Ecuador y Mitre: a 15 años de Cromañón, una esquina, una reivindicación, un lugar de Memoria

Festival bajo la lluvia. La tormenta de Buenos Aires no impidió que se realicen las jornada de memoria, verdad y justicia impulsadas por familiares y sobrevivientes.

Sobrevivientes, familiares, amigos de los 194 fallecidos resaltaron la necesidad de reconvertir Mitre 3060 en un sitio de Memoria, pese a que la Justicia regresó el inmueble al empresario Rafael Levy. Refutan el memorial del Parque de la Estación, que costó $21.000.000.

Este lunes 30 de diciembre se cumplieron 15 años de la masacre de Cromañón, el incendio en el local de Bartolomé Mitre 3060, a metros de Plaza Miserere, durante un recital de Callejeros por el cual murieron 194 personas, la tragedia no natural más grande de Argentina desde entonces.

La jornada tuvo varias actividades de recordación, ya que existen diversos colectivos de familiares, amigos y sobrevivientes de los fallecidos. En Palermo Club (primero iba a ser el Obelisco, pero llovió) se presentó el video “Sin quebrarse”, una canción escrita por el sobreviviente Diego Cocuzzo. Organizó el colectivo No Nos Cuenten Cromañón. En paralelo, monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan, encabezó una misa en la Catedral Metropolitana, frente a Plaza de Mayo.

Sin embargo, hubo un documento unificado, que se leyó pasadas las 22 del lunes en un gazebo ubicado frente al santuario de Bartolomé Mitre y Ecuador, para resguardarse de la lluvia que arreció durante gran parte del día y obligó a modificar las más de 12 horas de actividades planificadas en este punto de encuentro de Once.

Como años anteriores, se profundizó en el pedido de justicia, en la necesidad de resaltar las falencias del Estado (controles defectuosos, coimas, etc.). Este año se caracterizó por el inmueble mismo de Mitre 3060, donde la comunidad de Cromañón pide que sea expropiado por el Estado porteño y que se monte un Espacio de Memoria, un Museo de Sitio o algo similar. Un buen ejemplo de ello puede ser la ex ESMA, que durante la dictadura cívico-militar fue un campo clandestino de concentración y hoy es un espacio cultural (ECNHI, Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, Museo de Malvinas, etc.) y será sede del Ministerio de Justicia de la Nación.

Sobre este aspecto, el documento consensuado profundizó: “La lucha de muchos años logró 21 condenas efectivas, totalmente insuficientes, a algunas y algunos de las y los responsables, entre estas personas se encuentran altos funcionarios y funcionarias de la Ciudad como Fabiana Fizbin, Gustavo Torres y Ana María Fernández, y policías como el subcomisario Carlos Díaz, además del empresario y gerenciador de Cromañón Omar Chabán, su mano derecha Villarreal, los músicos-empresarios y Rafael Levy, dueño del boliche, de talleres clandestinos y prostíbulos de la zona. Como si lo padecido y luchado estos 15 años fuera poco, a fines del año pasado el TOC 24 ordenó la devolución de las llaves del inmueble a Rafael Levy, quien fue condenado a 4 años y medio de prisión por su responsabilidad en la Masacre. Dentro del espacio se encontraban las pertenencias de las víctimas y de los y las sobrevivientes –zapatillas, banderas, celulares y hasta una bicicleta- objetos de un gran valor simbólico que fueron oportunamente reclamados al tribunal el cual, en ese entonces, había ordenado la judicialización del inmueble. No sólo no se resguardaron las pertenencias, en tanto objetos personales, sino que tampoco huellas de memoria que relataban el horror vivido esa noche”.

“Tenemos el derecho a contar nuestra historia como nosotres deseamos, no queremos la cultura de la “lavada de cara” como política pública, queremos una cultura construida por y para nosotres y para el conjunto del pueblo de la Ciudad. Aquello que sea significativo, es nuestra decisión. No vamos a permitir que les nieguen a las futuras generaciones, el derecho a entender qué lógicas llevaron a la muerte de 194 personas. Por esa razón, presentamos de manera independiente, dos proyectos de ley a la legislatura porteña, uno de expropiación y otro de patrimonialización para el resguardo del inmueble. El proyecto de un espacio para la memoria incluye la integración de este Santuario que hoy estamos habitando, embellecido por la actividad independiente de familiares y sobrevivientes, sin presupuesto, a puro corazón. El santuario YA ES un espacio de memoria, ahora falta la decisión política de expropiar el boliche”, se agrega.

48 horas antes, sin acto oficial se desarmó el obrador y se habilitó el acceso público del memorial sobre el Parque de la Estación, a la altura de Agüero y Perón, entre el anfiteatro, el Galpón Ferroviario, la antigua balanza de metal y una lomada.

Sobre este aspecto, en el documento consensuado expusieron los familiares: “El oficialismo porteño encabezado por Vamos Juntos, que cuenta con mayoría en la Legislatura porteña (en realidad la tuvo hasta el 10 de diciembre, pasó de 34 de las 60 bancas a 26), nos ha respondido, a través de la legisladora Victoria Roldán Méndez y el legislador Claudio Romero no contar con presupuesto para expropiar Cromañón, mientras vemos cómo gastan fortuna en obras de dudoso interés público. Un monumento inerte de mármol no salda la deuda que tienen con la masacre”.

