Detuvieron a una vendedora ambulante discapacitada

Ema Rosa Silva Espinosa, vendedora ambulante de la zona de Once fue abordada por un miembro de la Policía de la Ciudad en la Estación Once y le arrebataron de manera violenta la canasta con la cual vendía pan casero, la detuvieron y esposaron.

Esta circunstancia motivó el repudio de transeúntes y vendedores ambulantes del lugar. Una menor de edad, que pedía la liberación de la mujer discapacitada, fue arrastrada de los pelos, detenida y esposada por un grupo de policías.

El personal policial que procedió a la detención, las denunció por los delitos de resistencias y atentado a la autoridad y lesiones graves. La vendedora detenida posee una discapacidad que le hace imposible movilizarse y lastimar a otras personas. La jueza Silvia Ramond, que interviene en el caso, decidió procesarlas y dejarlas detenidas.

El Sindicato Vendedores Libres en un Comunicado consideró que “Todo estuvo organizado desde el Gobierno de la Ciudad y en particular por el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, quien 5 días antes había sido increpado por vendedores en el barrio de Once, mientras  realizaba una visita protocolar”.

“Se eligió a la persona más vulnerable entre los vendedores de Once, se la maltrato de manera violenta a pesar de su visible indefinición, para luego detenerla de manera artera y deliberada, y luego ser procesada por una jueza que convalidó este secuestro institucional a pesar de los innumerables testigos y filmaciones que el defensor oficial fue recibiendo, que desarticula de manera contundente este plan nefasto y premeditado”, agregaron los manteros.

Los vendedores ambulantes de Once realizan denuncias de forma permanente sobre violencia institucional por parte de la Policía de la Ciudad. A pesar de ello vuelven una y otra vez con su mercadería porque dicen que es el único sustento con el que cuentan para poder vivir.

La solución planteada por el Gobierno porteño, de ubicar a los manteros en galpones cercanos a la Plaza Once, no logró resolver el problema. Lo manteros denuncian que los galpones asignados para sus puesto nunca funcionaron y por eso volvieron a la calle. Algunos vecinos están enojados porque los vendedores ocupan las veredas y las situaciones de violencia se repiten de forma permanente.

Las autoridades deberían reflexionar sobre las medidas adoptadas hasta el momento, y evaluar algún cambio que permita encontrar una salida.