en algunas situaciones de desalojo, buscando articular con la Defensoría del Pueblo y la Policía, hasta que salió la normativa nacional que los impide.

Por último, destacó que, a pesar de que tienen sus diferencias ideológicas, la Junta Comunal actual tiene una muy buena relación entre todo los bloques que la componen y que todas las decisiones que tomaron fueron de forma unánime. Durante el aislamiento, se mantienen conectados de forma permanente a través de las plataformas digitales.

“Lo que me parece importante es tomar conciencia de la responsabilidad que tenemos cada uno y de poder trabajar para reducir las posibilidades de riesgo que tenemos en una circunstancia como esta. Acá no hay banderas, lo que hay es la necesidad de apelar a la máxima responsabilidad posible. Nosotros aludimos, además de a una responsabilidad colectiva, a una responsabilidad individual, porque no podemos tener un niñero para cada ciudadano, sino que tenemos que hacernos cargo de las obligaciones que tenemos en una situación de emergencia, en una ciudad como es esta y en una comuna como es la tres, con todas las particularidades con las que convivimos cotidianamente”, concluyó Silvia Collins.