Despidos en una fábrica de Villa Ortúzar

La empresa Jocri S.A, ubicada en Montenegro 1369, propiedad de Jorge Canave, anunció el 1° de mayo que cerraba sus puertas luego de 48 años de actividad, dejando en la calle a 60 trabajadores sin previo aviso. 

Los trabajadores de la fábrica de Villa Ortúzar que realiza productos de talabartería, monturas para caballos y riendas, se encuentran en su lugar de trabajo denunciando un intento de vaciamiento y quiebra sorpresiva ya que en los últimos años la fábrica creció de manera exponencial, amparada en el relato del gobierno nacional y en base a las crecientes exportaciones de cuero.

Además de encontrarse defendiendo sus puestos de trabajo, denuncian y repudian el cinismo de la patronal, que entre lágrimas y palmadas de aliento, el día viernes 28 de abril garantizaba la continuidad de la empresa y que el 1ro de Mayo –Día Internacional del Trabajo- anunciaba que la fábrica cesaría en sus actividades.

Los trabajadores se encuentran en plan de lucha y en la toma pacífica de las instalaciones de la empresa, realizando asambleas permanentes que les permitan analizar cómo afrontar esta situación.

“Nos cerraron todas las puertas, tuvimos que reabrir. Nadie se hace cargo de nada. La dueña nos mintió en la cara y desapareció como si nada” cuenta Rodrigo, empleado de la fábrica en diálogo con Abran Paso.

“Acá desaparecieron moldes y herramientas para llevarlas a Paraguay, porque la empresa se traslada hacia allá” agregó el empleado.

El Sindicato Argentino de la Manufactura (SAMC), manifestó su repudio ante el cierre. Alertan sobre la delicada situación de la industria del cuero y sostienen “estamos junto a los compañeros y compañeras de Jocri, a sus delegados y los miembros de la comisión directiva del SAMC que allí trabajaban, solidarizándonos de manera activa, con la firme convicción de que si tocan a uno, nos tocan a todos”.

Esta es una nueva muestra de la delicada y desastrosa situación económica que sufre el país, la industria y la repercusión en la vida cotidiana de las y los trabajadores.

También debe ser un alerta sobre el comportamiento de determinados empresarios inescrupulosos, que habiendo desarrollado actividades más que rentables en los últimos años y logrando ganancias extraordinarias aprovechan estas situaciones para engrosar su capital, no afrontar la responsabilidad para con los trabajadores que permitieron durante años la generación de capital y que aprovechan la ausencia de políticas de estado que tiendan a proteger el empleo para mover su capital fuera del país.