Docentes y ONG se organizan para evitar abusos y secuestros de jóvenes a través de las redes sociales

Luego de haber conseguido la aparición de Layla, la Red de docentes, familias y organizaciones del Bajo Flores elaboró distintos materiales de orientación para que la comunidad sepa cómo desenvolverse ante situaciones similares y cómo tratar esta problemática en el aula.

Este año, chicas de 6to y 7mo grado y de nivel medio de distintas escuelas de la zona sur de la Ciudad se animaron a contar algo que las estaba atormentando desde hacía varios meses: un contacto de Facebook, al cual no conocían personalmente, les pedía que le enviaran fotos de ellas desnudas o teniendo relaciones sexuales, luego de haber mantenido algunas charlas previas para generarles confianza. Amenazaba con que, si no lo hacían, algo les sucedería a ellas o a sus familias. Las amenazas eran reales: estaban acompañadas de fotos de las puertas de sus casas, de datos sobre el trabajo de sus padres o sobre sus compañeros de escuela. Un día, una de las chicas se encontró con unos jóvenes encapuchados y armados que la esperaron en la puerta de su casa y la llevaron a un descampado para continuar con las amenazas. Las chicas se animaron a contarles a sus maestros lo que les pasaba. Se sentían culpables por haber aceptado en Facebook a estos contactos y temían que las retaran por haberlo hecho.
Ante la repetición de este hecho, que tomó conocimiento público luego del secuestro de Layla Fernández, la joven de 13 años que estuvo desaparecida durante 11 días y que fue encontrada gracias a la gran lucha que desplegaron tanto sus docentes del Normal 4 como su familia, el gremio docente Ademys junto a distintas organizaciones sociales decidieron crear una Red que contribuya a evitar que esta problemática se repita.
“Nosotros ya nos veníamos organizando porque dos o tres semanas antes que suceda el secuestro de Layla había casos de chicas que empezaron a contar en la escuela las extorsiones y amenazas que sufrían, muchas de ellas desde hace al menos un año” describe María Isabel Grau, secretaria de Prensa de Ademys.

Esta situación permitió que, apenas conocida la desaparición de Layla, el gremio actúe rápidamente y sea determinante para su aparición. “Nosotros, como sindicato, entendemos que tenemos que abordar todos lo problemas que hacen a la educación y eso hace también al trabajo con la familia de los alumnos, con las que tenemos vínculo desde la escuela ya que atendemos muchísimas de las problemáticas sociales que han surgido durante años” asegura Grau.

En este camino, Ademys, junto con la Asociación La Alameda, elaboraron y difundieron diferentes materiales que buscan, por un lado, darle visibilidad a esta problemática y trabajarla con los chicos en clase, y, por otro, orientar a docentes, padres, y a la comunidad en general sobre cómo desenvolverse ante situaciones similares de abuso y secuestro.

A continuación, compartimos dos ejemplos del material elaborado:

El primero es una actividad planteada para alumnos de sexto y séptimo grado.

Actividad
Lean el siguiente relato
Liliana está en 7mo grado. Todas las tardes, cuando vuelve a su casa, se conecta a Facebook. A veces sube fotos o canciones que le gustan. Pero casi siempre pasa horas chateando. Entre sus contactos están sus compañeros de la escuela, algunos primos y también otras personas que le enviaron solicitud de amistad. Un día, Liliana empieza a chatear con Facundo, un amigo de Facebook que no conoce en la vida real. Él le cuenta que está en primer año de la secundaria, que le gusta ir a bailar y jugar al fútbol. Liliana también le cuenta algunas cosas sobre ella. Chatean casi todos los días. Unos días más tarde, Facundo le pide que le mande fotos en donde ella esté desnuda. Liliana le responde que no, pero él insiste. Como Liliana sigue negándose, él la amenaza con que, si no lo hace, va a ir a buscarla a la puerta de la escuela. El comentario llega acompañado de una foto de la puerta de la escuela a la que va. Liliana lo bloquea pero las amenazas siguen llegando a través de otros contactos. Liliana no sabe si mandarle a Facundo las fotos que le pide o contárselo a alguien. Tiene mucho miedo y se siente culpable por haber aceptado en Facebook a alguien que no conocía.

Respondan estas preguntas en pequeños grupos y luego compartan sus respuestas con toda la clase.

1. ¿Quiénes aparecen en este relato? ¿Qué saben acerca de cada uno de ellos?

2. ¿Cuál es el problema que tiene Liliana?

3. En el relato dice que Liliana se siente culpable. ¿Creen que ella tiene la culpa de lo que está pasando? ¿Por qué?

4. ¿Qué harían ustedes en el lugar de Liliana? ¿Le mandarían a Facundo las fotos que le pide?

5. ¿Por qué piensan que Facundo le pide las fotos?

En el segundo caso, la Fundación La Alameda elaboró un material orientativo para saber qué hacer frente a la desaparición de una persona donde recomienda, en principio, hacer la denuncia en la Fiscalía Anti-Trata (microcentro: 25 de Mayo 179, 3º piso -Tel: 4331-2158, www.mpf.gob.ar/protex/), no esperar 48 horas como se dice en las comisarías y recomienda fervientemente circular la foto de la persona desaparecida durante las primeras horas ya que la experiencia demuestra que la difusión es fundamental para la búsqueda.

“Los engaños son muchos: Falsos novios, promesas de trabajo con mejores sueldos, por Facebook o Twitter, grupos de música, de interés adolescente e infantil, agencias de publicidad, casting artístico, casa de masajes o spa. Por ejemplo: Juegos online -como Preguntados o Candycrush- donde los adversarios son elegidos al azar, sin que la niña, niño o adolescente sepa que los perfiles pueden ser falsos, intercambiables o que se pueden deshacer y crear nuevos” advierten desde La Alameda y recomiendan:  “En Facebook, es muy importante cambiar las configuraciones personales de seguridad, para que los niños y adolescentes sólo se escriban por chat con familiares o amigos reales y conocidos”. Para asesorarse gratis, cualquier persona deberá acercarse a la fundación, ubicada en Directorio 3998 (esquina Lacarra).