El ARGENTINAZO 2

Segunda nota dedicada a uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente de la República Argentina. Aquí el debate sobre las disputas de poder.

 

¿Recuerdo o camino vigente?

Cuando hablamos de enseñanzas de este camino, no lo hacemos a la manera de “recuerdos de un pasado glorioso pero que no volverá”, como pretenden de hecho ahora organizaciones políticas y sociales que adoptaron el camino parlamentario “como forma de aproximación al poder”.

Cuando hablamos de enseñanzas de aprender de los aciertos y los errores para dar un nuevo salto hacia delante. En este proceso reconocemos un camino sinuoso. La clase obrera entrará y saldrá reiteradas veces de curvas y contra curvas peligrosas en su lucha. Sabiendo que cuando se entra en una, por más que sea cerrada, no significa que se acabó ese camino o hay “atajo intermedio”, sino que sigue. Y que cuando hay remansos donde predomina la lucha política electoral, se debe transitar con precaución, tratando de acumular fuerzas para la ancha avenida revolucionaria, cuidándose de los precipicios del parlamentarismo al que lamentablemente algunas fuerzas han caído.

Quienes abandonaron ese punto de vista y consideran en los hechos que ese camino se cerró, cayeron en el escepticismo y se aferran al parlamentarismo.

El kirchnerismo en todos estos años ha utilizado un doble discurso. Ha apelado a ese período para hacer pasar políticas neodesarrollista, donde el enemigo declarado sería el “neoliberalismo”. Con esta impronta, se fueron manejando hasta la crisis económica del 2008, que golpeó a un modelo dependiente, agro-minero-exportador, que fomentó el consumo sin sustitución ni desarrollo nacional independiente. Las consecuencias las estamos padeciendo: 40% de inflación, nuevo endeudamiento, parálisis en el crecimiento, precarización, suspensiones y despidos.

Pero todavía pesa, y mucho, el recuerdo de ese duro pasado encarnado hoy en algunos candidatos de la oposición de las clases dominantes. El crecimiento de fuerzas de izquierda a nivel parlamentario, vino en gran medida a cubrir ese espacio. Pero corre peligro en transformarse en la izquierda del sistema si no se plantea utilizar esa fuerza en una política de frente único para conquistas en el movimiento obrero y popular que ponga el centro en las luchas.

La vigencia del camino del Argentinazo esta expresado en conquistas y enseñanzas que no han podido ser borradas de la memoria popular y vuelven cada vez que se tensa la lucha de clases. Algo semejante ocurre con el Cordobazo y el papel de los cuerpos de delegados de fábricas, que mostraron el camino insurreccional dirigido por los obreros. Entonces, la gran tarea de las fuerzas revolucionarias y antiimperialistas es la de mantenerse firmes en el camino revolucionario, sintetizar las experiencias y trabajar para elevar a un nivel superior lo que anida en cada uno de esos procesos y conflictos del movimiento obrero y popular, conquistando sus organizaciones de masas y creando los frentes únicos antiimperialistas para que el conjunto de los sectores populares, con la dirección de los trabajadores, pueda ser protagonista. Solo profundizando el camino del Argentinazo alcanzaremos ese maravilloso objetivo.