Jardín del Ramos Mejía: una conquista y un reclamo históricos

Les trabajadores del Hospital Ramos Mejía y la toda la comunidad educativa de la Escuela Infantil N°6 denuncian el vaciamiento que está haciendo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de la mano de la Ministra de Educación Soledad Acuña. Esta semana, un camión del concesionario de los comedores de la ciudad retiró elementos de cocina del comedor: “El juez ordenó refacciones, pero también –aclara Valeria Scaffa, docente y delegada de UTE– que no se retirara nada del edificio. Así que el ingreso de ese camión fue hacer oídos sordos una vez más a lo que dice la justicia”. Desde Abran Paso, nos comunicamos con ella para entender qué pasa y qué hay detrás del vaciamiento del jardín del Ramos.

AP: ¿Cuál es la situación de la causa judicial?

Valeria: La causa judicial sigue, aunque en este tiempo no hubo movimientos. Cuando se levante la feria judicial se van a hacer presentaciones con respecto a lo ocurrido en estos días. Por otro lado, de parte del Gobierno de la Ciudad no tuvimos comunicación con nadie. De hecho, el empleado del gobierno que estaba ahí, no quiso dar su nombre. Yo lo tengo visto porque estuvo en varias reuniones anteriores del conflicto. 

AP: ¿Cuáles son los motivos por los que el Gobierno de la Cuidad insiste en el “traslado”?

Valeria: Nosotros lo consideramos un cierre por la historia que tiene el jardín hace muchos años. Ya en el 2018 se hicieron obras muy importantes que tenían que ver con los techos del segundo piso y del primer piso dos salas. Durante ese tiempo, los que trabajábamos en esas salas nos tuvimos que trasladar a otro edificio que estaba recientemente inaugurado a medias, un jardín que está en Venezuela 3269. Así que obras se hicieron y volvimos y seguimos trabajando normalmente hasta diciembre de 2019.

El Gobierno de la Ciudad se apoya en argumentos como condiciones del edificio, pero el juez en todo momento hizo los peritajes y las visitas oculares. Después, dejó asentado que no se observaba ningún inconveniente para seguir funcionando ahí. Y por otro lado, se apoyan en que es una decisión de la Ministra de Educación sacar los jardines de los hospitales porque -según ellos- corremos peligro por temas de salud por los contagios, bacterias y virus.

Nunca hubo ningún problema ni siquiera en el 2009 cuando fue la gripe A. Además, el edificio histórico del jardín tiene su entrada independiente y no está pegado al edifico del hospital, está separado por una amplia playa de estacionamiento. Así que ellos se apoyan mucho en esas cuestiones, pero la verdad es que creo que es más un ensañamiento y un capricho que otra cosa. Porque, además, nunca nos informaron que iba a haber una política de readecuación o reubicación de los jardines que se encuentran en los hospitales de la ciudad. 

AP: ¿Cómo impacta en la comunidad este vaciamiento?

Valeria: El traslado ya se hizo abruptamente. El primer intento de vaciarlo fue apenas terminó el ciclo lectivo del 2019. Ahí hubo una jornada muy intensa en la que se logró frenar, pero ya el traslado de la planta docente y la matrícula de alumnos que concurría a ese edificio funciona desde el 2020 en edificio nuevo de la Manzana 66. Ese edificio inicialmente fue pedido y reclamado por los vecinos y las vecinas.  Formaba parte de un proyecto de una nueva escuela, no estaba pensado para que este jardín sea trasladado.

Siempre menciono su historia porque tiene que ver con una conquista de los trabajadores y las trabajadoras del Hospital Ramos Mejía . En principio fue una guardería, un espacio de contención y cuidado que le daba la facilidad a las mamás por ejemplo de ir a amamantar todas las veces que sea necesario y concurrir ante cualquier situación. Ha sido una conquista de la comunidad hospitalaria.

Hay una comisión que tuvo una fuerte presencia en ese proyecto, estamos hablando de personas que aún hoy continúan desaparecidas. Antes, sufrió el embate de la dictadura y se volvió a rearmar. Actualmente, está bajo la órbita del Ministerio de Educación, pero conformado como escuela infantil y como una institución educativa como todas las demás. Y si bien los primeros afectados son los trabajadores porque el convenio prioriza las vacantes para ellos, es abierto a toda la comunidad.