“El DetectAR en la Comuna 3 fue un fracaso rotundo”

El Observatorio para la Defensa de los Derechos Humanos de Comuna 3 realizó un balance del operativo y lo calificó como “desastroso”.

El Operativo DetectAR, coordinado por Nación y Ciudad, comenzó a funcionar el 6 de junio en la Comuna 3, una de las más afectadas por el COVID 19. El objetivo del programa es la detección temprana de casos positivos, su aislamiento y el de los contactos estrechos. Sin embargo, para el Observatorio para la Defensa de los Derechos Humanos de Comuna 3, la ejecución de la iniciativa fracasó, a lo que se agrega la “confirmación de que el Gobierno porteño elaboró todas sus políticas sanitarias de apertura de actividades con un subregistro, tanto de casos positivos como de muertes”.

Héctor Francisetti, integrante de la organización, le comentó a Abran Paso que calculan que hay un subregistro de un 50% de casos. Ellos fueron quienes solicitaron, en un principio, la aplicación del plan en Balvanera y San Cristóbal, a través de diversas cartas dirigidas al ministro de Salud, Fernán Quirós. Su ejecución se basaba en que el GCBA recibiera un listado con los casos positivos que se cargaban en el sistema SISA y con esos listados salían a buscar los contactos estrechos y otros positivos, o los residentes podían acercarse a Manzana 66, donde funcionaba el programa.

“Podemos decir que ha sido un fracaso rotundo. Nosotros teníamos registradas aproximadamente 380 viviendas colectivas (hoteles, inquilinatos, pensiones y casas tomadas o casas colectivas), donde comparten baño, cocina y lugares comunes más de 5500 familias. Desde el primer día concentramos nuestra atención en estas casas y solicitamos al Gobierno de la Ciudad que tomara como prioritario el abordaje de esta problemática, ya que por las características de hacinamiento eran focos de contagios de una gravedad muy alta. Esto fue desoído. Del total de estas 380 viviendas, solo se accedió de manera regular y consistente con la búsqueda de casos positivos a 38, que albergan aproximadamente 670 familias, o sea que estamos hablando de un 10% de lo que debería haber sido la cobertura total”, explicó Héctor.

En este sentido, aseguró que ese modo de proceder derivó en un resultado “desastroso”, ya que, como muestran las cifras, la Comuna 3 es una de las zonas con el índice de contagios y muertes más alto. “Por eso seguimos insistiendo en que la política ha sido equivocada y negacionista de las terribles consecuencias que tiene la población, especialmente para aquellos sectores más vulnerables”, manifestó.

Y agregó: “Es necesario no solo el autocontrol de la población que se aísla voluntariamente y que usa el tapaboca, sino que además el GCBA no debe autorizar actividades que no son indispensables, y aquellas actividades indispensables deben ser controladas con un protocolo seriamente aprobado, y no como hace actualmente el ministro Quirós, que se lo conoce ya en el ámbito de la salud como el autorizador serial de protocolos. El gobierno debería rever su política sanitaria y aplicar en el ASPI, el aislamiento selectivo programado e intermitente, que los científicos e investigadores, tanto del Conicet como de las universidades públicas de Buenos Aires y Santa Fe han propuesto en la última conferencia de prensa que hicimos a nivel federal el 17 de septiembre”.