Denuncian discriminación policial contra la comunidad senegalesa

2343542Nensone Diop fue detenido en un megaoperativo conjunto entre inspectores del Ministerio de Espacio Público y la Policía de la Ciudad. Doce efectivos de civil y otros no identificación lo agredieron de forma violenta.

Nensone, vendedor ambulante senegalés, estaba trabajando en Av. Pueyrredón y Sarmiento cuando fue sorprendido por un megaoperativo. Policías de la Ciudad junto a inspectores del Ministerio de Espacio Público, sin diálogo previo, le quitaron de forma violenta su mercadería. Diop intentó defender sus productos, pero una decena de policías lo golpeó, lo esposó y lo imputó por “resistencia a la autoridad”.

Muchas personas que se encontraban en la zona repudiaron la detención, pero el personal policial amenazó con detener y secuestrar los teléfonos de los vecinos que registraban la acción policial.

El joven senegalés fue trasladado a la comisaría 7°. Los abogados de la asociación Manteros Libres solicitaron información al juez y a la Fiscalía interviniente sobre las condiciones de detención y los cargos que se le imputan.

Durante la última semana fueron detenidos una veintena de trabajadores ambulantes en la zona de Once.

El conflicto de los manteros parece no encontrar solución en una de las zonas de mayor circulación de la ciudad de Buenos Aires. La intervención del Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta en conjunto con la Cámara de la Mediana Empresa aún está lejos de brindar las soluciones que tanto vendedores ambulantes como vecinos necesitan.

De un lado, los vecinos de Balvanera reclaman su derecho a hacer uso del poco espacio público que tienen. No sólo reclaman que no se ocupen las veredas de las avenidas cercanas a la Estación Once de la Línea Sarmiento de Ferrocarriles, también exigen que se frenen los mega emprendimiento inmobiliarios y que se aumente la cantidad de espacios verdes.

Del otro lado, los vendedores ambulantes, personas que solo tienen la posibilidad de estar largas horas, con climas diversos a la intemperie, para tirar sus mantas y vender sus productos con el objetivo de ganar unos pocos pesos que les permitan llegar a fin de mes.

También están los comerciantes honestos que pagan sus impuestos y se ven afectados por esta situación, registrando una reducción significativa de sus ventas.

En el medio, la incapacidad del Ejecutivo que aún no termina de brindar una solución definitiva a este complicado conflicto social.

El desalojo de principio de año y el posterior acuerdo para formar a los manteros como emprendedores legales que vendan en un nuevo centro comercial no resolvió el problema. En primer lugar, porque muchos quedaron afuera por no contar con la asistencia necesaria que implica realizar los tramites de inscripción; en segundo lugar, porque los vendedores que fueron ubicados en predios cerrados se quejan que no venden porque la gente no se acerca a esos espacios. Estaban acostumbrados a ubicarse en las zonas de mayor circulación peatonal y aún no encontraron las estrategias comerciales que les permitan trasladar su clientela a los puestos donde se encuentran actualmente.