El nuevo plan educativo de la Ciudad dejaría afuera 144 orientaciones

La Ciudad de Buenos Aires deberá eliminar de su sistema educativo las 144 orientaciones que actualmente existen en sus planes de estudios y adecuarse a las apenas 10 propuestas por la reforma “Nueva Escuela Secundaria”. El Gobierno de la Ciudad encaró el proyecto de reforma a partir de la resolución del Consejo Federal de Educación que busca establecer criterios comunes para todos los sistemas educativos provinciales y garantizar la validez de los títulos en las 24 jurisdicciones.
Según la legisladora porteña Laura García Tuñón, la educación se destruyó con la Ley Federal de Educación de 1993, que fragmentó el sistema educativo y destruyó las escuelas técnicas y artísticas en muchas provincias. La Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Neuquén fueron las únicas que no aplicaron el sistema educativo polimodal. Por este motivo, la Ciudad de Buenos Aires cuenta con 144 orientaciones, algunas específicas de una escuela y otras que son comunes a 5 ó 6 colegios en relación a las necesidades de la zona.
“El Consejo Federal de Educación armó estas 10 orientaciones (Ciencias sociales y humanidades, Ciencias naturales, Economía y administración, Lenguas, Arte, Agro y Medio Ambiente, Turismo, Comunicación, Informática y Educación Física) con el objetivo de unificar un sistema fragmentado por la Ley anterior”, aseguró Tuñón.
La Ciudad de Buenos Aires para poder aplicar la normativa vigente, tendrá que reducir la cantidad de orientaciones, materias y carga horaria de su sistema educativo. Según un documento presentado por la Dirección General de Planeamiento Educativo, en 1ro. y 2do. Año, Historia y Geografía sumarán un mínimo de 7 horas cátedra semanales, en 3ro. 6 horas, en 4to. se establecen 3 horas de “Optativa Ciencias Sociales” (Historia, Geografía, Sociología, Antropología o Economía) y para el último año quedará a criterio de cada institución.
Comentó Tuñón que a nivel nacional no todas las provincias han tomado las 10 orientaciones (Jujuy tomó solo 4) y que en la Ciudad de Buenos Aires una de las orientaciones que se habían quitado corresponde al bachillerato pedagógico. “Hoy faltan muchísimos maestros en las escuelas de Buenos Aires. El bachillerato es el primer paso de una carrera docente. El año pasado se recibieron en el Colegio Mariano Acosta, 7 personas con esa orientación”, argumentó.
La Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires pidió al Consejo Federal de Educación la incorporación de 7 orientaciones: Pedagógico, Físico-matemático, Gastronómico, Lenguas extranjeras, Letras, Agro y ambiente urbano, y Bilingüe internacional, que responden a necesidades del ámbito público y privado. “La escuela Ernesto Che Guevara de Parque Avellaneda con especialización en paisajismo y ornamentación, fue creada en función del parque y el vivero. Y salvo por la escuela Hicken de jardinería, su instrucción no tiene comparación”, enfatizó la legisladora.

“Cada situación geográfica debe estar adecuada a la educación que reciban los jóvenes, debe ser útil para un fin laboral y social. En Neuquén hay escuelas con especialización en petróleo que con esta reorganización se van a eliminar”, advirtió Tuñón.
“7 jóvenes que egresan de la escuela con ganas de ser docentes, son demasiado pocos como para mantener tanta estructura. Pero son los maestros los que forman, hay que fomentar la carrera y no eliminar la orientación. Hay otras acciones que se pueden hacer desde el Estado para que más chicos quieran seguir esta carrera”, dijo la legisladora, y en relación a esto se cuestionó, que pasa con la carrera docente que no ya es apetitosa.
Para la legisladora porteña, la escuela secundaria está en crisis y se ha vuelto desinteresada. Comentó que se trata de falta de autoridad y no precisamente autoritarismo, que los docentes de hoy no saben qué hacer con estos jóvenes que a través de la computadora, del twitter, del celular, tienen una “escuela zapping”. “Antes había un ida y vuelta de discusión y de investigación mucho más dinámico, hoy con internet, los chicos copian y pegan textos sin siquiera leerlos”, recalcó.
“Antes el maestro tenía cierto prestigio, cuando yo elegí mi carrera en el 78, no cualquiera estudiaba esta profesión. Sabías que era un trabajo mal pago, porque nunca los maestros tuvieron un buen sueldo, pero ibas a la escuela, los chicos te escuchaban y los padres te respondían. Había un circuito en el que el maestro era respetado, nunca bien pago. Hoy, el salario de jornada completa con el máximo de antigüedad, que es mi caso (30), son 9700 pesos en mano. Mi hija tiene 10 años de antigüedad y está cobrando 6500 pesos”, comentó la legisladora y advirtió que con ese salario, un maestro que esta 8 horas en la institución no puede acceder a otras formaciones, otros bienes culturales necesarios para poder transmitir y aggiornarse para estar en contacto con estos jóvenes que traen inquietudes derivadas del manejo que hacen de las redes sociales y el rápido acceso a la información.
Según comento Tuñón, el quiebre educativo vino con la dictadura, pero fue la Ley Federal de Educación la que planteó el quiebre en la autoridad del conocimiento. Las editoriales empezaron a marcar el diseño curricular, el negocio condicionó la enseñanza.
“Las tomas no me gustan, pero son la única herramienta que tienen los chicos para reclamar. Quieren ser partícipes de lo que se enseña y se aprende en las instituciones. Las jornadas de participación fueron una burla, el primer material del cambio curricular llegó en el mes de junio, un día antes de que empezara la jornada. Libros de más de 1000 hojas con orientaciones para maestros, profesores y directivos. En julio tenían otra y en agosto tenían que definir”, planteó la legisladora porteña.
“Ademys sacó un comunicado en apoyo a las tomas y la UTE se mantuvo al margen del conflicto por su afinidad con el Gobierno Nacional”, concluyó Laura Tuñón.