Hospital Ramos Mejía: ante el reclamo de trabajadores, Ciudad designa más enfermeros pero continúan los pedidos

Contar con equipamiento e instalaciones apropiadas es sostenido desde el inicio de la pandemia por los profesionales del principal efector público de salud de la Comuna 3.

Las fases cambian, los permisos se relajan, pero los reclamos son los mismos. Desde el comienzo de la pandemia los profesionales de la salud del Hospital Ramos Mejía (Urquiza y México) mantienen en alto una serie de pedidos a las autoridades del Gobierno porteño para garantizar el bienestar del personal y a su vez tener las herramientas indispensables y apropiadas para atender pacientes, tanto casos confirmados como sospechosos. 

La última intervención pública se hizo este miércoles 15 de julio, a 48 horas del anuncio tripartito (Nación, Ciudad y Provincia) sobre el futuro del aislamiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Esa mañana, decenas de trabajadores y delegados se concentraron en la puerta del hospital público, el principal efector de la Comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal) y alrededores. Es una acción que se hace en forma periódica desde el inicio del aislamiento.

Reforzaron su pedido para que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires entregue elementos de protección personal (EPP). El hospital porteño es uno de los encargados de atender casos positivos y sospechosos de Covid-19, tanto en sus instalaciones habituales como en la Unidad Febril de Urgencia, montada en el estacionamiento a cielo abierto de la calle México. 

Los trabajadores iniciaron dos acciones de amparo para solicitar, vía judicial, que el Gobierno porteño cumpla con la entrega de equipamiento apropiado. Sin embargo, pese a que la Justicia falló en favor de los profesionales de la salud, continúa el reclamo.

Los médicos hacen este reclamo ya que son varios los profesionales de la salud contagiados con Covid-19. Según el parte diario del Ministerio de Salud de la CABA al 17 de julio hubo 610 testeos positivos por el sistema PCR a profesionales de distintos centros de salud. Hay que sumar 403 PCR positivos en geriátricos. 

Otro tema central del reclamo fue la designación de más personal para hacer frente a la necesidad de atender una creciente cantidad de pacientes vinculados al coronavirus. Ante este medio habían hablado delegados del Ramos Mejía y habían contado que muchos profesionales fueron licenciados por tener comorbilidades (enfermedades de base) o tener una edad que los sitúan como población vulnerable. 

Destacaban que luego de esas licencias no hubo nuevas designaciones, lo que hacía más compleja la labor diaria. El reclamo sostenido se mantuvo y bregaba por el nombramiento de al menos 50 enfermeras. 

Esta semana parece que llegó a un punto de acuerdo con las autoridades porteñas. El día previo a la manifestación de trabajadores, el ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Fernán Quirós, concurrió al hospital y se entrevistó con directivos y trabajadores.

Allí el funcionario les comunicó que en breve iban a designar 20 nuevos enfermeros, sumándose a otras 20 designaciones. 

Sumaron al reclamo un plus salarial (50% del básico) y la instalación de O2 central, según puntualizaron desde el cuerpo de delegados.

A comienzos de julio el Defensor del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Alejandro Amor, visitó el Ramos Mejía y habló con los trabajadores. El funcionario luego expuso: “le solicitamos al Gobierno porteño que incorpore allí más insumos de bioseguridad, más personal y que habilite un área con oxígeno central para sala Covid”.

En las últimas semanas la ocupación de camas en el sector público con pacientes graves llegó al 70%: 283 de las 400 dispuestas para casos de Covid-19 (datos según el parte oficial del 17 de julio). 

Ante esta situación, este viernes 17 de julio, al término del aislamiento estricto, el ministro Quirós agregó que el 74% de las camas de terapia intensiva del sistema de salud privado también están ocupadas (por casos de Covid-19 y por otras patologías). 

“Con la evolución de la curva (de contagios de Covid-19) estamos en condiciones de atender a las personas de manera correcta (en terapia intensiva)”, afirmó Quirós, quien indicó que “trabajamos en conjunto con el sector privado para agilizar las altas”.

Al ser consultado sobre si algunos hospitales porteños están colapsados o cerca de la saturación por los casos de coronavirus, Quirós señaló que, en la Ciudad, hay un sistema de semáforos entre los 20 hospitales públicos, de acuerdo a la complejidad de cada uno.

“Tenemos 280 camas de terapia intensiva ocupadas de las 400 (70%) dispuestas para atender pacientes con coronavirus en 20 hospitales dedicados a la atención de la pandemia y entre esos hay un cinturón rojo, amarillo y verde”, precisó.

Al respecto, detalló que “los de más complejidad son los rojos, que tiene más personal y equipamiento”, y señaló que, cuando se ocupan los rojos, entonces envían pacientes “al amarillo y luego al verde”.

“Es frecuente que tengamos hospitales más tensionados, como los rojos, que son cuatro, que algunos días van a a estar más ocupados y, como ayer, se derivarán a otro hospital. Es algo cotidiano y se gestiona para eso, para garantizar la atención a todos los vecinos”, insistió Quirós.