Apenas ocurrida la tragedia, a fines de 2004, hubo un concurso de arquitectos para desarrollar un memorial sobre la calle Mitre, entre Jean Jaurés y Ecuador, frente al inmueble donde funcionaba Cromañón. Hubo un proyecto ganador, pero su ejecución se demoró. Sí se acondicionó la calle Mitre como plazoleta. Es el famoso santuario, que tiene murales, obras de arte y fotos de los fallecidos.

Por la demora, la asociación civil “Que no se repita” presentó un recurso de amparo que motivó el fallo del juez Roberto Gallardo. Al poco tiempo, en mayo de este año el Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte porteño licitó la construcción del memorial, adjudicando la obra por $21.636.237 a Ingecons SA. Previo a la aprobación de la ley, los operarios empezaron a construirlo.

En línea con esta sensación de abandono que manifiestan familiares y sobrevivientes, el documento agrega: “Como parte de esa lógica de desidia y maltrato recibidos, denunciamos la ausencia del Estado en la asistencia a familiares y sobrevivientes. A un año de su promulgación, el Ejecutivo porteño no reglamentó los artículos de la Ley de Reparación Integral que se encargan del acceso a salud, educación y trabajo, tan necesarios en los tiempos que corren, para familiares y sobrevivientes. Como muestra del desinterés nos enteramos que fue recientemente disuelta la Dirección de Asistencia a la Víctima, cartera encargada de la implementación de la Ley. Repudiamos la reducción del presupuesto no sólo para el acompañamiento de familiares y sobrevivientes de Cromañón sino también para veteranos de Malvinas”.

En este contexto, hubo solidaridad con otros casos de muertes vinculadas a desinteligencias del Estado: “Las responsabilidades y complicidades tienen nombres y apellidos. Lo sabemos porque hemos marchado con los y las familiares de Luciano Arruga, quienes nuevamente denuncian que es la policía del intendente Espinoza de la Matanza, que tortura, asesina y desaparece, pero a él parece no interesarle. Lo sabemos porque estamos con la lucha de las y los familiares de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, asesinados por el Estado en el 2002, con clara responsabilidad política del entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires Felipe Solá quien en su momento felicitó al comisario asesino Fanchiotti y ahora acepta que cuando la policía reprime, la decisión es política, no de la misma policía. Hoy, en un nuevo atentado contra la memoria, Felipe Solá ha sido designado Ministro de Relaciones Exteriores. Con indignación vemos también, la designación de Vilma Ibarra, hermana – e histórica cómplice- de Aníbal, como Secretaria de Legal y Técnica frente a la posibilidad de que dicho cargo refuerce el poder político del destituido Jefe de Gobierno y/o facilite su acceso a un cargo público. Asimismo, indignadas e indignados, asistimos este año al accionar de la llamada justicia porteña que devolvió a Daniel Alberto Fischberg y Jaime Geiler la posesión del inmueble de Luis Viale 1296, donde funcionaba el taller textil clandestino que se incendió en 2006, en el que murieron una joven de 25 años embarazada, dos adolescentes y tres niños. Apoyamos el reclamo de sobrevivientes y familiares, para que se funde en el lugar, un espacio de memoria”.

El documento concluye con una reivindicación: “Quisiéramos en fin, en un día como este, hablar sólo de nuestras hijas e hijos, compañeras y compañeros, amigas y amigos. Abrazar a los y las sobrevivientes, abrazarnos entre sobrevivientes. Pero la realidad nos obliga a denunciar y acompañar otras tantas luchas, abrazar a otras y otros familiares y sobrevivientes, levantar sus banderas, sus consignas. La memoria, la verdad y la justicia NO SE NEGOCIAN. Seguiremos firmes en este Santuario, y en donde haga falta, por eso somos un Movimiento. No vamos a permitir que ninguna falta de política ni ninguna injusticia nos vuelvan a paralizar. Tenemos 194 razones para luchar contra la impunidad, más todas aquellas que se suman permanentemente. Hace 15 años Cromañón interrumpió nuestras vidas, haciéndonos dar un giro de 180 grados. Hace 15 años que lo miramos de frente y que aprendimos, con nuestros aciertos y desaciertos, a tomar la calle, a decidir, articular y exigir, con independencia de cualquier gobierno, aquello que nos corresponde. Gobierne quien gobierne, vamos a seguir luchando. Por ustedes, queridas hijas e hijos, hermanas, hermanos, amigos y amigas. Por nosotros y nosotras sobrevivientes, por quienes que no están, por quienes están y por quienes que vendrán: no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos”.

Este aniversario es particular, ya que hay una gran lucha concreta de fondo: lograr que Mitre 3060 se integre al tejido urbano de Balvanera como un sitio de Memoria, un lugar de recordación que mediante la cultura y la acción civil logre generar conciencia sobre la tragedia de Cromañón. Hasta el momento la voluntad del oficialismo ha sido adversa. Sin embargo, esto no detiene a las cientos de familias que bregan por una reivindicación oficial profunda sobre la tragedia ocurrida en Once.