Incorporan la figura de Centro Cultural al Código de Planeamiento Urbano

Este nuevo marco normativo facilita la adecuación de los espacios más pequeños ya que los centros se clasificarán en cuatro categorías, de acuerdo a su capacidad de asistentes, y cada una tendrá su propia forma de evacuación o egreso. La modificación, publicada en el Boletín Oficial, termina de cerrar el ciclo legislativo que comenzó con la sanción de la Ley sobre Centros Culturales en la Ciudad, aseguraron desde la agrupación Abogados culturales.

El 29 de diciembre, dos días antes de terminar un año conflictivo para la producción cultural porteña, los impulsores de distintos centros culturales de la Ciudad finalmente consiguieron un motivo para levantar la copa y brindar: El gobierno porteño publicó en el Boletín Oficial la Ley Nº 5369 que incorpora la figura de Centro Cultural al Código de Planeamiento Urbano. “De esta manera se termina de cerrar el ciclo legislativo que comenzó con la sanción de la Ley Nº 5240” aseguran desde la agrupación Abogados Culturales.
Esa ley, definió la la figura de “Centro Cultural” como todo espacio no convencional, experimental o multifuncional en el que se realicen manifestaciones artísticas de cualquiera tipología que signifiquen espectáculos, funciones, festivales, bailes, exposiciones, instalaciones o muestras con participación directa o tácita de los intérpretes o asistentes. La ley 5240 permitía que en este tipo de establecimientos puedan realizarse ensayos, seminarios, charlas, talleres, clases o cualquier actividad de carácter formativa relacionada con todas las manifestaciones tangibles e intangibles del arte y la cultura. Y aclaraba que la actividad de baile no podrá ser la actividad principal de los Centros Culturales.

Esta ley, que despertó los festejos cuando fue aprobada a fines de 2014, durante este año sufrió distintas presiones por parte de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) porteña lograron introducir modificaciones en el proyecto de ley que le exigían a los centros culturales funcionar sólo con una habilitación definitiva y no con el inicio del trámite, les prohibía vender comida y bebida, exigía modificaciones estructurales imposibles, operando sobre un vacío legal que existía. pero debía ser complementada con la modificación en el código de planeamiento urbano.

Con estos argumentos a cuestas, los inspectores de la ciudad se dedicaron durante el 2015 a clausurar distintos espacios culturales que volvieron a poner en alerta a los espacios y organizaciones que habían peleado por la aprobación de la ley 5240.

Finalemente, luego de múltiples reclamos y movilizaciones en octubre de 2015 se aprobó una legislación más progresista. Las últimas modificaciones introducidas a la ley buscaron evitar que los pequeños espacios culturales autogestivos sean tratados con los mismos requisitos que los grandes espacios comerciales, por ejemplo evitándoles onerosos e inútiles estudios de impacto ambiental como requisito para la habilitación.
En este marco, los centros se clasificarán de acuerdo a su capacidad de asistentes en cuatro categorías, cada una con su propia forma de evacuación o egreso: Centros clase A, que podrán albergar hasta 150 personas en una superficie no mayor a los 300 metros cuadrados, clase B para los que van de las 151 personas a las 300 y no poseen una superficie mayor a 500 metros cuadrados, los clase C, que van pueden alojar desde 301 a 500 personas en una superficie no mayor a mil metros cuadrados y finalmente los clase D, que admiten más de 501 personas y poseen una superficie mayor a los mil metros cuadrados.

La frutilla del postre llegó en la última semana del año cuando el gobierno porteño publicó en el Boletín Oficial la Ley Nº 5369 que incorpora la figura de Centro Cultural al Código de Planeamiento Urbano. De esta manera, ya no habrá marcha atrás y se espera un 2016 con un desarrollo menos tormentoso de los espacios culturales de la Ciudad.