Hay más presencia policial en el Polo falopero y los vecinos esperan que dure

Efectivos del DOUCAD de la Policía de la Ciudad custodian la zona, lo que desalienta el narcomenudeo.

Los vecinos están un poco más tranquilos, pero no se quieren confiar. La Policía de la Ciudad ha reforzado los patrullajes, incluida la presencia del equipo especial DOUCAD (División Operaciones Urbanas de Contención de Actividades Deportivas), en el Polo Falopero de Once, bautizado así por la gente que vive en torno a Yrigoyen, Moreno, Loria y Catamarca, al sur de Plaza Miserere. 

El Polo Falopero es un dolor de cabeza para quienes tienen su casa allí o deben transitar por distintos motivos. El narcomenudeo a toda hora, las peleas entre bandas de traficantes y los robos son constantes. Los dealers y ladrones se manejan con una impunidad alevosa. 

Los vecinos nunca bajaron los brazos y han participado de forma activa en todas las instancias de debate posible. Este tema se ha tocado varias veces en el Consejo Consultivo Comunal 3 (asamblea de vecinos y fuerzas vivas de Balvanera y San Cristóbal), también en los Foros de Seguridad Pública (FOSEP, creados por la Ley porteña Nº 4.007) y en el ciclo mensual de debate Comisarías Cercanas. 

De hecho, este medio cubrió varias veces los FOSEP de la Comuna 3 y las reuniones de Comisarías Cercanas, donde asistían vecinos para hablar con autoridades policiales y funcionarios del Poder Ejecutivo.

Los vecinos llevaban problemas concretos, como lo que acontece en el Polo. Incluso planteaban los nombres de los dealers y los horarios en que deambulaban por las esquinas donde se vendía droga. Buena parte de los presentes manifestó ante este medio que se llevaban la impresión de interferencias entre las autoridades policiales y las fiscalías de turno. Un aspecto que quedaba afuera de estas instancias de diálogo terminaba por definir la continuidad de los problemas de seguridad en Once y en tantos otros sitios porteños. 

Pese a que la situación en el Polo todavía es alarmante, los vecinos manifiestan que hay leves mejoras. Desde mayo de este año el comisario Adrián Rosa, tal como se informó, está al frente de la Comisaría Comuna 3 A (Lavalle y Pueyrredón). El territorio del Polo es su responsabilidad. Con buen diálogo con los vecinos, impulsó medidas como la presencia del DOUCAD a nivel territorial. 

Un vecino que reside a pocas cuadras del Mariano Acosta nos contó: “En pandemia, al haber menos vecinos, se aprecia mejor a quienes están ofreciendo o su cuerpo o sus sobres con sustancias en la vía pública. Los vecinos estamos más alerta a esas irregularidades”.

“Da la posibilidad a la policía, al menos acá en la 3 A a estar más alerta y también se incorporó parte del DOUCAD, o los policías de negro, que se trasladaron desde la zona de la plaza Manzana 66 en Belgrano y Jujuy a la zona de avenida Rivadavia. Por ahora parece que hay tranquilidad veremos con el paso del tiempo”, añade.

“Hay una crítica que hago, que la plasmé las veces que fui a Comisarías Cercanas, y es a las fiscalías. Han pasado hechos donde la policía interviene en la vía pública y pide instrucciones a los fiscales. El problema es que los fiscales a veces se hacen los distraídos. No entiendo todavía por qué y en los foros de seguridad no se terminan de entender estas situaciones”, concluye.

Otra vecina detalla: “La situación de un tiempo a esta parte cambió porque vemos presencia policial en el barrio. La cuestión de fondo no sé si se puede resolver de manera sencilla, pero los vecinos nos sentimos un poco más a resguardo con respecto a la tranquilidad del barrio, porque nosotros pasamos muchos momentos delicados por culpa de delincuentes, narcos”. 

“Hay una puerta giratoria con respecto a quienes cometen delitos. Esperamos que los fiscales actúen y que no haya complicidad policial ni con ladrones ni con dueños de lugares donde se dirimen cuestiones ligadas a la venta y distribución de droga”.

“La presencia policial hoy está, lo importante es que perdure. Que los delincuentes vean que no siempre van a tener impunidad. Los vecinos nos propusimos ir hasta las últimas consecuencias porque estamos hartos de sentirnos basureados. Vamos a las reuniones, hacemos reclamos y nos hacemos oír, pero vemos que sigue lo recurrente, la situación de inseguridad, la venta de droga, el delito. No queremos más eso”, concluye.

Una vecina de la calle Urquiza, cerca de uno de los restaurantes denunciado como punto de distribución narco, cuenta a este medio que la “situación está un poco mejor, pero no es espectacular”. “Hoy con pandemia y todo vemos cómo en las terrazas de los hoteles hay fiestas con un montón de gente, con la música fuerte. Pero las cosas en la calle están mejor, sí”. 

Cuenta que bajó la cantidad de grupos de personas en la vía pública a cualquier hora y que en algunos bares de la zona también hay menos gente reunida para comprar droga, según su testimonio.

“Antes era natural encontrar manchas de sangre en la vereda de andá a saber qué pelea. Tuve que sacar todos los timbres de la puerta de mi casa porque a la madrugada se apoyaban y me despertaban. El frente está todo dañado, pero no quiero gastar plata de gusto en repararlo porque sé que al poco tiempo lo van a deteriorar”.

“Los vecinos están conformes. Somos todos trabajadores y nos angustia muchos esta situación. No nos podemos mudar porque nos ofrecen migajas por estas propiedades, justamente porque esta zona no es segura. Así que lo único que podemos hacer es esperar que las mejoras sean a largo plazo, no solo porque aumenten los patrullajes”, concluye.