CUBA Y ESTADOS UNIDOS RETOMAN RELACIONES. NOTA 2

Antecedentes inmediatos. El 29 de marzo de 2014, la Asamblea Nacional de Cuba aprobó por unanimidad la nueva ley de inversiones extranjeras, que abre a “inversión de capitales” la economía del país. Esta medida extraordinaria que ahora se aprobó en el parlamento tiene antecedentes en las inversiones de capitales rusos, europeos y chinos desde hace años.

La nueva ley se trata de una medida que el gobierno de Raúl Castro impulsa para combatir la crisis agravada desde 2008 por la escasez y el alza de los precio de los comestibles que Cuba importa. La legislación abre casi todos los sectores a los capitales externos, y será orientada a sectores prioritarios como el agrícola y forestal, comercio mayorista, industrias, turismo, construcción, energía, minas y transportes, entre otros. La excepción la constituyen las áreas de educación y salud, así como los medios de comunicación. Esta apertura se plantea como una necesidad “estratégica” para la “actualización del modelo cubano”, que incluye la expansión de un sector privado que ya involucra medio millón de cuentapropistas, todos ex empleados públicos.

Se exime a las compañías extranjeras del impuesto sobre utilidades durante ocho años, y recién después comenzarán a pagarlo a una tasa del 15%. Inclusive serán liberadas de esa carga impositiva si “reinvierten” sus ganancias en la isla.

El Gobierno prometió seguridad a los capitales para eliminar el fantasma de las expropiaciones realizadas en los años 60. La ley garantiza “la plena protección y seguridad al inversionista, el cual no podrá ser expropiado, salvo por motivos de utilidad pública o interés social” y, en ese caso, con una indemnización. El Ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, remarcó que Cuba “necesita de 2.000 a 2.500 millones de dólares anuales en inversión extranjera directa para llevar adelante su modelo socioeconómico socialista, próspero y sustentable”.

Las empresas extranjeras no podrán reclutar libremente trabajadores, sino que deberán hacerlo a través de entidades empleadoras del Estado cubano, como hasta ahora. No obstante, el Ministro señaló que se facilitará la contratación y se negociarán los salarios, con el fin de “que las empresas sean eficientes y los trabajadores se sientan más estimulados”.

El acuerdo diplomático con los E.E.U.U se da en este marco, donde se muestra por parte del gobierno cubano un salto en profundizar una política dependiente que socavó por décadas la economía de la isla.

Por la liberación

Seguimos exigiendo el fin del bloqueo yanqui a la isla, sin dejar de señalar que E.E.U.U, por su naturaleza imperialista, buscará aprovechar las posibilidades que se le presentan.

Por eso también preocupa la política de dependencia del gobierno cubano, expresada en la Nueva Ley de Inversiones Extranjeras. Más allá de los momentos coyunturales de inversiones y préstamos que vendrán, el camino profundizado con esta ley impactará en la economía del país con un pueblo empobrecido y recrudecerá también el “desembarco” de las lacras de los imperialismos a mediano y largo plazo.

Reivindicamos el camino antiimperialista que marcó el “Che” Guevara y otros revolucionarios, profundizando el camino agro-industrial independiente apoyándose en otros pueblos y naciones oprimidas. Los acontecimientos obligan a los revolucionarios latinoamericanos a redoblar nuestra solidaridad y cariño a nuestro hermano pueblo cubano para juntos transitar en Latinoamérica el camino de la liberación nacional y social en marcha al socialismo. En este contexto, recobran plena vigencia las palabras del comandante Ernesto “Che” Guevara cuando –recordando la intervención belga en el Congo y el asesinato de Lumumba– afirmó ante el pueblo de Cuba en 1961: “Que no se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantito así, nada…”