Familiares y sobrevivientes de Cromagnon buscan la patrimonialización del boliche de Balvanera

Foto. El resaltador

Enviaron una carta a los legisladores porteños de la Comisión de Planeamiento Urbano para solicitarles que traten el proyecto para declarar el establecimiento patrimonio histórico, con el objetivo de que no sea reabierto.

Luego de que los integrantes del Movimiento Cromañón conocieran que el predio donde ocurrió la masacre -en la que murieron 194 jóvenes- fue devuelto a la sociedad offshore Nueva Zarelux S.A, perteneciente a Rafael Levy, comenzaron a conformar un proyecto de Ley para que se declare patrimonio histórico. Sin embargo, la propuesta está frenado, ya que la Comisión de Planeamiento Urbano, que debe tratarlo en primera instancia, todavía no se reunió a tal efecto.

La aprobación de la iniciativa, si bien no le quita el establecimiento a Levy, le genera ciertos condicionamientos, como no poder construir, ni destinarlo a cualquier actividad, ni modificarle la fachada. En decir, le da un mayor valor histórico y, a su vez, le quita valor económico. Silvia Bignami, madre de Julián Rozengardt y miembro del Movimiento Cromañón, le comentó a este medio que tienen pruebas de que el inmueble ya fue limpiado y pintado en algunas partes, como un intento de borrar las marcas de las víctimas.

En este marco es que la agrupación envió una carta a los diputados de la Ciudad para solicitarles que pongan en consideración el tratamiento del documento, y para que permitan la presencia de las familias durante la sesión donde se lleve a cabo el procedimiento del mismo a fin de presenciar las argumentaciones referidas a la resolución tomada por la Comisión.

En un primer intento, habían presentado un proyecto de expropiación ante la legislatura. “Teníamos todo en nuestra contra, un gobierno macrista que sabemos que la palabra expropiación ya les cuesta un montón. Sin embargo, nunca nos dijeron que no a nuestro pedido, pero nos dijeron que no se podía por una cuestión económica”, explicó Silvia. La expropiación en nuestro país requiere que se indemnice al dueño del lugar, y allí es donde se plantea un tema presupuestario. Pero para los sobrevivientes, pasa más por una decisión política que por una problemática económica.

“En ese marco de tratar de entender la lógica de la legislatura, surgió la posibilidad de plantear un proyecto alternativo que prepare las condiciones para la expropiación. Y así fue que presentamos la iniciativa de patrimonialización, para el resguardo del lugar. Nosotros consideramos que el boliche es un patrimonio histórico porque refleja la mayor masacre contra jóvenes que hubo en la Ciudad. Esto fue levantado por las bancadas de la izquierda, el Frente de Todos y quienes ahora son aliados del oficialismo, como lo son el socialismo y Evolución”, manifestó Bignami

Según expuso, si contaran la cantidad de diputados que dieron su palabra, alcanzarían los votos necesarios para que la ley se apruebe. No obstante, desde la agrupación creen que no se pone en tratamiento el tema para no decirles que no. “Lo que estamos planteando es que esta comisión, que se ha reunido por problemas que para nosotros no revisten la misma contundencia, se encuentre pronto, discuta nuestro proyecto y le de una primera sanción, para que podamos avanzar. O que el oficialismo se la juegue a decirnos que la Memoria no le importa y que no quiere saber nada con esto, cosa que nunca nos ha dicho”, resaltó.

“Creemos que este proyecto tiene que ver con elaborar las pérdidas y con que la propia Ciudad tenga un espacio para pensar qué pasó en Cromañón. Imaginate que abren otro boliche ahí: A nivel concreto, es un riesgo para los jóvenes de Once, pero a nivel simbólico es decir que ahí no pasó nada. De hecho, es lo que se intentó hacer cuando se limpió el lugar y se pintó las paredes, y eso lo sabemos porque hay fotos. Eso a nosotros nos parece que es una afrenta a la Memoria. Ni siquiera queremos que la gente tenga nuestra versión pero sí que sepa que acá pasó algo”, sostuvo.

Y concluyó aclarando que ellos no ignoran el momento sanitario y político de la pandemia, sino que, por el contrario, creen que es la ocasión de poner estas problemáticas sobre la mesa. “Cromañón, cuando nos pasó por encima, nos puso en cuestión cómo y qué vida queremos vivir. Hay una vinculación entre los hechos de la Memoria y la pandemia. Hay que vivir pensando en qué pasó, porque eso nos va a ayudar a vivir mejor en el hoy”, planteó.