“Hacer burbujas para toda la escuela es inviable”

La rectora del Mariano Acosta de Balvanera afirmó que la vuelta a la presencialidad no es una propuesta atractiva para las familias y aseguró que es imposible extender el sistema de burbujas a todos los alumnos.

Con el paso del aislamiento al distanciamiento social, preventivo y obligatorio en la Ciudad se habilitó la vuelta a clases presenciales de manera progresiva, iniciativa que se suma a las actividades de revinculación que ya se estaban llevando a cabo en los 7mos de primaria y 5tos de secundaria. Sin embargo, Andrea Berman, rectora de la Escuela Normal Superior n°2 Mariano Acosta (Gral. Urquiza 277, Balvanera, Comuna 3), le aseguró a Abran Paso que los rectores de escuelas grandes están de acuerdo en que la proposición de burbujas extendidas a toda la escuela es inviable.

“Yo no puedo tener en un patio conviviendo burbujas que consideren a toda la población de la escuela. No tengo docentes, no tengo patio, no tengo propuestas para hacer. Eso le pasa a todas las macroescuelas”, explicó. Para expresar estas preocupaciones ya solicitaron una reunión con la directora de Escuelas Normales, a la que le manifestarán: “No es que no queremos, que no nos gusta o que es peligrosa. Pasa todo esto, pero sacando lo que son valoraciones personales, no se puede hacer”.

En cuanto a las actividades que ya se están llevando a cabo en los establecimientos, Andrea enfatizó en que no son tareas de revinculación, ya que los chicos y los docentes siguieron vinculados todo el año. Las clases se dieron en diferentes formatos y hasta se entregaron fotocopias a los niños que no pudieran acceder a las plataformas. “Los profesores han trabajado un montón para que el vínculo no solamente siguiera sino que se profundizará”, resaltó. 

En la primera etapa de regreso a la presencialidad para 7mo grado y 5to año, la gran mayoría de las familias acordó no enviar a los chicos, según aseveró Berman. En primaria, que tiene un total de más de 110 escolares aproximadamente, no tuvieron burbujas en turno mañana y a la tarde solo tuvieron una con dos estudiantes. En la secundaria, con 130 alumnos, contaron con una burbuja con dos jóvenes a la mañana y otra con dos a la tarde

“En principio hay una sensación de inseguridad, de que no están dadas las condiciones, no hay una aceptación de que no hay peligro, entonces sigue existiendo el riesgo de contagio y muchas familias no mandan a sus hijos si saben que puede ser un portador de virus, porque viven con los abuelos o tienen contacto con otros miembros de la familia. Y por otro lado, la medida no es tentadora porque no se trabajan contenidos académicos, no hay una propuesta para que todo el curso se pueda vincular y verse entre ellos. Los  estudiantes no tienen mucha motivación para venir a la escuela. Creo que cada familia ha hecho la ecuación de que los riesgos superaban a los beneficios y optaron por decir que no”, resaltó la rectora.

También aclaró que ellos nunca fueron consultados por las medidas que se tomaron. Es más, tampoco son informados. “Siempre la información primero va a los medios y después viene a las escuelas. Todas las decisiones que se han tomado primero las escuchamos por algún medio masivo televisivo, y empieza la inquietud porque escuchamos tal cuestión y no sabemos si es verdad o no, y a los dos tres días nos aparece la comunicación. Yo creo que hay mucho desconocimiento de cómo funciona una escuela grande. El Mariano Acosta son cuatro escuelas en una: nivel inicial, primario, secundario y terciario, y todos tienen tienen varios turnos. Es una macroorganización que no la tienen en cuenta o la conocen y deciden no considerarla”, apuntó.

Y concluyó: “Si vos me preguntás a mí, todos queremos volver y que las cosas vuelvan a ser como antes o parecidas a eso, pero no de esta manera, no con estas condiciones. Hacia el fin del ciclo lectivo estamos todos empezando a extrañar y a sentir la necesidad de volver a los encuentros y a algún formato de trabajo más humanizado. Pero esto en la esperanza hacia el año que viene, como proceso”.